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Amazona (mitología)

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Amazona (mitología)
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Presentación

Amazona contra un leon.jpg

Amazona (en griego antiguo: Ἀμαζόνες) es, en la mitología clásica, gente de un antiguo pueblo conformada por mujeres guerreras, posiblemente con base histórica.Heródoto las situaba en una región fronteriza con Escitia en Sarmacia. Dichas mujeres fueron reinas amazonas notables, por ejemplo Pentesilea, participó en la Guerra de Troya y su hermana Hipólita, cuyo cinturón mágico fue objeto de uno de los doce trabajos de Hércules. Las amazonas solían representarse en el arte clásico batallando con guerreros griegos en amazonomaquias.

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Contenido

En la historiografía, griega y romana hay diversos relatos de asaltos de amazonas en Asia Menor. Las amazonas fueron asociadas con varios pueblos históricos durante la antigüedad tardía. A principios de la Edad Moderna, el término pasó a aludir a las mujeres guerreras en general.

Etimología

El término deriva probablemente de un etónimo iraní[1], *ha-mazan-, ‘guerreros’. Una palabra relacionada probablemente sea la glosa de Hesiquio ἁμαζακάραν· πολεμεῖν. Πέρσαι (hamazakaran, ‘hacer la guerra [persa]’, que incluye la raíz indo-iraní kar-, ‘hacer’, presente también en kar-ma). Una explicación alternativa es que procede del protoindoeuropeo *ṇ-mṇ-gw-jon-es "sin hombres, sin maridos", pero esta explicación es considerada improbable por Hjalmar Frisk. Los eruditos del siglo XIX vincularon también este término con el etnónimo Amazigh.[2]

Entre los griegos clásicos, la palabra recibía una etimología popular según la cual procedía del a-privativo + mazos ("sin pecho"), relacionado con la tradición etimológica que decía que las amazonas se cortaban o quemaban el pecho derecho, para poder ser capaces de usar el arco con más libertad y arrojar lanzas sin la limitación y obstrucción física. No hay indicios de esta práctica en obras de arte, en las que las amazonas siempre son representadas con ambos pechos, aunque con el derecho frecuentemente cubierto.

En la mitología griega

Se decía que las amazonas habían vivido en Terma (en la actual Región del Mar Negro de Turquía), cerca de la costa del mar Negro (Ponto Euxino), donde formaron un reino independiente bajo el gobierno de la reina Hipólita (la que deja sueltos sus caballos). Se suponía que habían fundado muchas ciudades, entre ellas Esmirna, Éfeso, Sinope y Pafos. Esta región es conocida por haber estado ocupada en la Edad del Bronce Tardía por un grupo nómada conocido por los hititas como kaŝka. Aunque no fueron conocidos directamente por los griegos, los arqueólogos modernos han determinado que terminaron derrotando a sus enemigos, los hititas, sobre el año 1200 a. C. No dejaron inscripciones.

Según el dramaturgo Esquilo, en un pasado lejano habían vivido en Escitia, en el Palus Maeotis (‘Laguna Meótide’, el mar de Azov), pero luego se trasladaron a Temiscira, al Termodonte (el río Terme, al norte de Turquía). Heródoto las llamó Andróctonas (‘asesinas de varones’) y afirmaba que en lengua escita eran llamadas Oiorpata, que habría tenido este significado. Mientras que, en la Ilíada, se nombra a las amazonas como Antianiras (las que luchan como varones).

En algunas versiones del mito, ningún varón tenía permiso para mantener relaciones sexuales o residir en el país de las amazonas; sin embargo, una vez al año, para evitar la extinción de su raza, éstas visitaban a los gargarios, una tribu vecina. Los niños varones que resultaban de estas visitas eran sacrificados, enviados de vuelta con sus padres o abandonados a su suerte; los que se quedaban con ellas les amputaban un miembro o los dejaban ciegos para que fueran sus sirvientes. Las amazonas conservaban a las niñas, quienes eran criadas por sus madres y adiestradas en las labores del campo, la caza y el arte de la guerra.

