¡Llegamos a 27.900.574 visitas gracias a ustedes! ☆

Asesinato de Hans Pozo

De WikicharliE
Asesinato de Hans Pozo
Bienvenido a Departamento de Casos Policiales de WikicharliE

27 de marzo de 2006

Hans Pozo.jpg

El Asesinato de Hans Pozo fue un caso policial chileno que se dio a conocer el 27 de marzo de 2006, cuando un niño de la comuna de Puente Alto, en la zona sur de Santiago, notó que un perro callejero portaba un pie humano que había encontrado, aparentemente, en un basural cercano.

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

25 de marzo del 2006: Cerca de las diez de la noche del sábado, Jorge Martínez le dijo a su señora, Roxana Godoy, que debía salir apurado. Minutos antes, un silbido lo había sobresaltado. Era el llamado de Juan Carlos, el “ Rucio ” , un joven que vivía en la calle y dormía en camiones o en las afuera de los hospitales y que era conocido por realizar robos menores en casas de La Pintana. Martínez salió rápido de su vivienda, mientras simulaba haber recibido una llamada telefónica a su celular. “La alarma del local se activó. Voy a ver qué pasa” , indicó con tono serio y partió en su camioneta hasta el local de Venancia Leiva con Santa Rosa.

“El sábado había visitas y nuevamente silban en la calle. Miré y era él que estaba a la orilla del árbol. Le hice un gesto para que caminara, hice sonar el celular y les dije a los demás que debía volver al negocio. Recuerdo que el René (cuñado de Jorge Martínez) me echó unas tallas. Salí, éste (Hans Pozo) me esperó en la esquina y viajamos por Santa Rosa conversando, andaba más o menos acelerado. Yo le dije qué pretendía, si quería que le presentara a mi familia y lo podía ayudar, que podía trabajar conmigo. Le ofrecí comprar pasajes para irse a otra ciudad, me respondió con unos garabatos, me insultó y me amenazó. En ese momento bajé las revoluciones, le dije: ‘¿Cuánto quería para cortar con esto?’, me respondió ‘ no sé ’. Por ahora quería diez mil pesos, yo le dije que no tenía, se enojó. Finalmente le pasé cinco mil pesos y lo dejé en el (supermercado) Líder”. Esa fue la versión de Martínez sobre esa noche.[1]

En el negocio del paradero 30 de Santa Rosa, Jorge Martínez abrió por lo menos cinco candados hasta desactivar la alarma con su clave a las cero y nueve minutos del domingo 26 de marzo. Llamó a su casa y su mujer, junto a sus dos hijas, quedaron tranquilas, con la idea de que todo había sido un malentendido. Sin embargo, el comerciante tenía un plan ya elaborado y se mantuvo en el lugar cerca de tres horas con el “ Rucio ”.

Un par de días atrás, ambos habían tenido un encontrón fuerte. El muchacho le había robado un celular y cerca de doscientos mil pesos, lo que dejó maltrecha la relación. El “ Rucio ” lo había amenazado con seguir a sus hijas hasta el colegio, quemar la casa del microempresario y además, revelar una supuesta relación homosexual con Martínez, quien tenía la imagen de un correcto padre de familia y excelente empleado municipal. Pero la extorsión le costó caro. Entre la medianoche y las cero y cincuenta y cuatro minutos del 26 de marzo el comerciante entró a un cuarto que se utilizaba como un improvisado comedor. Era el lugar donde Jorge Martínez en compañía de sus cuatro hermanos, sus padres y un grupo de ayudantes comían algo a la rápida, cuando los numerosos clientes les daban una tregua al exitoso negocio donde vendía confites y helados, ubicado en el sector sur de Santiago. En ese sitio, el comerciante y el “Rucio” ingresaron y nadie sabe lo que sucedió. Sin embargo, hay pistas que entregan datos concluyentes: el “Rucio” recibió dos disparos en la nuca, provocándole sendos orificios similares a los que deja una pistola calibre 38, precisamente una de las dos armas que Martínez tenía inscrita, y que la utilizaba para sentirse con mayor seguridad, mientras se desplazaba en el local de calle Santa Rosa. Otro antecedente de importancia es que el comerciante salió de madrugada desde su negocio y en la sala en que estuvo, quedaron dos pequeños golpes de disparo en la pared, además de sangre del “Rucio” en el piso.

Martínez volvió a su casa como si nada hubiera pasado e insistiéndole a su mujer que se había demorado porque la alarma estaba con problemas. No comentó que se había reunido con el “ Rucio ” e insistió con que la alarma se había activado de manera extraña. Nadie de su familia dudó de su versión, total lo que importaba era compartir los últimos minutos del comerciante en el hogar, ya que éste debía viajar a Olmué a un seminario de la Asociación Nacional de Empleados Municipales (ASEMUCH), organización donde tenía una larga trayectoria como dirigente. En ASEMUCH tenía un nombre ganado, por algo había visitado buena parte del país y estaba en cuanta manifestación fuera necesaria. Todo un líder[2], según la versión de sus colegas.

