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Iván Archibaldo Guzmán

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Iván Archibaldo Guzmán
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Presentación

Iván Archibaldo Guzmán Salazar 15 de agosto de 1983, conocido como "chapito" hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y Alejandra Salazar Hernández.

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Contenido

“El Chapo” Guzmán era un joven narcotraficante al servicio de Miguel Ángel Gallardo Félix, “El Padrino”, el último capo mexicano que gobernó en razonable paz y orden a los clanes de las drogas en México.

En ese tiempo, principios de los ochenta, Joaquín Guzmán Loera no aparecía siquiera en la lista de los objetivos de la DEA [la principal agencia antidrogas de Estados Unidos] como uno de sus objetivos, trazados desde fines de la década anterior con la Operación Cóndor, la primera gran operación conjunta entre México y su vecino del norte para erradicar el cultivo de marihuana y amapola con apoyo del ejército mexicano en el “Triángulo Dorado”, la serrana frontera de Chihuahua, Durango y Sinaloa.

Los capos se mudaron a Guadalajara, entendida como la capital del occidente mexicano, y compraron cuanto policía hubiera. La vida les resultaba relativamente sencilla hasta que tuvieron la mala idea de secuestrar, torturar y asesinar al agente especial de la DEA Enrique Camarena Salazar.[1]


“El Chapito” vivió y sobrevivió a las guerras iniciadas y todas ganadas por su padre contra los cárteles de Tijuana, El Golfo Juárez y los Beltrán Leyva. Ese joven ha visto volar cabezas de uno y otro bando en la disputa con Los Zetas. Ha crecido en el entendido de que su padre sometió a dos presidentes de México.

En junio de 2005, en Zapopan, Iván Archivaldo Guzmán fue detenido tras un accidente de tránsito al salir de una fiesta. Se le sentenció a cinco años de prisión por lavado de dinero. Fue absuelto en 2008 por falta de pruebas.

Durante su estancia en prisión, al igual que a todos los demás los reos, el hijo del capo debió resolver distintos exámenes psicológicos y sociales para la elaboración de su perfil.

Informe Psicologico del "Chapito) El 19 de mayo de 2005

Las autoridades del Reclusorio Sur le practicaron el estudio social. Ahí se indica que nació el 15 de agosto de 1983 en Durango, que tiene por apodo “El Chapito”, que con 21 años de edad solamente había concluido la secundaria, que vivía en Zapopan, Jalisco, y que su ocupación era soldador de automóviles.

El reo identificó como su padre a Joaquín Guzmán Loera, entonces de 48 años de edad, pero negó conocer cualquier dato relacionado con él: su estado civil, ocupación o domicilio; de “El Chapo” sólo dijo que había estudiado la primaria.

“El Chapito” dijo que su madre es Alejandra Salazar Hernández, una mujer que en la época contaba con 47 años de edad y se dedicaba a los bienes raíces. Mencionó a sus hermanos: César y Gisel, mayores que él cinco y tres años, y Alfredo, tres años menor.

Aspecto familiar

“La dinámica familiar primaria se desarrolla completa, desintegrada, funcional, refiriendo el entrevistado que cuando tenía 12 años sus padres se separan principalmente por los problemas judiciales de su padre, de quien desconoce su paradero desde la fuga del penal de Puente Grande [Jalisco]. Menciona que lo visitaba en la cárcel al igual que sus demás hermanos y madre.

“Ella es la principal figura de autoridad y proveedora económica, a pesar de que el interno tiene una actividad remunerada. Su madre le proporcionaba una cantidad de dinero cubrir sus gastos personales. Las relaciones intrafamiliares de sus hermanos y madre son favorables. Durante los 100 días de arraigo recibió visita, apoyo moral y económico de su familia. Indica que de su padre no sabe nada y no recibe ningún tipo de apoyo ni ha vuelto a tener comunicación con él”.

Iván Archivaldo reprobó el tercer año de primaria. Inició la preparatoria en un sistema escolarizado, pero desertó y se apuntó en un bachillerato abierto que dejó por su detención y encarcelamiento.

Inició su vida económicamente activa a los 17 años de edad como mensajero de un despacho de abogados y, entre 2003 y 2005, se ocupó en un taller de hojalatería y pintura, aseguró en la entrevista. También aseguró que sus ahorros ascendían a 40 mil pesos.

Aseguraba que compartía su tiempo libre con su novia, que bebía alcohol de manera habitual, pero que no fumaba ni utilizaba drogas.

