¡Llegamos a 27.900.574 visitas gracias a ustedes! ☆

Historia del Gas en Chile

De WikicharliE
DOCUMENTOS CHILENOS WikicharliE.jpg

1857

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido


Inicios de una industria

1792: Los orígenes de la industria del gas se remontan a 1792, cuando el francés Phillip Lebon experimentó con la destilación de madera y carbón para obtener un gas que esperaba utilizar en el alumbrado de casas y calles. Al mismo tiempo en Inglaterra, William Murdoch desarrollaba la destilación del carbón, por medio de la cual consiguió iluminar con gas su casa y talleres.

1801 Lebon realizó la primera iluminación pública a gas de un edificio en París. Impresionado por esta demostración, el alemán Friedrich Albrecht Winzer concibió la idea de organizar la distribución de gas a gran escala. Winzer se trasladó a Londres, donde cambió su apellido a Winsor, y en 1807 hizo funcionar los primeros faroles a gas en la avenida londinense Pall Mall, conectándolos por medio de cañerías de plomo a su propia fábrica.

La expansión del gas de alumbrado

Esta innovación tecnológica se expandió rápidamente por el mundo occidental. Luego de Londres (1814) y París (1815); continuó en las ciudades europeas de Berlín (1826), Viena (1833), Barcelona (1838); Madrid (1845); y Roma (1853).

En América, la expansión comenzó desde EE.UU.: Baltimore (1816), luego Boston (1823) y Nueva York (1825). Posteriormente, La Habana (1844), Buenos Aires (1852), Copiapó (1853), Veracruz (1855), Lima (1855), Santiago de Cuba (1856), Valparaíso (1856) y Santiago de Chile (1857).

Santiago se moderniza

1850: Chile había alcanzado gran estabilidad en el orden político y su economía estaba experimentando un fuerte crecimiento. Santiago contaba con aproximadamente 80.000 habitantes y conservaba su aspecto colonial con calles de tierra y un precario sistema de alumbrado público compuesto por 320 lámparas de aceite.

Empeñadas en modernizar la capital y darle un aspecto más cercano a las ciudades europeas, las autoridades y empresarios privados, emprendieron diversas obras de mejoramiento: del agua potable, la construcción del ferrocarril al Sur y a Valparaíso, la instalación del telégrafo y la construcción de un teatro para la ciudad. Una de las transformaciones más destacadas que experimentaría el paisaje de Santiago sería el alumbrado a gas, símbolo de la transición de una sociedad tradicional y eminentemente rural a otra moderna y urbana.

Gas de alumbrado

La Municipalidad y los empresarios

1856: Acogiendo el clamor de los vecinos que protestaban por la inseguridad nocturna y siguiendo el ejemplo de Valparaíso, en 1856 la Municipalidad de Santiago invitó a presentar propuestas para dotar a la capital de un sistema de alumbrado “por medio de gas hidrógeno”.

Esta iluminación debía abarcar dos sectores: el primero delimitado por las actuales calles José Victorino Lastarria al oriente, Brasil al poniente, el “Tajamar” (río Mapocho) al norte y la Alameda al sur; el segundo, desde Portugal al oriente hasta Dieciocho al poniente, y entre la Alameda al norte y la actual Diez de Julio por el sur.

La propuesta ganadora

La propuesta de Maximiano Errázuriz y su suegro José Tomás Urmeneta, resultó ganadora. En esta, comprometieron iluminar con 600 faroles a gas, dentro del plazo máximo de dos años y medio, 272 manzanas del centro de Santiago, incluyendo la Alameda de las Delicias, la Plaza de Armas y el nuevo teatro que estaba levantando la Municipalidad. A cambio, el contrato otorgaba un privilegio exclusivo para la fabricación y venta de gas para el alumbrado público y particular en Santiago y sus suburbios, por un período de 30 años. Como ayuda a la naciente empresa, se declararon exentos de derechos de internación los útiles y objetos necesarios para fabricar y distribuir gas de alumbrado.