Los máximos héroes de la mitología griega, Hércules, Belerofonte y Aquiles tuvieron, en algún punto de sus aventuras, que enfrentarse con las amazonas e invariablemente las vencieron.

Uno de los trabajos impuestos a Heracles por Euristeo fue conseguir el cinturón de la reina amazona Hipólita.7 Para dicha tarea, le acompañó su amigo Teseo, quien raptó a la princesa Antíope, hermana de Hipólita, un incidente que llevó a la invasión del Ática en represalia, donde Antíope pereció luchando junto a Teseo. En algunas versiones, sin embargo, Teseo se casaba con Hipólita y en otras lo hacía con Antíope, quien no moría. La batalla entre los atenienses y las amazonas se conmemora con frecuencia en un género artístico completo, la amazonomaquia, en bajorrelieves de mármol como el del Partenón o las esculturas como las del mausoleo de Halicarnaso.

Cuando las amazonas invadieron Licia, Yóbates, el rey de este país, envía a Belerofonte con la esperanza de que encontrase la muerte a manos de las mujeres guerreras. Sin embargo, Belerofonte, que montaba el caballo alado Pegaso, resulta triunfador.[3]

El poema perdido Etiópida narra la participación breve de las amazonas durante la Guerra de Troya. Los aqueos llevaban diez años sitiando la ciudad y su principal guerrero, Aquiles, había matado a Héctor, el héroe de los troyanos. Bajo el mando de su reina Pentesilea «tracia de nacimiento», las amazonas desafían a los aqueos. Sin embargo, Aquiles mata a Pentesilea en combate y las amazonas se retiran derrotadas. El episodio también es referido brevemente por dos autores latinos posteriores: el poeta Virgilio y el historiador Justino.

En la mitología griega abundan las incursiones militares de las amazonas. En la Ilíada, Homero cuenta que atacaron a los frigios, que fueron ayudados por un joven Príamo, rey de Troya.12 También se decía que las amazonas emprendieron una expedición militar contra la isla de Leuce, en la embocadura del Danubio, donde las cenizas de Aquiles habían sido depositadas por Tetis. El fantasma del héroe muerto se apareció aterrorizando a los caballos, que tiraron y pisotearon a las invasoras, obligándolas a retirarse. Según Diodoro, la reina amazona Mirina venció a los atlantes y a los gorgones. La tumba de esta reina se menciona en la Ilíada. Se dice que Pompeyo las encontró en el ejército de Mitrídates. En la mitología griega, Mirina fue una reina de las amazonas del norte de África. Conquistó la Atlántida, derrotó al pueblo de los gorgones en el extremo occidente y llevó a cabo numerosas hazañas por Egipto, Libia y Asia Menor. Fue derrotada y muerta por Mopso en una batalla en la que perecieron casi todas sus compañeras.

La caracterización por parte del escritor romano Virgilio de la doncella guerrera volsca Camila en la Eneida toma mucho prestado del mito de las amazonas.

Culto heroico

De acuerdo con fuentes antiguas (el Teseo de Plutarco y Pausanias), las tumbas de amazonas podían encontrarse frecuentemente por todo lo que entonces se conocía como mundo griego. Algunas se hallan en Megara, Atenas, Queronea, Calcis, Escotusa en Tesalia y Cinoscéfalos, habiendo también estatuas de las amazonas por toda Grecia. Tanto en Calcis como en Atenas Plutarco cuenta que había un amazoneum o altar de las amazonas, lo que implicaba la presencia tanto de tumbas como de un culto. El día anterior a las Teseas se ofrecían en Atenas sacrificios anuales a las amazonas. En época histórica las doncellas griegas de Éfeso ejecutaban una danza circular anual con armas y escudos, que había sido establecida por Hipólita y sus amazonas. Inicialmente había erigido estatuas de madera de Artemisa, un bretas.[4]

