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José Miguel Carrera periodista y escritor

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Es propio de los pueblos bien nacidos recordar a sus héroes; es propio también celebrar sus hazañas para servir de ejemplo a las generaciones venideras.

Sus ilustres antepasados estuvieron combatiendo en nuestro suelo desde 1639, luego que su tatarabuelo Ignacio de la Carrera Iturgoyen fuese nombrado General en Jefe del Ejército y Gobernador de la frontera. Esta brillante tradición militar se continuó hasta José Miguel y su nieto Ignacio Carrera, héroe de la Concepción.

No es extraño, por lo tanto, que don José Miguel Carrera, a los 25 años, ya hubiese participado, en forma destacada, en las campañas napoleónicas de la península hispana y hubiese alcanzado, en tres años, el grado de Mayor de Húsares de Galicia; más abandona este brillante porvenir para volver a su patria y participar en la independencia. Pronto estuvo a la cabeza de la Junta de gobierno y se suceden, una a una las obras que demuestran su visión de estadista; la creación de la Bandera, Escudo y Escarapela símbolos de independencia, su ratificación en la Constitución de 1812, y lo más importante para la difusión de sus ideas fue la importación de una imprenta desde Estados Unidos.

El 24 de noviembre de 1811, llega a Valparaíso la fragata Galloway, trayendo en sus bodegas una imprenta, por la cual la Tesorería pagó 6.000 pesos, los que fueron enviados al comerciante Juan Roberto Livingstone directamente a New York. Su socio Mateo Arnaldo Hoevel se hizo cargo de la conducción de ésta a Santiago, donde se la instaló en un departamento de la Universidad de San Felipe.

La organización de la imprenta quedó establecida en el Decreto del 1 de febrero de 1812, que establece sueldos y remuneraciones del personal y otro del 16 de enero de 1812 que nombra Director a Camilo Henríquez, saliendo a luz el primer número del periódico “La Aurora de Chile” el 13 de febrero de 1812. Luego llegaron otros amigos a ayudarle y se montó la imprenta que recibió el nombre de Imprenta Federal de Williams P. Griswold y John Sharpe.

En ella se publicaron los periódicos “El Hurón” y “La Gaceta del pueblo del Río de la Plata” y además los numerosos escritos y manifiestos con que se defendía y apoyaba el movimiento federal que luego triunfaría en la República Argentina.

Se cuenta que le ayudaba el general Alvear, vehemente un tanto atolondrado, quien cargaba demasiado la mano, haciendo borrones en los tipos y si le reprochaban contestaba: "mientras más negra mejor, así pasará intacta a la posteridad “ y tenía razón, decía Benjamín Vicuña Mackenna, que estaban tan frescas como si acabase de salir de la imprenta. Luego Carrera debe huir a Entre Ríos y en Gualeguaychú instala nuevamente su imprenta desde donde escribe sus famosas “cartas a sus compatriotas de Chile”; la pluma de Carrera, única arma de que dispone, llega hasta el fondo de los acontecimientos y logra encender la guerra contra el gobierno de Buenos Aires; sus adversarios tiemblan ante esa audacia y esa inteligencia con que manifiesta que la pluma y la espada se complementan como armas de combate.

Muy largo sería enumerar toda su obra, por lo demás, don José Toribio Medina en su bibliografía de don José Miguel Carrera hace un exhaustivo estudio de ella, así como también don Guillermo Feliú Cruz lo complementa expresando “Carrera poseía dos grandes facultades, la de la palabra hablada, y el de la palabra escrita, que en su pluma vibrada con magníficos efectos”.

Este bello estilo no fue evidentemente fruto de una disciplina juvenil, sino más bien se ve la revolución de él a través de los años; su prosa se va afinando hasta alcanzar, según Feliú Cruz, en el Diario Militar, un personalísimo carácter y elegancia fácil y esmerada, lo que lo convierte no sólo en documento histórico sino también literario.

Falta en ambos estudios la mención del Diario del General Carrera en Estados Unidos desde noviembre de 1815 hasta octubre de 1816, de indudable importancia para los amantes de la historia.

Con todo este importante bagaje de escritos, Carrera nos señala un camino que nadie antes que él había usado en América para conseguir sus propósitos: luchar a través de la pluma. Esto demuestra la gran importancia que don José Miguel concedió a la prensa y que corroboró posteriormente durante su exilio; en su viaje a Estados Unidos en 1815, visitó numerosas imprentas y diarios para imponerse de su funcionamiento y se mantuvo en parte con sus traducciones y colaboraciones para los periódicos norteamericanos.

El gran historiador José Toribio Medina comparte la opinión de Benjamín Vicuña Mackenna sobre las producciones literarias de nuestro héroe: “Nada hay más bello en nuestros anales militares que las proclamas que el joven Carrera dirigió a sus soldados ni más animado que sus comunicaciones al Gobierno, ni nada más arrogante que las contestaciones al enemigo, ni nada, más elocuente que su despedida al ejército, rogando a sus soldados que presentaran obediencia al rival que lo reemplazaba.

Todos estos artículos que llevan su firma, en el sucesor de la Aurora, que fue “El Monitor Araucano”, forman el alma de este periódico que comprendió la marcha de nuestra revolución.

Unía a su fogoso entusiasmo una cualidad rara en los escritores de su tiempo, la de la paciencia y minuciosidad para consultar datos; resalta este carácter en las páginas de su Diario Militar, que es sin disputa la pieza histórica más curiosa que se conserva en nuestro país. El mismo cuidado y puntualidad se observa en su numerosísima correspondencia pública y particular donde su bella y limpia manera de escribir se ostenta sin borrones ni rayado y con esmerada puntuación.

Cuando Carrera llegó a Buenos Aires de vuelta de Estados Unidos en 1817, traía una pequeña imprenta, que le fue confiscada por Pueyrredón, junto con sus barcos. Huyó entonces a Uruguay donde el General Lecor le concedió generosos asilo, y desde allí trato de refutar las calumnias que se le hacían y para esto logró que le trajesen su imprenta que había servido hasta el momento para estampar naipes y se procuró dos cajones de letras, más como no sabía usarla, estudió en una enciclopedia inglesa la teoría de imprimir, hizo construir algunos útiles y alquiló en una lencería seis docenas de platos para distribuir las letras.

Según su amigo Diego José Benavente “distribuyó los tipos en platos de loza, en el suelo de su cuarto, en orden alfabético, figúrense las idas y venidas para componer una palabra”.

Por esto Carrera debe considerarse como el primer periodista y escritor de la independencia, reconocido como tal por los más brillantes historiadores, pero no así por la opinión pública y los literatos. En el próximo mes se dará a luz el tercer tomo del Archivo Carrera en que estarían recopilados gran parte de estos valiosos manuscritos y esperamos que esta sea la señal para que nuestro héroe aparezca ante las Naciones en una nueva faceta, como el brillante militar con su espada al cinto, pues su mano empuña un arma más poderosa aún: la que le ha hecho triunfar, la que le dará la gloria inmortal: La Pluma.[1]

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Instituto de Investigaciones Históricas

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