En sus oficinas de la calle Santo Domingo 63, una residencia de tres patios adquirida en 1859, la sociedad Urmeneta, Errázuriz y Cía. instalaría junto con la administración y los talleres de reparación, una tienda donde vendían cañerías, arañas, ganchos, globos, lámparas, quemadores y accesorios para iluminación.

1857 La ciudad se ilumina con gas

1857: El servicio de alumbrado a gas se inicia con la iluminación del Teatro Municipal de Santiago en su noche inaugural, el 17 de septiembre de 1857. La ceremonia, que contó con la asistencia del Presidente de la República, Manuel Montt, se inició con el Himno Nacional de Chile, seguido de una representación de la ópera “Hernaní” de Verdi. En los días siguientes la prensa destacó que una parte fundamental del espectáculo había sido la iluminación con gas hidrógeno, comentando que “opera una verdadera metamorfosis, parece que la noche fuese suplantada por el día, tanta es la claridad y pureza argentina de su luz, que forma con sus destellos un soberbio manto de plata en que envuelve a los espectadores”[1].

La competencia de gas y electricidad

La iluminación a gas modificó las costumbres de los santiaguinos: el alumbrado de las calles permitía transitar sin peligro durante la noche, la jornada de trabajo y los horarios de comercios, industrias y servicios se extendieron más allá de la puesta de sol. Se diversificaron los lugares de diversión y la gente vio ampliarse sus actividades sociales: se inauguraron el Mercado Central y el paseo del Cerro Santa Lucía, ambos iluminados con gas; los clubes y los salones privados se animaron con bailes, lectura y conversación. Así Santiago adquiría de a poco un rostro más moderno, reflejo del progreso material y cultural de sus habitantes.

Sin embargo, al igual que había ocurrido en otros países, la aparición de la electricidad a fines del siglo XIX constituyó una importante amenaza para las empresas chilenas dedicadas al gas de alumbrado.

1883 se instaló en la capital el primer foco eléctrico de alumbrado que funcionó en Chile, como parte de un intento por dotar de luz a algunas tiendas de la Plaza de Armas. Así se inició una larga pugna entre el gas y la electricidad por la iluminación de la ciudad.

La electricidad gana terreno

1897: La competencia entre gas y electricidad se hizo más intensa a partir de 1897, cuando la firma inglesa Parrish Bros. obtuvo de la Municipalidad de Santiago una concesión para instalar alumbrado público y particular, y además levantar líneas para tranvías alimentadas con electricidad.

1900: De esta manera el servicio de tranvías eléctricos de la capital se inauguró en 1900, y desde entonces aumentaron rápidamente la producción y el consumo de electricidad. Gracias a su potencia lumínica y menor costo el alumbrado eléctrico, ofrecido por varias empresas privadas, comenzó a desplazar poco a poco al gas como fuente de iluminación.

El fin del alumbrado a gas

1910: Para las fiestas del Centenario, el gas y la electricidad rivalizaron en el despliegue de iluminación nocturna con que Santiago se unió a las celebraciones. En las calles y fachadas de los edificios, en las vitrinas de las tiendas, teatros y casas particulares, ambos sistemas de alumbrado hacían gala de sus mejores virtudes.

Durante la década siguiente, la empresa de gas enfrentó serios problemas con el servicio de alumbrado público ya que, debido al aumento del precio del carbón y a la recesión provocada por la I Guerra Mundial, reportaba fuertes pérdidas. Las empresas eléctricas siguieron expandiéndose hasta hacerse cargo de la iluminación de la capital, tanto en el alumbrado público como también en el residencial.

1927: Dado lo anterior, en el año 1927 se apagó el último farol a gas que quedaba en la ciudad de Santiago. Sin embargo, para esa fecha el gas hidrógeno había conquistado otros importantes mercados, siendo el combustible más usado en el ámbito doméstico e industrial.

Comienza la distribución

1956 la Compañía de Consumidores de Gas de Santiago obtuvo la concesión para distribuir gas licuado en Santiago y San Antonio, por un período de 30 años.