Luego de que Martínez saliera de su hogar con rumbo a la reunión sindical ese domingo 26 de marzo, su mujer se quedó con el beso de despedida y con la certeza de que partía hasta la Quinta Región. Sin embargo, Martínez tenía otros planes, ya que partió al local comercial, luego se movió en su vehículo utilitario entre las comunas de San Ramón, La Pintana y Puente Alto. A las diez y media de la noche continuaba en Santiago y se desplazaba por avenida Santa Rosa hacia el sur, donde los populosos blocks de departamentos se mezclan con enormes parcelas y numerosos peladeros.

Durante esa noche, la alarma del local comercial de la familia Martínez se desactivó en un par de ocasiones, algo totalmente irregular para un negocio que funcionaba hasta las ocho y media de la tarde. Ese domingo el sistema de seguridad se desactivó a las ocho y catorce minutos de la mañana (la heladería nunca se abría antes de las diez de la mañana) y volvió a ser conectada pasadas las diez de la noche. En ese constante ir y venir del comerciante, su mujer, Roxana Godoy lo llamó a su teléfono celular para saber cómo había resultado el viaje a Olmué. Martínez contestó tranquilo, asegurando que ya estaba en el lugar, pero a esa hora se trasladaba por calle Vicuña Mackenna en dirección al norte, según los datos que entregó el registro de llamadas a su celular.

Recién a las siete de la mañana del domingo 26 de marzo del 2006, Martínez salió con rumbo a Olmué. En el trayecto pasó a buscar a Myriam Vidal, quien trabaja en la Municipalidad de La Florida y participa como dirigente sindical en ASEMUCH. La conversación fue grata como de costumbre, recordando encuentros anteriores y previendo que se venía una dura semana de reuniones y trabajo en la asociación gremial.

EL HALLAZGO

“Tengo una foto que les puede interesar. Un perro anda con un pie humano en el hocico” [3], dijo Jocelyn Díaz, una joven de Puente Alto, a l teléfono central del diario Las Últimas Noticias. Eran las once de la noche del 27 de marzo del 2006 y un reportero del Turno Nocturno del matutino partió raudo hasta el lugar que le indicaron: “ Al fondo de Quitalmahue, en el paradero 47 de Santa Rosa ” , fue lo que dijo Jocelyn al periodista.

A la medianoche, el reportero llegó hasta el lugar junto a Raúl Inzunza, un reconocido fotógrafo policial. Las imágenes prometidas por Jocelyn eran crudas. Un pie en buen estado con un corte seco donde termina el tobillo era la cotizada imagen, que se ofrecía al mejor postor. También se ofertaban planos más cercanos donde se apreciaba n los mordiscos de “ Rocky ” , el can que tomó la extremidad en un peladero de la Villa Marta Brunet, en Puente Alto, y lo dejó en la entrada de un block de departamentos, ante la sorpresa de un grupo de niños que jugaban en la calle. La muchacha habló claro. Las fotografías eran buenas, exclusivas y pedía dinero por ellas. De paso daría unas declaraciones que daban cuenta de la consternación en el barrio por lo sucedido. Mientras el reportero seguía mirando las escabrosas imágenes del celular, el fotógrafo ya había captado una panorámica con el carro patrulla de Carabineros y de fondo una bolsa de basura tapando la extremidad, a la espera que llegara personal del Servicio Médico Legal.

Ya entrada la madrugada el fiscal de turno de la Zona Sur, Claudio Parra, contestó su teléfono para contar que el pie humano correspondería al de una mujer, según las primeras indicaciones entregadas por Carabineros de Puente Alto. La misma opinión tenían en calle Quitalmahue. “ El pie es chiquito, como de una lolita ”[4], comentó Adriana, una de las tantas vecinas curiosas que correteaban a los pequeños que querían acercarse y presenciar de cerca la extremidad. A la una y media de la madrugada, el pie fue levantado por los peritos, quienes a la pasada agregaron que se encontraba en buen estado y tenía un corte seco. Nada de putrefacción, mal olor o incisiones hecha s a la rápida. Los que cercenaron eran unos verdaderos profesionales.

La nota de Las Últimas Noticias del día 28 de marzo del 2006 se tituló “ Macabro hallazgo de un pie humano en Puente Alto ” y en la fotografía se podía apreciar a unos carabineros hablando por celular a la entrada de un block cortado por la seguridad policial. También la imagen capturó a una decena de vecinos conversando entre sí y otras personas mirando el espectáculo desde sus ventanas. En la crónica, Jocelyn Díaz, la joven que quería vender la imagen del pie captada por su celular, contó que al perro le pegaron “para sacarle del hocico”[5] su presa. Además entregó el primer dato sobre los sospechosos. “ Un auto entró y salió muy rápido en la tarde desde el potrero ”[6], admitió la muchacha, muy molesta de que frente a su departamento tiraran escombros y basura.

El reportero anotó los datos y miró la oscuridad del peladero frente a los desteñidos departamentos celeste con rojo de la Marta Brunet. Era el lugar perfecto para esconder los restos de un asesinato. Jocelyn no pudo vender su foto al matutino y los vecinos empezaron una ola de rumores. Que el “carnicero” era de la población, que hay un muchacho drogadicto que lleva más de una semana perdido, o que cuando apareció el pie, varias mujeres reclamaron la extremidad como si fuera de algún familiar extraviado. Otros hablaron de una misteriosa camioneta blanca que en algunas tardes ingresaba al peladero para dejar basura. Pero hubo algo en que todos concordaron: la falta de seguridad en el barrio era evidente y la mala calidad del tendido eléctrico ayudó a que los restos humanos fueran tirados de forma impune en el peladero. Total, nunca nadie se había interesado por su vecindario, antes de que llegaran los restos descuartizados de un N.N. Por primera vez las miradas se volcaron hacia los polvorientos callejones de La Pintana y Puente Alto.

LAS PRIMERAS HORAS

28 de abril del 2006: La mañana de este martes , el fiscal jefe de Puente Alto, Pablo Sabaj recibió el informe de los Carabineros de la comisaría de San Jerónimo y se puso a trabajar de inmediato. La noche anterior había recibido el dato de la aparición de un pie humano, mediante un llamado telefónico del fiscal Parra. Su primer encargo fue enviar a un grupo de policías a la esquina de Quitalmahue con Aguas, para comenzar un riguroso rastreo del sector.

Recién llegado desde París, donde había disfrutado de unas semanas de vacaciones, el abogado era uno de los 625 fiscales en Chile destinados a ser protagonistas de la Reforma Procesal Penal[7] y se enfrentaba a un caso que, según las policías, podía tratarse de un “presunto ajuste de cuentas entre narcotraficantes de la zona o la venganza familiar de un asesinato cometido hace un par de semanas en la población”[8].

Horas más tarde el Laboratorio de Carabineros (Labocar) entregó datos escabrosos. El cráneo tenía dos impactos de bala (uno en la frente y otro en la sien, según informaron) y huellas de arma cortante en el rostro, con claras intenciones de desfigurarlo. El trabajo para hacerlo irreconocible había sido minucioso. La mandíbula fue desencajada y la nariz arrancada de cuajo. Además, se calculó la data de muerte en tres días.

El fiscal Sabaj estaba convencido de que su investigación sería exitosa y trabajaba hasta el cansancio en los primeros días, ya que en la mayoría de las investigaciones estos son los momentos decisivos para determinar a los culpables.

29 de marzo del 2006: Al caer la noche, el fiscal continuaba en las pesquisas con Patricio Vergara, uno de sus fiscal es ayudantes. El callejón Quitalmahue lo recorrieron varias veces y el rumor de un sospechoso que andaba en el peladero la tarde en que apareció el primer pie les llegó rápido. Todos hablaban de una camioneta blanca que se detuvo entre la maleza y la basura, y tiró unos bultos a la tierra. Incluso, algunos vecinos anotaron la patente y le entregaron los datos a Carabineros.

A la mañana del día siguiente, a Sabaj lo espera ban reuniones con la Brigada de Homicidios de Investigaciones y con el OS-9 de Carabineros, aunque Sabaj prefería por lejos a la policía uniformada, ya que por lo general acatan sus órdenes sin problemas, en especial con la Reforma Procesal Penal, que en ese momento llevaba pocos meses de aplicación en la Región Metropolitana[9]. “Antes el cabo llegaba al lugar del crimen y esperaba mucho rato sin saber lo que correspondía hacer. Como no conocen al detalle las figuras legales, se quedaban inmóviles y no sabían cómo actuar. Ahora, en cambio, llaman de inmediato al fiscal de turno ”.[10] Esta modalidad es una delicia para Sabaj, quien desde sus inicios intentó evadir las labores administrativas para ir a los lugares del conflicto, desde las órdenes de detención hasta las entrevistas en terreno, sin importar la hora. Lo único negativo de la nueva justicia, según Sabaj son los juicios. “ Te ven como el malo de la película y todos las madres de los delincuentes juran que sus hijos son unos santos y es uno quien está mintiendo”[11].

Sin embargo, poco le importaban estos detalles a Sabaj, quien llegó a la Fiscalía de Puente Alto en diciembre del 2004. Él estaba encantado con su nueva destinación, ya que se vino al sector sur de la capital, a sabiendas que había altas tasas de delincuencia, “ donde el delito está arraigado en el estilo de vida de las personas”[12]. Tal era su agrado en el sector sur de la Región Metropolitana que acomodó su oficina como si fuera una extensión de su personalidad. En el lugar se pueden ver cuadros de su madre, con un sillón negro de cuero, un cartel de la serie norteamericana “Sin city” , además de fotos y recortes de prensa de los casos que ha investigado. En ese hábitat, al profesional no le complicaba quedarse a dormir en la fiscalía, sobre todo en el caso más difícil de su carrera profesional.

La historia personal de Sabaj también estuvo influenciada por el nuevo sistema judicial, ya que cambió su apacible vida en Las Condes por el desafío como fiscal de Carahue, pero con la implementación de la reforma en Santiago optó por venirse al sector sur de la capital, un lugar “donde corre la sangre ”, en opinión del fiscal. Así cambió su fuerte que eran los delitos sexuales en la zona sur, por un gran número de investigaciones producto de la delincuencia en Puente Alto, La Pintana y sus alrededores. Siempre con la idea de imponer su sello de ir a los lugares del conflicto e incluso llegar a las órdenes de detención y trabajar en conjunto con Carabineros.

Con esos antecedentes y prejuicios se hizo cargo del caso del descuartizado y no escondió su predilección por la policía uniformada al momento de realizar las indagaciones. Mientras, algunos detectives le recordaban casos anteriores de descuartizamiento como el de la modelo Patricia Pérez Pinochet en 1984, quien murió luego de que se realizara un aborto. “Ellos decían que eran casos similares al del “descuartizado de Puente Alto”, pero sin ninguna base. Eso decía todo el tiempo la policía, como sin sorprenderse, pero para nosotros no podía dejar de ser cada vez más terrorífico y de dura expectación. No teníamos cómo circunscribir el caso y tampoco sabíamos cómo formalizar la causa ”[13],admitió Sabaj.

Ese fue su duro desafío desde marzo del 2006, un caso que con el paso de las semanas se transformaba en un hito para la crónica roja nacional por lo crudo de los acontecimientos y su amplia difusión mediática. Pero además fue también uno de los primeros en poner en la Región Metropolitana a la recién implementada Reforma Procesal Penal como un ilustrativo ejemplo de cómo se realizan las investigaciones en este nuevo contexto. Figuras como el fiscal, defensores públicos o el rol de las policías en las pesquisas de los delitos, eran para la mayoría nombres inéditos. Con nueve meses de vigencia del nuevo sistema judicial, la investigación del caso del “descuartizado de Puente Alto” mostró todos los altibajos de un sistema en transición[14], en especial en el trato del fiscal Pablo Sabaj, Carabineros e Investigaciones, quienes producto de las dudas del abogado, incurrieron en solapadas rencillas entre las policías.

EL PASO EN FALSO

Patricio Vergara, el fiscal ayudante que trabajó con Sabaj en el caso, estuvo convencido de que el “Huaso” Molina era el culpable del descuartizamiento. El dato entregado por vecinos a la policía de que una camioneta blanca anduvo por los peladeros frente al callejón Quitalmahue, la tarde en que apareció la extremidad mordisqueada por los perros, siguió dando vuelta en los investigadores. Los sicólogos le comentaron a Sabaj que en descuartizamientos o crímenes marcados por la crueldad, siempre aparecían personajes fuera de lo común. Y en ese contexto, el perfil de un campesino adinerado que esparcía las partes de su delito calzaba perfecto.

Los primeros antecedentes de Juan Antonio Molina Yánez daban para pensar mal. Su historial registraba cuatro encargatorias de reo por los delitos de robo con fuerza, giro doloso de cheques y una doble encargatoria de reo por manejar en estado de ebriedad.

30 de marzo de 2006: En la noche del martes, Sabaj llegó hasta la parcela del “Huaso” en calle Los Plátanos, en La Pintana, en busca de la camioneta sospechosa. “Pensé todo el tiempo que teníamos agarrado al culpable”[15], comentó el fiscal.

Tras diez minutos de demora, Molina abrió la puerta de su casa. Venía sudado, pero lo que más sorprendió a Carabineros y a los fiscales, fue que la parcela era una verdadera mansión. Sabaj entró decidido, tenía la orden judicial y estaba a punto de pedir a Carabineros que echaran abajo la puerta de la vivienda. El “Huaso ” los recibió con una desafiante tranquilidad y un cuchillo en la mano para cortar una sandía jugosa que ya chorreaba entre sus dedos. Su primera declaración fue que lo estaban interrumpiendo justo en un momento crucial de una teleserie nocturna imperdible en su hogar.

La verborrea de Molina empezó a irritar a los fiscales, que sólo querían llenarlo de preguntas. Lo primero que hicieron fue mirar con detalle el lugar, en conjunto con la policía. Se trataba de un par de hectáreas de tierra seca, con una casona, dos pushinball, un patio sucio, decenas de caballos, cueros en pleno proceso de secado, unas cuantas vacas, serruchos, trozos de madera y un desorden descomunal. El “Huaso” siguió tranquilo, casi ignorando que era el sospechoso de un crimen horrendo.

Locuaz hasta el aburrimiento, Molina aprovechó de presentar uno por uno a sus caballos. También explicó que se dedicaba a la domadura de equinos y que el caos en su terreno no era otra cosa que un cuidado circuito ecuestre. Los perros empezaron a ladrar haciendo imposible el ambiente. A “grito pelado”, el “Huaso” los hizo callar y en segundos la mayoría de los canes se le acercaron mansamente. Sabaj lo miró con atención, pensando que estaba frente al culpable y hasta se fijó en detalles como el que un caballo se llamaba “Furia salvaje”.

Carabineros ingresó a la casa a buscar pruebas que inculparan a Molina. Mientras, el fiscal comenzó una ronda de preguntas de las que el “Huaso” se deshizo con facilidad, con frases que salían a borbotones. A esa altura, el fiscal ya había recorrido todas las piezas, en su mayoría desordenadas. En un cuarto contiguo a la cocina, había una cama dada vuelta y Sabaj comenzó a impacientarse. El supuesto culpable del descuartizamiento explicó que era de su hijo que estaba en el sur amansando caballos, que él también trabajaba en eso y que le pagaban 70 mil pesos por cada domadura de equino. Sabaj hizo el cálculo rápido y con esos ingresos no podía vivir en semejante parcela. Pero Molina retrucó que su principal actividad ra fabricar ladrillos. El fiscal lo escuchó reposado hasta que el parcelero empezó a comentar que se demoró en salir a abrir la puerta porque estaba viendo la teleserie “La esclava Isaura” y una vez más la verborrea agobiante del “Huaso” desesperó a Sabaj, quien para calmar al sospechoso le lanzó una pregunta decisiva: “¿Tiene armas en su propiedad?”, inquirió, a lo que Molina dudó contestar, pero su señora, Lucy Donoso, atacada por los nervios corrió para buscar una Taurus 9 milímetros, un arma que podía ser compatible con el disparo que tenía el cráneo del descuartizado. Molina prefirió callar, ya que una condena anterior no le permitía tener armas. Sabaj le pidió el permisoy el “Huaso” con ganas de demorar el trámite le trajo la factura.

El fiscal se enojó por tanta vuelta que se daba el acusado y mandó a un grupo de carabineros a revisar el lugar. El “Huaso” fue a buscar una escopeta y Sabaj se sulfuró, aunque siguió pensando que estaba frente al asesino y ordenó detenerlo por porte ilegal de armas. Afuera, la prensa esperaba ansiosa para ver al “descuartizador”, por lo que la patrulla de Carabineros entró hasta la parcela para sacar al “Huaso”, quien apenas pudo despedirse de su mujer. La policía, junto con llevarse a su marido, incautó posibles evidencias de un potencial homicidio. A las dos armas de fuego, se suma ron una pistola a fogueo, municiones de distintas medidas, una sierra, herramientas cortantes, una nevera, una funda y un saco.

31 de marzo del 2006: Molina quedó detenido y en la madrugada se conocieron más antecedentes del descuartizado. Todos los restos correspondían a una misma persona, a un hombre joven. Datos ínfimos, si se considera que él o los hechores se dieron el tiempo de desollar los brazos, para así borrar todos los tatuajes ubicados bajo la rodilla izquierda y en la pantorrilla derecha. En las manos también había un “trabajo” prolijo, dado que las huellas dactilares fueron cercenadas.

Los primeros datos también dieron cuenta de que en el descuartizamiento se ocuparon una sierra y un cuchillo de matarife. A Sabaj poco le importó, porque estaba seguro de que ya tenía capturado al asesino, aunque no contaba con ninguna prueba contundente que sustentara su tesis. El dato más certero que obtuvo la Fiscalía fue producto de un llamado de la 41 Comisaría de San Jerónimo, después de que una mujer sostuviera que su pareja era el descuartizado, que se llamaba Pascual y que trabajó para el Huaso Molina. “Todo indicaba que él era el culpable en esos momentos”[16].

El fiscal no descartaba ninguna pista que llegaba a la fiscalía. Desde las decenas de llamadas con voces impostadas que aseguraban ser los responsables del descuartizamiento, pasando por siete denuncias por presunta desgracia y hasta personas que se presentaban a los cuarteles exigiendo que les realizaran exámenes de ADN para verificar si los restos desperdigados en la zona del sur de Santiago correspondían a alguno de sus familiares. A Sabaj le preocupaba avanzar en la identificación del descuartizado por cualquier flanco y las policías, además del Servicio Médico Legal, se apuraron en dar un esbozo del rostro más buscado de Chile.

En el Labocar realizaron moldes de plasticina a partir de los restos, pero el lamentable estado del cráneo dificultó la tarea. Lo único que se pudo dilucidar con algún grado de certeza fue que el asesinado era un joven de una edad que fluctuaba entre los 20 y los 25 años, que medía 1,65 metros, y que los cortes de sus pies y piernas calzaban a la perfección.

30 de marzo del 2006: Para el jueves. el fiscal tenía noticias importantes. Con una diapositiva y papeles que se repartieron tanto a la prensa como a las policías, presentó la reconstrucción digital del mutilado a los medios de comunicación. Al mediodía llegó hasta el Servicio Médico Legal y aseguró que se avanzaba rápido en las pesquisas, porque bastaría que uno de los cercanos del descuartizado viera el rostro en la televisión o diarios para dar un paso relevante en la investigación. De inmediato se encendieron las alarmas y la reconstrucción digital del descuartizado se comparó con centenares de personas pedidas, pero sin buenos resultados.

En las siguientes horas nadie pudo reconocer el rostro exhibido ampliamente en televisión. En todo Chile no lograron dilucidar ese rostro moreno presentado por la fiscalía, con los pómulos salidos, cejas finas, pelo negro y corto, labios carnosos y mentón pronunciado. Era además, una cara demasiado común como para dar con el descuartizado de buenas a primeras.

En tanto, el “Huaso” Molina salió pronto en libertad. La tesis de Pablo Sabaj, que tuvo al criador de caballos como el principal sospechoso se desmoronó rápido. No había pruebas y el acusado aseguró que si alguien lo vio por Quitalmahue, fue porque andaba comprando fardos en una parcela cercana al sector. El “Huaso” quedó sin cargos, sólo con firma quincenal y orden de arraigo. Molina salió desde el tribunal maldiciendo:

“Todo lo que se ha dicho es mentira, se lo juro, yo soy huaso, vayan a verme cuando quieran. No he hecho nada, la gente es envidiosa y por eso me involucraron”, dijo a su salida[17].

El asesino se ríe de la policía

30 de marzo del 2006: Este jueves también ocurrió una situación que dejó extrañadas a las policías. Como en toda la semana y apenas salía el sol, realizaron un rastreo minucioso de la zona donde aparecieron los restos del descuartizado. Metro a metro, casi no se dejó espacio sin observar bolsas, peñascos de tierra o cualquier escombro que se asimilara a partes de un ser humano.

Pero en la tarde, Marta Vargas buscaba latas y botellas en la avenida Santa Rosa a la altura del 1404, a pocos metros de la población Francisco Coloane cuando encontró un pie izquierdo en una canaleta libre de malezas, a la vista de cualquiera y en un espacio que Carabineros no había inspeccionado. “Me acerqué a un costado de la calle para recoger una botella y de pronto vi una bolsa de nailon negra que tenía un fuerte olor. Llamé a una amiga y con un palo empezamos a escarbar la bolsa y nos dimos cuenta de que había una mano”, explicó la mujer[18].

Los policías no daban crédito al descubrimiento, ya que en ese sitio también trabajaba un grupo de obreros en la reparación de la vía, pero nadie había presenciado la enigmática bolsa. También en esa jornada Carabineros encontró otra bolsa negra de nailon con la otra mano.

Estupefactos los vecinos y la prensa[19] ya rumoreaban que el asesino jugaba con la policía, porque ingresó a Quitalmahue en horario de colación de los carabineros y tuvo que haberse cruzado con un par de ellos. El asesino se movía a su antojo y les dejaba sus huellas en las narices de las policías.

Los niños empezaron a entrarse temprano a las casas. Estaba la idea de que el asesino vivía en los departamentos, porque conocía bien el trabajo de los carabineros. Harta gente miraba desde las ventanas, pero nada más. Todos estábamos pendientes de dar algún dato bueno o de tener una foto que valiera la pena para que la pusieran en la tele ”, contó Mercedes Tapia, quien vive en la esquina de Quitalmahue con Reloj de Sol[20].

Cuando todo parecía perdido, con un homicida que se jactaba de su trabajo, una pista alegró a la policía de Investigaciones. Un minúsculo tatuaje similar a un Cupido con arco y flecha fue encontrado en el antebrazo derecho del descuartizado de Puente Alto. Y aunque se trataba de un dibujo hecho en forma artesanal, el pigmento era de excelente calidad, por lo cual fue imposible sacarlo por completo con los objetos filosos que tan buen resultado dieron en los otros tatuajes.

1 de abril del 2006: Hasta este sábado, se barajaban varias hipótesis como la causa del descuartizamiento. Se hablaba de un ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes, de una secta o simplemente de grupos rivales. Tampoco se descartó el componente emocional e incluso se insinuó un crimen entre homosexuales.


  • El o los descuartizadores de Puente Alto tienen una sórdida historia de antecesores.

En 1923, un paquete repleto de horror fue encontrado en unos viejos acueductos que eran conocidos como "cajitas de agua". Envuelta en diarios, en la esquina de Bellavista con Pío Nono, se encontró una pierna humana. La policía determinó que los restos eran de Efraín Santander Jara, "El Aguila", a quien descuartizó su mujer, la suplementera Rosa Faúndez.

  • Veinticinco años después, Alberto Caldera, conocido como "El Tucho", descuartizó en 17 partes al comerciante árabe Demetrio Amar en San Felipe. Una estafa de parte de Caldera originó la disputa. En 1950 el autor fue fusilado.
  • Otro caso ocurrió el 17 de febrero de 1973 cuando un vecino de la Población Nueva Maturana encontró un paquete con un trozo de carne que supuso era de cerdo. Como era una gran cantidad le regaló parte a una vecina que la notó "extraña". La llevó a una comisaría y se determinó que era un muslo humano. La policía siguió la hebra y se encontraron más restos en Quilicura. Se estableció que la víctima era el español Mariano Salazar, dueño del restorán Gino. Fue asesinado por supuestos asaltantes. Pero sus restos no tenían "cierta cicatriz", por lo que se sembró la duda respecto de que Salazar pudo inventar todo.
  • El 2 de diciembre de 1984 un grupo de boy scouts, en el sector El Monte, halló un cuerpo de mujer seccionado en ocho partes y depositado en bolsas plásticas. Un mes más tarde se determinó que era de la modelo y extra de cine Patricia Pérez Pinochet, de 24 años de edad. El autor fue un falso ginecólogo, que operaba en un departamento del edificio de Bulnes 80, en la capital.
  • A estos casos se suman los escabrosos pormenores del decapitamiento de Jorge Lund de noviembre de 1998 y la secretaria coreana Jun Eun Cho, cuyos restos aparecieron en julio de 1991.
  • La confesión del joven que habría descuartizado a su hermana, Eran cerca de las 9.30 horas de ayer cuando en la subcomisaría de Carabineros del sector El Castillo, en la comuna de La Pintana, se recibió una denuncia inquietante. Un hombre que recolecta materiales de desechos y cobre, quien como todos los días se encontraba buscando algo para vender, llegó visiblemente nervioso, contando que en una acequia de un sitio eriazo acababa de encontrar el cuerpo de una mujer que estaba envuelto en una bolsa de basura.

Solo se podía ver el tronco y la cabeza de la víctima. El cuerpo estaba en estado de descomposición, no tenía sus extremidades y los ojos estaban vendados.

La policía se desplazó de inmediato a aquel lugar y comprobó que la descripción era cierta. Entonces comenzó el operativo. La policía logró identificar a la mujer, de 17 años, gracias a una pista: un tatuaje que decía “Katherine”.

Al lugar llegaron efectivos de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI), Carabineros y el fiscal de la Zona Sur, Rodrigo Chinchón, para establecer las causas de la muerte y recabar mayores antecedentes. Según testigos, el pololo llegó llorando y gracias a él se pudo confirmar que se trataba de la menor A.C.P., ya que identificó el tatuaje, que concordaba con las descripciones dadas en una denuncia por presunta desgracia presentada días atrás.

Durante la tarde, cuando las policías trabajaban para esclarecer el hecho, un grupo de vecinos de la casa donde vivía la joven fallecida junto a su pololo, hermano y cuñada, en la comuna de Puente Alto, alertaron de que “se estaban quemando unos sillones y lavando un colchón”.

Tras recibir esta denuncia, la PDI se trasladó a esa casa, que en ese momento estaba deshabitada. Y en el cobertizo hallaron los restos de la joven. El fiscal Chinchón confirmó que el cuerpo presentaba lesiones por intervención de terceros. La confesión

Según fuentes de la investigación, la génesis del macabro hecho fue una discusión entre la víctima y su hermano, de iniciales A.Y.C.P, de 19 años. De acuerdo al relato entregado por el joven -quien en la tarde de ayer llegó a la 38ª Comisaría de Carabineros de Puente Alto y confesó ser el autor del crimen-, la fallecida, él y su polola, de 17 años, se encontraban consumiendo marihuana y otras sustancias ilícitas en Puente Alto.

Ahí se produjo una discusión entre ellos, que terminó con el joven golpeando a su hermana en la cabeza con un objeto contundente, lo que generó que la mujer cayera y perdiera el conocimiento.

Tras ello, al ver que la víctima no se movía, intentaron reanimarla y se dieron cuenta de que estaba muerta. Luego de eso, el joven habría procedido a descuartizar a su hermana para luego llevar los restos en una maleta con ruedas hasta el sitio eriazo en La Pintana, acompañado por su polola, quien también se presentó en la comisaría a prestar declaración junto con su pololo y un hombre adulto.

Luego, la Fiscalía Sur ordenó el caso a la Brigada de Homicidios de la PDI, que tomó la declaración del joven, quien permanecía en calidad de testigo debido a la ausencia de flagrancia. En esa misma condición también quedaron la menor y el adulto que los acompañaba.

“El hombre de 19 años manifestó ser el autor material de este hecho, por lo que en conocimiento de los antecedentes que esta persona aporta, se contactó Carabineros con la Fiscalía Sur para informar respecto de esta declaración, confesión, sobre su eventual participación de estos lamentables hechos”, dijo el capitán del Departamento de Comunicaciones Sociales de Carabineros, Óscar Llantén. [21]

  • hombre descuartizado cuyo torso fue encontrado dentro de un bolso en Canela

Impacto generó en Canela, región de Coquimbo, el hallazgo de un torso al interior de un bolso, el cual generó un completo protocolo por parte de Carabineros y la Policía de Investigaciones.

Según los antecedentes recopilados por el equipo de TVN Red Coquimbo, el hallazgo se produjo luego de que vecinos de la zona dieran aviso a Carabineros de un olor nauseabundo que provenía desde una vivienda.

Personal uniformado ingresó al inmueble y dio cuenta de un bolso, el cual contenía en su interior restos humanos. El trabajo de las autoridades permitió verificar que dentro de este había un torso, el cual pertenecía al dueño de la vivienda en donde se encontraba.

Según los primeros peritajes, la víctima fue identificada como Jorge del Tránsito Pérez Cortés, de 95 años, quien se encontraba desaparecido desde el 18 de septiembre.

Las pericias se mantienen con el fin de determinar las posibles causas y responsables del hecho, que generó conmoción en la comunidad local.

Bernardo Leyton, alcalde de Canela, lamentó lo ocurrido y fue a acompañar a la familia de Pérez.

"Nunca antes había sucedido algo así en nuestra comuna. Es horrendo lo que le sucedió a don Jorge, nadie merece vivir algo así, por lo mismo queremos que se haga justicia y poder dilucidar pronto lo que sucedió", sentenció el jefe comunal.

La víctima vivía sola, pero recibía personas en su domicilio, con quienes comía. Además, era un participante activo de las actividades para adultos mayores.

Por ello, según sus cercanos, el autor sería alguien con quien compartió. Sin embargo, están a la espera de las pericias.

En Mejillones detuvieron a sospechoso del descuartizamiento de Canela

Un trabajo coordinado entre las Brigadas de Homicidio (BH) de la Región de Antofagasta y de la Region de Coquimbo logro la ubicación y detención del presunto autor del homicidio y descuartizamiento de un adulto mayor en la localidad de Canela.

La captura del hombre identificado como A.E.G.A. de 24 años, se produjo este martes en la noche tras varias diligencias realizadas por la BH en la comuna de Mejillones.

"Se logró ubicar a esta persona en su lugar de trabajo, llevaba algunos dias trabajando en un taller mecánico donde fue detenido por funcionarios de esta brigada", señaló el comisario Herwin Rojas, jefe de la Brigada de Homicidios de Antofagasta.

Al ubicarlo se tomó contacto con personal de La Serena, que se trasladó hasta Antofagasta para entrevistar al imputado, quien pasara a control de detención en la comuna de Mejillones.

La investigación en torno a este hecho continuará a fin de esclarecer este escabroso hecho que quedó al descubierto el domingo 23 de septiembre, cuando fue encontrado el torso de un adulto mayor en un bolso. La víctima, posteriormente, fue identificada como Jorge del Transito Perez Cortes, de 95 años.[22]

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Carta de Jorge Martínez, redactada entre el 4 y el 6 de abril del 2006.
  2. En conversaciones con colegas de Jorge Martínez en La Municipalidad de La Pintana, además de quienes compartieron con él en ASEMUCH, los entrevistados coincidieron en que se trataba de una persona que se destacaba sobre el res to. “Era diferente, tenía todas las condiciones para dar a conocer su posición”, dijo su amigo, Ricardo Celedón, en entrevista realizada El 5 julio del 2006.
  3. Jocelyn Díaz llamó al canal de televisión Mega y al diario Las Últimas Noticias, matutino que al día siguiente (28 de marzo del 2006) publicó la noticia.
  4. l testimonio es parte del registro de entrevistas realizadas esa noche por el reportero de LUN.
  5. Diario Las Últimas Noticias, 28 de marzo del 2006, p. 8.
  6. Diario Las Últimas Noticias, 28 de marzo del 2006, p. 8.
  7. Con el caso del “descuartizado de Puente Alto” , el fiscal Pablo Sabaj se transformó en un emblema de esta pléyade de profesionales, siempre provisto de sus lentes de sol y de impecable traje con corbata al tono. Sabaj en la conferencia “Viernes de miedo” en la Universidad Católica, el 18 de abril de este año, admitió que se siente cómodo en el nuevo sistema de justicia penal, que estaría e n su opinión, mucho más cercano a la ciudadanía . “La búsqueda de la verdad no es única de los fiscales o del Poder Judicial. Todos tienen derecho a saber lo que pasa y lo que hacen los funcionarios públicos. Antes estaba la idea de la exclusividad, de que el procedimiento judicial era secreto, pero ya no es así”.
  8. Diario Las Últimas Noticias, jueves 30 de marzo del 2006, p. 6.
  9. La modernización del sistema judicial chileno era un tema crucial para los gobiernos de la Concertación en la década del noventa. De ahí que se buscara afanosamente la fórmula para estar bajo los estándares internacionales de los sistemas de administración de justicia. En el área del procedimiento penal el cambio suponía un esfuerzo monumental, ya que Chile se regía por un modelo anquilosado que tenía su origen en los primeros años del siglo XIX y se caracterizaba por que el procedimiento era escrito y secreto. Además padecía de una gran traba, ya que el magistrado era juez y parte, puesto que tenía entre
  10. Entrevista a Pablo Sabaj, 19 de julio del 2006.
  11. Entrevista a Pablo Sabaj, 19 de julio del 2006.
  12. Entrevista a Pablo Sabaj, 19 de julio del 2006
  13. Entrevista a Pablo Sabaj, 19 de julio del 2006
  14. La nueva justicia penal estaba recién consolidándose cuando ocurrió el caso del “descuartizado de Puente Alto”, luego de una puesta en marcha gradual que comenzó el año 2002 con la entrada en vigencia sólo en la Cuarta y Novena Región. Para el público masivo, la figuración real del nuevo sistema aconteció con la implementación de la reforma en la Región Metropolitana, en junio del 2006. Antes de eso, precedió una larga campaña informativa que mezcló series de televisión con folletos donde se precisaban las nuevas figuras penales. Lo que más llamaba la atención eran los juicios rápidos y públicos, tal como en las películas norteamericanas. A esto se sumaban los buenos res ultados que, a fines del 2005, mostraban que un 87,1 por ciento de las causas tramitadas, se encontraban bajo alguno de los mecanismos que el sistema judicial establece, según consigna el Anuario Estadístico Institucional del 2005. Además el 70,4% de víctimas y testigos reconoció un alto grado de satisfacción de la Reforma Procesal Penal, de acuerdo una encuesta de Adimark y Paz Ciudadana, realizada en diciembre del 2005.
  15. Entrevista con el fiscal Pablo Sabaj. 19 de julio del 2006
  16. Entrevista a Pablo Sabaj. 19 de julio del 2006.
  17. El Mercurio, 1 abril 2006, Sección Nacional, Cuerpo C, p. 16
  18. La Tercera, martes 4 de abril, p.14
  19. Las Últimas Noticias tituló: “El asesino se burla de las policías”, en su edición del 5 de abril del 2006.
  20. Entrevista a Mercedes Tapia y otros pobladores en el sector de calle Quitalmahue, 29 de marzo del 2007.
  21. La confesión del joven que habría descuartizado a su hermana
  22. cooperativa.cl/

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el ícono

Léase en WikicharliE

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas