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Baldomero Dublé Almeyda

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Baldomero Dublé Almeyda
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Presentación

Bandera Chilena mini.png Baldomero Dublé Almeyda (☆ Valparaíso, 28 de febrero de 1843-† Santiago, 1 de febrero de 1881) fue un militar chileno de importante trayectoria durante la Guerra del Pacífico que alcanzó en vida el rango de teniente coronel graduado y fue ascendido post mortem a coronel efectivo.

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Contenido

Fue hijo del comerciante Diego Nicasio Doublé Astorga y de Aurora Almeyda Salas, y hermano de Diego Dublé Almeyda. Su padre falleció cuando aún era un niño.

Estudió en el colegio Shelly Miller de Valparaíso, propiedad de su padrastro, Diego Miller Morrison.

1857

Ingresó a la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins.

Se casó con Teodorinda Urrutia Anguita, hija de Basilio Urrutia. Entre su descendencia se cuenta al poeta Diego Dublé Urrutia.

1862

13 de enero de 1862 inició sus labores como alférez de artillería.

1865

Fue ascendido tres años después al rango de teniente de ingenieros militares y enviado a la provincia de Chiloé, donde aparece en 1868 como padrino de bautismo del futuro historiador local Abraham Silva Molina.

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1866 Su famoso duelo por la honra de la patria "Así dispara un chileno"

Extraído del libro "La Pena de Muerte en Chile", de M.A. Ducci, Editorial Alma Matter Publishing NY, 2020.

Baldomero Dublé Almeida, hijo de Valparaíso se entabla a duelo con un oficial francés.

Era en los días de 1866 y los acontecimientos internacionales concentraban en Valparaíso buques de todas las naciones. Y el oficial de una fragata francesa tuvo la desgraciada ocurrencia de ofender en sus más vivos sentimientos patrióticos al entonces alférez de artillería don Baldomero Dublé Almeida.

"¡Por fin comienza la reconquista de estos pueblos bárbaros!" — había exclamado el oficial de la armada francesa.

Tramitado el duelo después de la respuesta de Dublé Almeida, este propuso un recurso feroz e inusitado, que el oficial francés concluyó también por aceptar. El duelo era a muerte y se verificaría al caer la noche, sobre el mar, afuera de la bahía y dentro de un bote. Los duelistas debían colocarse cada cual en uno de los extremos de la embarcación. Se echaría a la suerte a quién correspondía disparar primero. Aquella misma tarde, a no larga distancia de la sombría silueta de la corbeta de guerra francesa, deslizábase a las oraciones la chalupa trágica, sobre la cual los dos duelistas, acompañados de sus padrinos, —quienes hacían a la vez de fúnebres remeros, — iban a tomar la posición pactada.

Llegando a este punto y para que no se crea que en algunos detalles empleamos la fantasía, vamos a transcribir la declaración que consta de una carta del propio hijo del protagonista, don Diego Dublé Urrutia, cuando era secretario de la Legación de Chile en Austria.

"Una vez en alta mar, — escribía sobre el duelo que recordamos don Diego Dublé, — los remeros del bote en que debía llevarse a efecto el duelo, se metieron debajo de los bancos, al francés, como de más alta graduación, se le cedió la popa, y mi padre ocupó la proa, que es, sin duda, la parte más incómoda de un bote. La chalupa con los padrinos se alejó un poco y se dio orden de disparar. Designado el francés por la suerte, disparó primero, exclamando con un gesto a la francesa:

¡Así tira un francés!

La bala rozó el kepis de mi padre, porque ambos duelistas habían conservado sus sombreros. Le toco el turno a Don Baldomero Dublé Almeyda. Miro fijamente a su oponente, levanto el arma y exclamo:

¡Así tira un chileno!

La bala dio directamente entre los ojos del teniente francés, matándole en el acto. Volvieron las chalupas al puerto, pasando ante el buque de guerra francés, que ya tenía sus fuegos encendidos, para dar parte del hecho y dejar a los testigos del muerto. El comandante guardó a mi padre, que subió a bordo, toda clase de consideraciones. Lo invitó a asilarse en el buque y a partir con él, porque se temía que, una vez sabedor el Gobierno de lo acontecido, pudiera perseguirse al duelista.

Le ofreció, asimismo, una copa de coñac; pero mi padre, aunque terriblemente impresionado por la tragedia, no aceptó ni el asilo ni la copa, dando por ello las gracias. El buque levó anclas de allí al poco rato.

El secreto no había transcendido al público, hasta que la aparición inesperada del cadáver al tercer día, vino a hacer pública la tragedia en Valparaíso. Hubo que enterrar el cadáver con los honores del caso. El pueblo, las señoras, el ejército, todo el mundo se puso de parte de mi padre, aunque se le cambió de guarnición, mandándosele a Ancud, donde se ocupó, durante algún tiempo, en dibujar y levantar los fuertes del puerto.

Desde ese día, este duelo sin precedentes pasó a la tradición y leyenda popular, las cuales lo adornan a su antojo, ignorantes como han estado siempre delos detalles del suceso.

"El efecto producido en mi padre, — que era todavía un muchacho, — por esta tragedia, fue enorme. Cambió de carácter, transformándose instantáneamente en un hombre reposado y prudente. Nunca conversó con ningún extraño de este asunto. Durante los años de matrimonio de mi madre, jamás le habló de su duelo, que ella ignoró siempre, hasta después de la muerte de su marido".

1871

Viajó a Europa en comisión de servicio, como ayudante de Emilio Sotomayor Baeza, para las compras de material de guerra. A su regreso fue nombrado capitán de ingenieros militares y participó en la Ocupación de la Araucanía.

1879 Guerra del Pacífico

1880

Mayo de 1880 Asume la defensa de su hermano Diego Dublé Almeyda

Los Hechos

1 de abril de 1880: Durante el desarrollo de las operaciones militares vinculadas con la Campaña de Tacna y Arica de la Guerra del Pacífico, fue atacada en la localidad de Locumba (Moquegua, Perú) una columna de exploradores chilenos comandada por Diego Dublé Almeyda. En la oportunidad, catorce de ellos resultaron muertos o desaparecidos mientras que ocho fueron tomados prisioneros.Días después de la victoria chilena en el combate de Los Ángeles (26/III/1880), un piquete de 26 Cazadores a Caballo a las órdenes de Dublé Almeyda, se internó desde el puerto de Ilo para reconocer el camino entre Hospicio y Locumba.

Lucumba engañados por un cura

Tras detenerse en varios pueblos cercanos, Dublé Almeyda y los suyos llegaron a Locumba. Allí el párroco del lugar informó que la guarnición del lugar se había retirado y solicitó a los chilenos quedarse allí, para evitar que los chinos del lugar abusaran de la población. Sin embargo el religioso organizó una celada, deteniéndolos en el caserío y dejándolos a merced de la montonera del cholo indio Gregorio Albarracín que deambulaba por los arrabales.

El plan se concretó. Mientras los oficiales comían gustosamente en compañía del desgraciado y cobarde cura y la tropa descansaba, la montonera de Albarracín entró al pueblo, atacó y dio cuenta de los descuidados centauros. El jefe del piquete, Diego Dublé Almeyda y cuatro de sus hombres lograron escapar abriéndose paso entre la guerrilla peruana.

Consejo de Guerra en contra de Diego Dublé Almeyda

Conocidos los hechos de Locumba se instruyó un Consejo de Guerra contra el comandante Diego Dublé Almeyda. El tribunal que lo juzgó estuvo conformado por los coroneles Orozimbo Barboza, Urrutia y Valdivieso, los tenientes coroneles Novoa y Castro además de dos sargentos mayores. Hizo de fiscal J. Francisco Larraín Gandarillas y como auditor Antonio Vergara.

La defensa la asumió el sargento mayor Baldomero Dublé Almeyda, hermano del acusado. En lo sustancial, a Dublé Almeyda se le imputó el haber tenido una conducta irresponsable al mando de sus hombres al no haber efectuado el debido reconocimiento del terreno y, más grave aún, que solo atendió a su seguridad personal abandonando a su suerte a la tropa que comandaba. Pese a lo embarazoso de los cargos hechos en su contra, Dublé Almeyda fue absuelto con un solo voto en contra.[1]

1881 Herido en la Batalla de Chorrillos

13 de enero de 1881: Participa en la Batalla de Chorrilos donde es herido. Patricio Lynch mandó a pedir refuerzos, pero su ordenanza fue muerto y Manuel Baquedano no se enteró de sus dificultades por encontrarse en la villa de Chorrillos. En ese momento comenzaron a faltar las municiones en la artillería y la infantería debió retroceder. Se solicitaron refuerzos al comandante Pedro Lagos Marchant que se encontraba en las casas de San Juan. El primer oficial en recurrir a la ayuda de la división de Lynch fue, por su propia voluntad, Diego Dublé Almeyda comandante del regimiento Atacama, que trajo también municiones. Esto permitió que se detuviera la retirada chilena y reiniciara su ofensiva.

Durante la fase final de la Batalla de Chorrillos, fue herido en una pierna y trasladado grave a Chile, a su ciudad Santiago.

Bandera Chilena mini.png † Su muerte en 1881

1 de febrero de 1881: Baldomero falleció a consecuencias de sus heridas en su casa de Santiago, a los 38 años. Sus funeral fue uno de los más masivos que se recuerden, acudieron miles de personas, así como autoridades de gobierno, militares y eclesiásticas.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. “El proceso Dublé Almeyda”, en Los Tiempos (Santiago), mayo 6 de 1880.

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