Personalidad

El especialista anotó que el muchacho negaba tatuajes o cicatrices, pero apuntó la existencia de mezquinos en las manos. También describió su actitud: “Se muestra ansioso, suspicaz, reservado y evasivo, con hostilidad encubierta. Se torna sensible”.

El psicólogo lo consideró lúcido y orientado, con la memoria conservada y dueño de un pensamiento con nivel concreto y de contenido lógico, coherente y congruente, con curso rápido tanto inductivo como deductivo, pero con una realidad de contenido bloqueada y pobre y con una formación conceptual de subvaloración.

El hijo del “Chapo” mostró una capacidad de juicio crítica, tanto de sí mismo como de los demás, disminuida y una capacidad de organización y planeación irregular. Tanto su capacidad de análisis como síntesis fue considerada media baja.

En los rasgos del carácter, su tolerancia a la frustración, su capacidad de demora y su control de impulsos fueron considerados por el técnico en una escala media baja.

Con la detención de su padre

Iván Archibaldo Guzmán intentaba organizar fiestas para sacarse la depresión que se le había quedado impregnada en el alma después de que detuvieron a su viejo. Así que a principios de febrero del 2014 va con su guardia pretoriana y sus mejores amigos a Mar and Sea, restaurante propiedad de Juan S. Millán, ex gobernador de Sinaloa e íntimo del jefe del cartel. El tequila, las prepagos y los mariscos llegaban en oleadas a las mesas en donde se divertían los mafiosos, cuando unas luces multicolores empezaron a llegar de afuera. 160 soldados, como si de arañas se trataran, empezaron a trepar las paredes, a derribar puertas, a poner contra el suelo a la crema y nata del Cartel de Sinaloa.

Con la calma e inteligencia heredada de su padre, Iván Archibaldo se levanta de la mesa, toma del brazo a un mesero, lo lleva hasta el baño, le da unos cuantos billetes de cien dólares arrugados y el muchacho se quita su esmoquin blanco y se lo da al chapito. Este, bajando la mirada, se escabulló por la puerta trasera rozándole los hombros a sus perseguidores, perdiéndose entre la oscuridad de la noche, haciendo honor al legado de su padre, el rey de los escapes.

En el operativo que duró nueve horas la Secretaría de la Defensa Nacional de México decomisó cinco vehículos de lujo y una docena de cargadores de rifles AK-47. El principal objetivo de la operación, la detención del hijo preferido del narcotraficante más temible que conociera la tierra desde los infaustos años de Pablo Escobar, no se había conseguido. El muchacho de 32 años estaba acusado de lavado de activos, de ser el testaferro de un emporio que incluye sectores inmobiliarios, hotelería y turismo, agencias automotrices y también del asesinato de dos personas.

Sin embargo, matar policías mexicanos no es lo mismo que cargarse a un agente especial de la DEA. El secuestro, tortura y posterior asesinato de Enrique Camarena Salazar, fue la declaración de guerra que El Chapo y el cartel le hicieron a los Estados Unidos. A partir de allí empezaría un espiral de sangre y fuego que ha dejado, en dos décadas, más de doscientos mil muertos.

Iván Archibaldo creció escuchando conversaciones en donde se daban detalles de los atentados que su padre perpetraba contra los carteles de Tijuana, del Golfo de Juárez, contra los Beltrán Leyva y los Zetas. Vio torturas en el jardín de su casa y se sobrecogía con pesadillas en donde cabezas de hombres yacían montadas sobre el caparazón de una tortuga gigante. Como compensación el niño recibía todo lo que le pedía a su padre. La abnegación que El Chapo sintió hacia los nueve hijos que tuvo con tres mujeres diferentes se vio en los regalos que le dio a cada uno de ellos. Desde helicópteros hasta metralletas bañadas en oro regaladas cuando él apenas había cumplido doce años, fueron algunos de los obsequios que le traía Papá Noel.

Y los regalos siguieron llegando y ahora cuando es un hombre que supera los treinta, con orgullo le ha dado por mostrar sus juguetes por Twitter. Desde Kalashnikov doradas hasta tres cachorros de león, pasando por Ferraris, Maserattis, yates o helicópteros de última tecnología, modelos, reinas o un batallón de hombres armados a su disposición. Como una pequeña babilonia, toco cabe en las cuentas que tiene en sus redes sociales.

El Chapo intentaba suplir la ausencia constante en su hogar dando suntuosos presentes. Nunca le importó que a los 26 años Iván Archibaldo no hubiera acabado el bachillerato. En su conciencia católica sentía culpa por haberse separado, por motivos judiciales, de Alejandra Salazar Hernández, la madre del Chapito cuando este tenía 12 años. Durante la siguiente década el único contacto que iba a tener el niño con su padre era cuando lo visitaba en el penal de Puente Grande. En ese tiempo Alejandra se convirtió en la figura de autoridad que tenía que respetar Iván Archibaldo y en su principal sustento económico.

La vida para El Chapito cambiaría abruptamente cuando en junio del 2005, mientras salía de una fiesta, fue detenido en Guadalajara acusado de lavado de dinero. Además se le acusaba del asesinato de una pareja en el bar Balibar de Sinaloa a raíz de una discusión. Se esperaba una condena larga e inapelable pero usando la pesada influencia de su padre, el joven salió libre en el 2008. Jesús Guadalupe Luna Altamirano, el juez que dictó su liberación, estuvo bajo la lupa de las autoridades por un probable soborno que al final nunca se pudo comprobar.

Uno de los alegatos de su defensa fue que el joven se había iniciado económicamente a los 17 años como mensajero de un despacho de abogados, trabajo que le permitió ahorrar cuarenta mil pesos, suma que le sirvió para montar un taller de hojalatería y pintura con el que presuntamente se ganaba la vida. La mayoría de sus clientes tenían camionetas Lexus; casi todos los dueños de esas naves era él mismo.

Diez años después de lo ocurrido y teniendo en cuenta la ostentación de la que hace gala en su cuenta de Twitter, Iván Archibaldo Guzmán es mucho más que un simple latonero. Además por sus trinos queda claramente patentado que el heredero del capo más famoso de México sabía las intenciones de fuga de su padre. El 28 de junio trinó esta frase: “Seguiremos trabajando contra el poder del Estado, les mandó a decir el señor de la Tuna”. El nueve de mayo había dejado explícito el regreso de su padre cuando publicó este trino: “No miento, he llorado pero es de hombres y ahora va la mía, traigo gente armada y les prometo que el general pronto estará de regreso”.

Y ahí, desde esa trinchera en la que ha convertido sus redes sociales, ha aprovechado para amenazar de muerte a Donald Trump, creando todavía más adeptos entre la población latinoamericana que, magullada por la pobreza y la injusticia, encuentra en gente como El Chapo Guzmán o su hijo la última esperanza para tener la venganza contra todos los vejámenes que la vida les ha dado por culpa de esos, “ putos gringos chingados”, como los llama el Chapito.[2]

El Chapo, su padre

El Chapo tuvo nueve hijos, tres mujeres y seis hombres.

  • Primer matrimonio, con Alejandrina María Salazar Hernández en 1977, nacieron César, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo.
  • Segunda esposa, Griselda López Pérez (conocida también como Karla Pérez Rojo) tuvo a Joaquín, Édgar, Ovidio y Griselda Guadalupe.
  • En 2007, Guzmán Loera se casó con Emma Coronel Aispuro, originaria de La Angostura, Durango, y sobrina de su antiguo socio Ignacio Nacho Coronel, quien falleció en 2010 año en un operativo militar en Zapopan, Jalisco.
  • Con Emma Coronel, una exreina de belleza en Durango, tuvo dos hijas gemelas, María Joaquina y Emali Guadalupe, nacidas en agosto de 2011 en Los Ángeles, California.

La red familiar del Chapo

Joaquín, el Chapo Guzmán, configuró una amplia red delictiva entre sus familiares y la Procuraduría General de la República trabajaba, desde el 2005, para detenerlos a fin de presionarlo y capturarlo.

Su hijo "favorito", Iván Archivaldo, "El Chapito" estuvo arraigado en el Distrito Federal pero un Tribunal Unitario en Materia Penal, decretó su libertad y salió del penal del altiplano el 11 de abril de este año.

Algunos de sus familiares más cercanos que ya están detenidos son: Miguel Angel Guzmán Loera, "El Mudo", hermano, también arraigado desde el 2005. Crescencio Leobardo Elenes Salazar, sobrino, quien está en La Palma, y Claudia Adriana Elenes Salazar, sobrina, también en La Palma.

Otros familiares de El Chapo que la PGR tenía en la mira, son:

Alfredo de Jesús, hijo, y María Olga Salazar Hernández, cuñada, residentes en Guadalajara. Imelda Margarita Salazar Hernández, cuñada, Aureliano Guzmán Loera El Guano, hermano. Bernarda Guzmán Loera y Armida Guzmán Loera, hermanas, residentes en Culiacán.También, Proceso Loera Benítez, primo.

  1. Libro: Desperados, Los caciques de la droga de Elaine Shannon (Lasser Press, 1989).
  2. El hijo del Chapo Guzmán

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