Los primeros estanques de almacenamiento se instalaron en la Fábrica San Borja, donde comenzó a operar la primera planta de llenado de balones que tuvo la empresa. Desde allí también la compañía comenzó a distribuir gas licuado a granel por medio de estanques instalados en industrias, edificios o condominios, que eran llenados por camiones-tanque. En conjuntos habitacionales, como por ejemplo la Villa Olímpica, el gas llegaba desde el estanque central a cada una de las viviendas, las que disponían de su propio medidor para el cobro de su respectivo consumo.

El sistema de concesiones fue derogado en 1978, por lo que desde entonces la distribución de gas licuado pasó a ser no concesionada.

Un nuevo envase llega al hogar

Durante los primeros años los balones de gas licuado -de 11 y 45 kg- eran importados desde EE.UU.; sin embargo, desde el año 1961 estos comenzaron a ser fabricados en Chile.

1963: Comenzó a operar el primer sistema de reparto automático de cilindros: un computador IBM de tarjetas perforadas clasificaba los pedidos por sectores y organizaba las rutas de los camiones distribuidores.

El producto más popular en esta época era el balón de 11 kg, que representaba el 70% del volumen vendido. El balón de 45 kg correspondía al 23%, y el 7% restante a la venta de gas licuado a granel.

1975: Había más de un millón de envases, entre cilindros de 11 y 45 kg, circulando entre los consumidores y la Planta Maipú.

1989: GASCO inicia la venta de gas licuado en envases de 15 kg. En 1991 se agrega a la gama de envases el cilindro de 5 kg y un año más tarde el de 15 kg para grúa horquilla.

El año 2011: GASCO lanzó el cilindro de 2 kg para ampliar el uso de este combustible en los hogares y reducir el consumo de parafina. Fue desarrollado especialmente para estufas rodantes de pequeño tamaño, y se sumó a los formatos disponibles en el mercado en 2012.

La expansión de un combustible popular

El uso de gas licuado en el ámbito doméstico e industrial se expandió en forma vertiginosa por su economía y facilidad de transporte.

1962: En la “Compañía de Consumidores de Gas de Santiago” se había posicionado como la principal empresa distribuidora en la Provincia de Santiago, con una participación de mercado del 47% y 55.000 clientes. Hasta hoy GASCO GLP S.A. es líder en distribución de gas licuado en la Región Metropolitana.

GASCO extendió su negocio de gas licuado a todo Chile. En 1981 la Compañía se adjudicó, en licitación convocada por ENAP, la distribución de gas licuado en la Región de Magallanes. En 1989 la empresa adquirió los activos de la Compañía de Gas de Concepción S.A., por lo que comenzó su distribución en las regiones del Biobío, La Araucanía y Los Lagos. Durante la década siguiente la expansión continuó hacia las zonas norte y sur de nuestro país.

En la actualidad GASCO GLP comercializa gas licuado prácticamente en todo el territorio nacional, a través de una red de distribución que cubre desde la región de Tarapacá a Magallanes.

Los usos del gas licuado se han ampliado significativamente, siendo actualmente utilizado en el hogar, en procesos industriales y agroindustriales, y como combustible para embarcaciones y automóviles. Esta última aplicación ha cobrado especial relevancia en los últimos años dado, entre otras cosas, a que el gas es menos contaminante y al alto costo de la bencina.

2014: ya había más de 28 mil automóviles convertidos a gas licuado. La empresa AutoGasco comercializa gas vehicular (licuado y natural) a través de 52 estaciones de servicio, desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Los Lagos. [2]

Gas de cañería

Durante las tres primeras décadas del siglo XX, mientras la electricidad se imponía en la iluminación, el gas demostró ser el mejor proveedor de energía calórica y calefacción para uso en la industria y, especialmente, en el hogar.