historiografía clásica y medieval

En general, los historiadores de cultura griega o latina aceptaron la existencia de las amazonas y las incluyeron en sus historias. Heródoto, el primer historiador, habla de las amazonas en sus Historias (Libro IV, CX-CXVI) a propósito del origen de los sármatas. Un grupo de amazonas fugitivas cruzó el lago Meótida (mar de Azov) y arribó a Escitia, cerca de la región de los acantilados (actual sureste de Crimea). Las recién llegadas adoptan un modo de vida nómade y se dedican a vivir de la caza, la pesca y el saqueo. Los habitantes de Escitia, no pudiendo soportar los ataques de las guerreras, envían a sus jóvenes a seducirlas, enseñarles la lengua escita e incorporarlas a su nación. Ellas acceden a contraer matrimonio con los mancebos, pero con la condición de mantener su modo de vida y de retirarse a vivir fuera de Escitia. Heródoto inserta el siguiente parlamento de las amazonas, en donde explican sus razones:

«No tienen pechos derechos. .. pues cuando aún son bebés sus madres ponen al rojo un instrumento de bronce fabricado para este único fin y lo aplican al pecho derecho para cauterizarlo, de forma que su crecimiento se detiene, y toda su fuerza y volumen se desvía al hombro y el brazo derechos»

Algunos historiadores escribieron que cuando Alejandro Magno se encontraba conquistando los países asiáticos, recibió una fugaz visita de la reina amazona Talestris. Ésta, acompañada de un cortejo de 300 mujeres, había emprendido una marcha de 25 días con el objetivo de quedar embarazada de él.; sin embargo, otros biógrafos cuestionan esta afirmación, incluyendo a Plutarco. En sus escritos, este menciona un momento en que el segundo comandante naval de Alejandro, Onesícrito, estaba leyendo el pasaje sobre la amazona de su historia de Alejandro al rey Lisímaco de Tracia, que participó en la expedición original: el rey le sonrió y dijo «¿Y dónde estaba yo, entonces?».

Las amazonas desempeñaron un papel en la historiografía romana. En el curso de una discusión en el Senado Romano, César recordó la conquista de grandes partes de Asia por parte de las amazonas. Asaltos amazonas con éxito contra Licia y Cilicia contrarrestaron la eficaz resistencia de la caballería lidia contra los invasores. Pompeyo Trogo prestó una atención especialmente detallada a las amazonas. La historia de éstas como procedentes de una colonia capadocia de dos princesa escitas, Ylinos y Scolopetos, se debe a él.

Diodoro relata la historia de Hércules derrotando a las amazonas en Temiscira. Filóstrato las ubica en los montes Tauro, Amiano al este del Tanais, como vecinas de los alanos, y Procopio en el Cáucaso.

Aunque Estrabón se muestra escéptico sobre su historicidad, en general las amazonas siguieron considerándose históricas durante la antigüedad tardía. Varios Padres de la Iglesia hablan de ellas como personas reales. Solino abraza la versión de Plinio el Viejo. Según Claudiano, bajo el imperio de Aureliano, las mujeres godas capturadas eran identificadas como amazonas [cita requerida]. La versión de Justino, un resumen de la Historia de Pompeyo Trogo, fue influyente, y fue usado como fuente por Orosio, que fue leído durante la Edad Media europea. Los autores medievales continuaron así la tradición de ubicar a las amazonas en el norte, situándolas Adán de Bremen en el mar Báltico y Pablo el Diácono en el corazón de Germania.[5]

En la literatura tardomedieval y renacentista

En el siglo XIII, Marco Polo mencionó en su famoso libro de viajes por Asia, la existencia de una isla habitada exclusivamente por mujeres, si bien no las llama amazonas ni las caracteriza como guerreras, replica algunos motivos del mito clásico:

  • En donde se habla de las islas llamada Varón y Mujer

La que se llama Varón está en alta mar, a 500 millas hacia el Mediodía (...) Pero en esta isla no viven las mujeres, ninguna, ni las casadas ni las solteras, sino que habitan en otra isla llamada la Mujer. Desde esta isla se van los maridos por tres meses: marzo, abril y mayo, para vivir con sus mujeres a la isla de la Mujer, y allí gozan de ellas. Y al cabo de os tres meses vuelven a esta isla y quedan trabajando los nueve meses restantes. (...) De esta isla a la que habitan sus mujeres hay por lo menos 30 millas. Y por eso no viven con ellas todo el año, porque dicen que si hubieran de pasarlo todo el año con ellas, se morirían. La madre amamanta en verano al hijo que nace durante el año. Pero en cuanto tienen catorce años los mandan por mar a la isla de sus padres, y ésta es la costumbre de las dos islas, como lo oís. Las mujeres no hacen más que criar a sus hijos y recogen las frutas que hay en la isla.[6]

Las amazonas siguieron siendo discutidas por los autores del Renacimiento europeo. Los autores medievales y renacentistas siguieron la opinión de Plinio el viejo al reconocer a las amazonas la invención del hacha de guerra.14 Esto está probablemente relacionado con el sagaris, un arma parecida a un hacha asociada tanto con las amazonas como con las tribus escitas por los autores griegos (ver también kurgan de Aleksandrovo). Paulus Héctor Mair expresa su sorpresa acerca de que tales «armas hombrunas» hubieran sido inventadas por una «tribu de mujeres», pero acepta la atribución por respeto a la autoridad de Juan Aventino.

El escritor renacentista Giovanni Boccaccio dedica dos capítulos de su obra De claris mulieribus ("De las mujeres famosas") (1374) a las reinas amazonas Lampedo y Marpesia.

En el Orlando furioso de Ariosto (1532) figura un país de mujeres guerreras, gobernado por la reina Orontea. La épica describe un origen muy parecido al del mito griego, en el que las mujeres, abandonadas por un banda de guerreros y amantes infieles, se congregaron para formar un país en el que los hombres fueron severamente reducidos para evitar que retomaran el poder (Orlando Furioso. Canto XX.

En la colonización de América

Las amazonas fueron un motivo reiterado en las exploraciones de la era de los descubrimientos. A partir de entonces, ya no se supone que habitan en Europa o en Asia, sino en las nuevas tierras descubiertas más allá del Océano Atlántico.

Las amazonas son referidas ya en el primer relato europeo sobre América, el diario del Primer Viaje de Cristóbal Colón. En su entrada del 16 de enero de 1493 escribe, supuestamente en base al testimonio de los pobladores nativos, una versión similar a la descripción de Marco Polo:

Dijéronle los indios que por aquella vía hallaría la isla de Matinino, que diz que era poblada de mujeres sin hombres (...) y que cierto tiempo del año venían los hombres á ellas de la dicha Isla de Carib, que diz que estaba dellas diez ó doce lueguas, y si parían niño enviábanlo a la isla de los hombres, y si niña dejábanla consigo

El conquistador de México, Hernán Cortés, refirió la siguiente información al rey de España Carlos V en su Cuarta Carta de Relación (1524). Se trata de una nueva versión del mito que ubica a las amazonas en Cihuatán, al Noroeste del Valle de México.

Y así mismo me trajo relación de los señores de la provincia de Cihuatán, que se afirma mucho de haber una isla poblada de mujeres, sin varón ninguno, y que en ciertos tiempos van de la tierra firme hombres que con ellas han acceso....y si paren mujeres las guardan; y si hombres, los echan de su compañía, y que esta isla está a diez jornadas de esta provincia de Colima; y que muchos de ellos han ido allá y la han visto. Dícenme así mesmo que es muy rica en perlas y oro; yo trabajaré en teniendo aparejo de saber la verdad y hacer de ello larga relación a Vuestra Majestad....

Cortés no afirma ni refuta la versión, ni tampoco se atreve a decir a escribir que son amazonas aunque su descripción encuadra perfectamente con la mitología. Pero evidentemente estaba interesado en saber más y suponía que su rey compartía la misma sensación, pues según las distintas leyendas, las amazonas tienen cuantiosas riquezas y tesoros. «Como las amazonas tratan a quienes capturan»: Litografía del siglo XV del libro de André Thevet sobre la colonización francesa de Brasil.

Dos décadas después, la expectativa de encontrar las amazonas en el Nuevo Mundo seguía intacta. El sacerdote Gaspar de Carvajal escribió que la expedición del conquistador español Francisco de Orellana por río Marañón en Sudamérica (1542), en la cual formó parte, sufrió el ataque de mujeres guerreras que desde la orilla le disparaban dardos de cerbatanas y flechas. Como consecuencia del impacto de esta versión, el río fue rebautizado Amazonas o río de las Amazonas.26 De este modo cuenta Carvajal el supuesto encuentro con las legendarias amazonas:

(...) aquí fue una muy gran y peligrosa batalla (...) Quiero que sepan cuál fue la cabsa por que estos indios se defendían de tal manera. Han de saber que ellos son sujetos y tributarios de las Amazonas, y sabida nuestra venida, les van a pedir socorro y vinieron hasta diez o doce, que éstas vimos nosotros, que andaban peleando delante de todos los indios como capitanas, y peleaban ellas tan animosamente que los indios no osaban volver las espaldas, y al que las volvía delante de nosotros le mataban a palos, y esta es la cabsa por donde los indios se defendían tanto. Estas mujeres son muy blancas y altas, y tienen muy largo el cabello y entrenzado y revuelto a la cabeza, y son muy membrudas y andan desnudas en cueros tapadas sus vergüenzas, con sus arcos y flechas en las manos, haciendo tanta guerra como diez indios; y en verdad que hubo mujer de éstas que metió un palmo de flecha por uno de los bergantines, y otras que menos, que parecían nuestros bergantines puerco espín.

El conquistador alemán Ulrico Schmidl relata en su libro de viajes sobre la colonización española en la Cuenca del Plata (publicado en 1557) la búsqueda infructuosa del reino de las amazonas, a quienes describe según la antigua tradición griega:

Las mujeres de estos amossenes no tienen más que un pecho y sólo se juntan con sus maridos 3 ó 4 veces en el año, y si de este contacto con el marido quedan preñadas de varón, se lo mandan ellas a que se esté con el marido; más si resulta mujer, la conservan a su lado y ellas no más le queman el pecho derecho, para que no pueda criarse más. Pero la razón es esta, para hacerse diestras y poder manejar sus armas, los arcos; porque son mujeres de pelea y hacen guerra contra sus enemigos.

Creta minoica

Cuando la arqueología minoica estaba aún en su infancia, surgió a pesar de todo una teoría, expuesta en un ensayo sobre las amazonas contribuido por Lewis Richard Farnell y John Myres al libro Anthropology and the Classics de Robert R. Marett, que ubicada sus posibles orígenes en la civilización minoica, prestando atención a las similitudes pasadas por alto entre ambas culturas. De acuerdo con Myres, las costumbres interpretadas gracias a las evidencias proporcionadas por supuestos cultos de amazonas parecen haber sido muy parecidas e incluso pueden haberse originado en la cultura minoica.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Amazon Warriors Did Indeed Fight and Die Like Men/Cons.16nov 2014
  2. sacred-texts/Amazonas en Africa/
  3. Homero, Ilíada Canto VI, 186.
  4. Pausanias
  5. Ukert, Friedrich August (1847). Die Amazonen. Múnich. p. 63. OCLC 254532701.
  6. En donde se habla de las islas llamada Varón y Mujer

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