A partir de 1910 la “Compañía de Consumidores de Gas de Santiago” importó y comercializó toda clase de artefactos a gas: cocinas, estufas, planchas, calentadores de agua para baños y anafes. Estos equipos eran ofrecidos con atractivas facilidades de pago para sus clientes e incluso se organizó una sección encargada de atender a los consumidores, con operarios que visitaban las casas y se encargaban de proyectar y presupuestar las instalaciones, limpiar las cañerías, reparar los artefactos y enseñar a los clientes a manejarlos de manera correcta y eficiente.

Gracias a esta política sistemática de promoción y buen servicio, el consumo doméstico de gas reemplazó con creces el mercado del alumbrado público y a finales de los años 20 se había convertido en el principal negocio de la empresa.

Fabrica San Borja

La incorporación del gas en casas e industrias obligó a la compañía a construir una nueva fábrica, ya que la capacidad de producción de la de San Miguel estaba copada.

La Fábrica San Borja comenzó a producir gas en 1910, por medio de una primera planta de retortas inclinadas. El gasómetro N° 1, inaugurado en ese momento, tenía capacidad para 23.000 m3. En 1927 se inauguró una segunda sección, equipada con la más moderna tecnología disponible en esa época, que incluyó una “casa” de retortas verticales y otro gasómetro de 30.000 m3.

Durante la década de 1930 se agregaron nuevas secciones de retortas verticales y un tercer gasómetro inaugurado en 1938.

En 1942 comenzó a funcionar en la fábrica una planta de gas de coke. La renovación tecnológica se completó con la puesta en marcha de la primera planta de cracking catalítico, la “Onia Gegi”, en 1966. Desde entonces el carbón fue progresivamente reemplazado por la nafta como materia prima para producir gas.

En 1980 entró en funcionamiento en San Borja una segunda planta de cracking catalítico de nafta. Al año siguiente la planta de carbón, que entre 1976 y 1979 se utilizó solo en los períodos de máxima demanda, fue paralizada definitivamente.

La promoción de la cocina a gas

La campaña más importante para incentivar el consumo doméstico fue la introducción de la cocina a gas. Para ello, la compañía no sólo importaba y vendía modelos que desde 1916 incluían cocinas fabricadas en Chile, sino que también publicó folletos que destacaban sus ventajas frente al fogón o la cocina a leña y enfatizaban su mayor economía respecto a la cocina eléctrica.

De este modo, a partir de 1920 se intensificó el uso de la publicidad, herramienta novedosa para la época, para difundir cocinas, calentadores de baño y estufas, a través de avisos en diarios y revistas que destacaban sus múltiples ventajas, promocionando la calefacción, el agua caliente y la cocina a gas como parte de las comodidades de un hogar “moderno”. La cocina a gas -económica, limpia y rápida- era ofrecida como “la joya de la casa” y los calentadores de agua como “la alegría de los baños”.

El público asociaba a la empresa con seguridad, economía y buen servicio. Así fue como estos aparatos, que en conjunto hacían más agradable la vida cotidiana, se instalaron hasta el día de hoy en las casas de los santiaguinos.

Una red que se expande con la ciudad

En 1920, debido al crecimiento demográfico y urbano de Santiago sobre todo hacia la zona oriente, la compañía inició la construcción de un anillo de cañerías de alta presión para abastecer a los nuevos barrios residenciales de Providencia y Ñuñoa.

A partir de la década de 1930 la expansión de la ciudad adquiere un ritmo acelerado. Entre ese año y 1952 el área urbana se duplica y la población aumenta de 696.000 a 1.353.000 habitantes.

La demanda de energía que generó esta expansión obligó a la “Compañía de Consumidores de Gas de Santiago” a reforzar y ampliar su red de distribución: en 1950 la red llega a 900 km. En cuanto a clientes, estos aumentaron de 5.757 en 1887, a casi 25.000 en 1930 y 70.000 en 1950.

A partir de mediados de esa década, como consecuencia de la aparición del gas licuado, el ritmo de crecimiento de la red de gas refinado se redujo. Sin embargo, en 1970 el número de clientes bordeaba los 95.000 y para 1988 la red tenía una longitud de 1.139 km.

El “gas de ciudad”

En 1964 el gas de cañería o gas corriente empieza a ser denominado “gas de cañería refinado” o simplemente “gas refinado”, para enfatizar que, a pesar de ser producido en base a carbón, pasaba por diversos procesos de purificación, que le permitían alcanzar una calidad similar a la del gas distribuido en las principales ciudades europeas. Este término también hacía alusión a que en esos años se comenzó a producir gas por medio de la planta de cracking que utilizaba como materia prima hidrocarburos derivados del petróleo.

A partir de 1982, cuando la compañía comienza a aprovechar el biogás proveniente de los rellenos sanitarios como materia prima complementaria, se adopta definitivamente el término “gas de ciudad”, que es el nombre usado internacionalmente, para referirse al combustible distribuido en Santiago a través de la red.

Gas licuado

El uso del gas licuado se remonta a fines del siglo XIX, cuando la perforación de pozos petroleros y la destilación de petróleo comenzó a generar como subproducto una mezcla de gases fácilmente licuables para su transporte: el propano y el butano. En un principio estos gases eran utilizados como combustible en las refinerías, pero sus continuos excedentes obligaban a quemarlos en antorchas, para evitar una atmósfera explosiva. imagen

Desde 1950, en EE.UU., Europa y Japón se crearon empresas para llevar este gas envasado a los núcleos de población dispersos en los que la construcción de una red de tuberías no se justificaba. En Chile, la aparición del gas licuado está asociada a la historia de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), creada por el Estado en 1950 para explotar y procesar el petróleo descubierto en Magallanes (Springhill, 1945).

ENAP instaló una refinería en Concón, Región de Valparaíso, y llamó a presentar propuestas para la distribución del gas licuado que se produciría como derivado de la refinación del petróleo.

Comienza la distribución

En 1956 la Compañía de Consumidores de Gas de Santiago obtuvo la concesión para distribuir gas licuado en Santiago y San Antonio, por un período de 30 años.

Los primeros estanques de almacenamiento se instalaron en la Fábrica San Borja, donde comenzó a operar la primera planta de llenado de balones que tuvo la empresa. Desde allí también la compañía comenzó a distribuir gas licuado a granel por medio de estanques instalados en industrias, edificios o condominios, que eran llenados por camiones-tanque. En conjuntos habitacionales, como por ejemplo la Villa Olímpica, el gas llegaba desde el estanque central a cada una de las viviendas, las que disponían de su propio medidor para el cobro de su respectivo consumo.

El sistema de concesiones fue derogado en 1978, por lo que desde entonces la distribución de gas licuado pasó a ser no concesionada.

Un nuevo envase llega al hogar

Durante los primeros años los balones de gas licuado -de 11 y 45 kg- eran importados desde EE.UU.; sin embargo, desde el año 1961 estos comenzaron a ser fabricados en Chile.

En 1963 comenzó a operar el primer sistema de reparto automático de cilindros: un computador IBM de tarjetas perforadas clasificaba los pedidos por sectores y organizaba las rutas de los camiones distribuidores.

El producto más popular en esta época era el balón de 11 kg, que representaba el 70% del volumen vendido. El balón de 45 kg correspondía al 23%, y el 7% restante a la venta de gas licuado a granel.

En 1975 había más de un millón de envases, entre cilindros de 11 y 45 kg, circulando entre los consumidores y la Planta Maipú.

En 1989 GASCO inicia la venta de gas licuado en envases de 15 kg. En 1991 se agrega a la gama de envases el cilindro de 5 kg y un año más tarde el de 15 kg para grúa horquilla.

El año 2011, GASCO lanzó el cilindro de 2 kg para ampliar el uso de este combustible en los hogares y reducir el consumo de parafina. Fue desarrollado especialmente para estufas rodantes de pequeño tamaño, y se sumó a los formatos disponibles en el mercado en 2012.


El alumbrado de gas comenzó a usarse en América Latina desde mediados del siglo XIX. El gas se obtenía principalmente del carbón de piedra, mediante una serie de procesos que incluían la destilación del carbón, la refrigeración y condensación de los elementos volátiles, el lavado del gas, su purificación, medición y almacenamiento usualmente en gasómetros[1].

Hacia 1856 la Municipalidad de Santiago entregó el privilegio exclusivo del servicio de gas por 30 años a José Tomás Urmeneta (1808-1878) y Maximiano Errázuriz (1832-1890), quienes establecieron la primera empresa de alumbrado de gas de Santiago[2]. El 16 de diciembre de 1865 se constituyó la sociedad anónima Compañía de Gas de Santiago -que más tarde pasaría a llamarse Compañía de Consumidores de Gas de Santiago S.A.- y que marcó también el paso de una empresa de carácter familiar a una sustentada por un grupo de capitales [3].

Entre 1856 y 1860 los empresarios levantaron la Fábrica San Miguel la que se ubicó en el barrio Yungay, entre las calles Moneda y San Miguel. El incremento en la demanda obligó a la junta directiva a pensar en la construcción de nuevas instalaciones, a invertir y mejorar los procesos de producción de gas. El crecimiento del volumen de gas en un 46%, entre 1900 y 1905, se vio acompañado por la construcción entre 1905 y 1909 de la Fábrica de Gas San Borja, que comenzó a operar en 1910[4]. La expansión urbana de la capital, el aumento del uso del gas en el ámbito doméstico y su uso en establecimientos industriales llevaron a que la nueva fábrica prontamente se viera sujeta a programas de ampliación e inversión en maquinarias.

La Fábrica de Gas San Borja fue levantada entre las calles Antofagasta al norte, Antonio Varas (actual calle Obispo Manuel Umaña) al poniente, y limitando al oriente y sur, con las líneas del ferrocarril de Santiago al sur y de Santiago a Melipilla, en el denominado “barrio de Chuchunco”. En su edificación se utilizó fierro y ladrillo refractario, para soportar las altas temperaturas[5]. Situada en la periferia santiaguina, supo proyectarse en un espacio dominado por la vida bohemia y la entretención, propios de los alrededores de la Estación Central[6]. La cercanía con la estación de trenes trajo ventajas al proceso de producción del gas, acelerando el traslado de materias primas, como el carbón traído desde el sur del país y de los bienes industriales importados del extranjero.

La Fábrica de Gas San Borja impulsó la transformación del espacio urbano que la rodeaba. El aumento del consumo de gas trajo consigo una expansión de la red de cañerías de gas urbano, que pasó de alrededor de 100 kilómetros a fines del siglo XIX a 420 kilómetros hacia 1930[7]. La fábrica permitió la introducción del gas en el espacio doméstico, sustituyó a la leña y la madera, como combustible para el funcionamiento de la cocina, y a su vez introdujo al mercado nuevos artefactos como el calefón y las estufas a gas, incidiendo en el aumento del consumo en la población[8].

Los procesos de elaboración del gas trajeron consigo nuevos desafíos tecnológicos. Destacó el uso del hierro y acero en la construcción de los gasómetros, los que con sus más de 30 metros de altura, se convirtieron en símbolos de los nuevos procesos de producción y distribución energética. Estos permitieron el almacenamiento del gas y su distribución, por intermedio de una red de cañerías de fierro y acero importadas desde Inglaterra, que nacían en los gasómetros e incluían poderosos sistemas de compresión. Como materia prima para la producción del gas se usaba el carbón, proveniente de Schwager, Lota y Curanilahue, y más tarde el coke y la nafta. Como subproducto del proceso de fabricación se obtenía el alquitrán o brea, y otras materias que se usaban como base para la elaboración de pinturas.

Pese a la gradual penetración de la electricidad y a la competencia que esta impuso desde fines del siglo XIX, el gas continuó siendo una energía central para el funcionamiento de la sociedad capitalina del siglo XX. La Fábrica de Gas San Borja abasteció de gas a la capital por mas de ochenta años, liderando una verdadera revolución en torno al uso de nuevas energías en los hogares de los santiaguinos.

Cronología

  • 1812: F.A. Winzer crea en Inglaterra la primera compañía de gas del mundo, la "Gas Light & Coke Company".
  • 1814: La "Gas Light & Coke Company" pone en marcha el primer alumbrado público a gas en el barrio de Westminster en Londres.
  • 1818: Declaración oficial de la Independencia de Chile, con la firma del acta correspondiente en febrero de ese año.
  • 1851: Debido al auge de la minería de la plata, se inaugura el primer ferrocarril en Chile, que une Caldera y Copiapó.
  • 1852: Bajo el gobierno de Manuel Montt, se crea el Servicio de Correos y Telégrafos de Chile, al centralizarse el servicio postal en la Administración General de Correos.
  • 1859: Edwin L. Drake perfora en EE.UU. el primer pozo de petróleo en el mundo.
  • 1859: La sociedad Urmeneta, Errázuriz y Cía. se instala en una casa en Santo Domingo N° 63 (hoy 1061).
  • 1863: Se inaugura el ferrocarril entre Santiago y Valparaíso.
  • 1865: La empresa de alumbrado "Urmeneta e Eastman" se transforma en sociedad anónima bajo el nombre de "Compañía de Gas de Santiago".
  • 1880: Thomas Alva Edison patenta una bombilla incandescente de filamento de carbono, comercialmente viable.
  • 1883: Se crea la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA).
  • 1885: Carl Auer von Welsbach inventa en Alemania el quemador de gas incandescente.
  • 1887: La empresa cambia su nombre a "Compañía de Consumidores de Gas de Santiago".
  • 1900: Comienza a funcionar la central térmica Mapocho, propiedad de The Chilean Electric Tramway and Light Co., encargada de suministrar electricidad para sus tranvías.
  • 1902: En EE.UU. se hace la primera demostración pública de baterías de cocina de aluminio, que se adaptan mejor a las cocinas a gas.
  • 1910: Comienza a operar la Fábrica San Borja, levantada por la Cía. de Consumidores de Gas de Santiago en el barrio conocido como Chuchunco.
  • 1910: Se inaugura en Santiago la primera multitienda del país, Gath y Chaves. El edificio de concreto armado y acero generó gran expectación.
  • 1914: Se inicia en Europa la I Guerra Mundial, que se prolongaría hasta 1918.
  • 1917: En Alemania se inventa el salitre sintético, con lo cual comienza la decadencia de la industria salitrera chilena.
  • 1922: Se inicia en EE.UU. el uso comercial del gas licuado envasado en cilindros de acero.
  • 1927: Deja de funcionar la Fábrica San Miguel y desaparece definitivamente de las calles de Santiago el alumbrado público a gas.
  • 1929: Se inicia en EE.UU. la Gran Depresión. Chile será uno de los países más afectados por la crisis económica mundial.
  • 1930: La producción y distribución de butano primero, y propano después, se extiende a Europa.
  • 1931: Se promulga la “Ley de Servicios de Gas”, que establece un sistema de concesiones por zonas de servicio y tarifas reguladas.
  • 1937: En la Fábrica San Borja se inicia la construcción de un nuevo gasómetro, con capacidad para almacenar 60.000 m3.
  • 1939: Tras el desastre provocado por el terremoto de Chillán, se crea la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO).
  • 1939: Con la invasión de Polonia por tropas alemanas, se inicia la II Guerra Mundial, que terminaría en 1945.
  • 1942: Comienza a funcionar en la Fábrica San Borja la planta de gas de coke, que reutiliza como materia prima este residuo de las retortas.
  • 1949: Se construye el primer gasoducto del continente sudamericano, entre Comodoro Rivadavia y Buenos Aires.
  • 1950: Terminada la II Guerra Mundial, la fabricación de cilindros y las ventas de gas licuado comienzan un acelerado despegue.
  • 1950: La Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) pone en funcionamiento la Refinería de Petróleo de Concón.
  • 1959: Se inicia el transporte de gas natural licuado en barcos metaneros con el "Pionero Metano", un buque de la II Guerra Mundial adaptado, que llevó un cargamento de EE.UU. al Reino Unido.
  • 1966: Bajo la presidencia de Eduardo Frei Montalva se promulga la Ley 16.425, que da inicio a la llamada chilenización del cobre en Chile.
  • 1967: Se constituye la filial INDUGAS S.A., dedicada a la fabricación y venta de artefactos a gas, medidores, válvulas, reguladores y otras piezas.
  • 1970: Comienza la construcción de la tubería más larga del mundo (5.470 km), que transporta gas natural y une Europa Oriental con Siberia
  • 1972: Se construye en Sudamérica el primer gasoducto internacional, que une Bolivia con Argentina, y se inician las exportaciones de gas natural.
  • 1982: GASCO inicia la captación y aprovechamiento de biogás proveniente de rellenos sanitarios para la fabricación de gas de ciudad.
  • 1985: Mediante la Ley 18.410 se crea la Superintendencia de Electricidad y Combustibles
  • 1992: GASCO constituye Gasmar S.A., empresa que construye un terminal marítimo en la bahía de Quintero, para la carga y descarga de gas licuado.
  • 1992: Se realiza en Río de Janeiro la Cumbre de la Tierra, donde se suscribe la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
  • 1994: Se crea la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), antecesora del Ministerio del Medio Ambiente, que se crearía en 2010.
  • 1996: GASCO traspasa a METROGAS sus instalaciones de gas de ciudad, incluyendo la red de distribución de Santiago, que tenía una longitud de 1.371 km y atendía a 135.000 clientes.
  • 1997: Se adopta en Japón el Protocolo de Kioto sobre cambio climático, acuerdo internacional para reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.
  • 1999: GASCO constituye Gas Norte S.A. y Gas Sur S.A., para distribuir gas licuado en regiones, inicialmente desde Coquimbo hasta Los Lagos.
  • 1999: Se inaugura el Gasoducto del Pacífico, que transporta gas natural desde la cuenca de Neuquén en Argentina hasta la Región del Biobío en Chile.
  • 2000: La compañía cambia su razón social a GASCO S.A.
  • 2009: El terminal GNL Quintero recibe el primer cargamento de gas natural licuado, transportado por el barco Methane Jane Elizabeth, proveniente de Trinidad y Tobago.
  • 2010: Nace AutoGasco, filial dedicada a la distribución de gas natural y licuado para uso vehicular.
  • 2010: Se crea en Chile el Ministerio de Energía, a partir de la entrada en vigencia de la Ley 20.402.

[3]

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. (Diario El Ferrocarril, 22 de septiembre de 1857).
  2. http://www.gascoeduca.cl/Maqueta/historia_05.html
  3. gascoeduca/historia
  • Gasco/historia
  • [1] Ricardo Nazer y Gerardo Martínez, GASCO: Historia de la Compañía de Consumidores de Gas de Santiago, S.A, 1856-1996 (Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile, 1996), 30.
  • [2] Nazer y Martínez, GASCO: Historia de la Compañía, 30. Juan E. Vargas, La Sociedad de Fomento Fabril: 1883-1928 (Santiago: Impr. Universidad Católica, 1976), 32.
  • [3] Diario Oficial de la República de Chile, N° 21.566, (28 de enero de 1950) Nazer y Martínez, GASCO: Historia de la Compañía, 60.
  • [4] Memoria Compañía de Consumidores de Gas de Santiago: 1909 (Santiago, 1909).
  • [5] Nazer y Martínez, GASCO: Historia de la Compañía, 129.
  • [6] Roberto Merino, Santiago de Memoria (Santiago: Ed. Planeta, 1997), 144-145.
  • [7] Nazer y Martínez, GASCO: Historia de la Compañía, 142.
  • [8] Nazer y Martínez, GASCO: Historia de la Compañía, 166.

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el ícono

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas