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La Calchona

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La Calchona
Bienvenido a Misterios

Presentación

La Calchona WkicharliE.jpg

La leyenda no es clara en el lugar que se inicia, algunos dicen que en Talca, otros en el Melocotón, en fin, nos remitiremos por el momento a la leyenda y su historia. La Calchona es un ser mapuche legendario: una mujer atrapada en el cuerpo de una oveja negra que sale por las noches a matar por placer.

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Orígenes

Muchas son las versiones que se han tejido en torno a la fantástica historia de la calchona. Mientras algunas personas se refieren a ella como una mujer fea y malévola que ataca a los jinetes, otras dicen que, tomando forma de animal, ataca a los hombres desobedientes e infieles. Existe, además, la versión de la mujer que por las noches se transforma en diferentes animales.

  • El término antiguamente también se utilizaba igualmente para describir a las mujeres indicadas de brujas.
  • Existe un canal o estero llamado "La Calchona" en el pueblito de Melocotón, pequeña localidad cordillerana ubicada en el valle del Cajón del Maipo a 1000 metros sobre el nivel del mar y a 7 km de San José de Maipo.

Zapatero se casa con una bruja y el Puente de la Calchona en Talca

Un zapatero (otros dicen que un herrero) se casó con una bruja, sin saber éste su condición. De ese matrimonio nacieron tres hijos y la vida entre ellos era normal a simple vista, pero lo que no sabía este zapatero es que su señora, producto de sus orígenes hechiceros, todas las noches se hacía invisible o se transformaba en algún animal muy lanudo, probablemente una oveja. A este efecto se debe que la gente le llamaba La Calchona, que en Mapudungún es velluda, peluda. (kal, lana, vello; kalchaki, lanudo). Para esto, ella utilizaba unos ungüentos que elaboraba de hierbas que cultivaba y de entrañas de animales. Era muy necesario que la mezcla cubriera todo el cuerpo. Invisible o en forma de animal, salía a vagar por los campos a cometer sus actos brujos.

El espejo.gif

A esta mujer no le bastó transformarse solamente ella sino que también empezó a transformar a sus tres pequeños hijos. Así, comenzó a salir, siempre a escondidas de su marido, con sus hijos convertidos en ovejas.

Pasó el tiempo y este ritual se repetía noche tras noche después de que su esposo se quedaba dormido. Una noche, cuando el zapatero comenzó a sospechar que algo raro estaba pasando, sólo se hizo el dormido y observó sigilosamente dándose cuenta de toda la situación. Cuando su esposa finalmente salió, éste la siguió en una carretela y cuando les dio alcance, le arrebató a los pequeños y rápidamente los echó arriba de la carretela.

Ya en casa, y sin que su mujer llegara aún, comenzó a untarlos con los ungüentos que la bruja utilizaba para lograr volverlos a la forma humana. Una vez terminado, se aseguró de botar, a un canal, todos las pomadas para que su esposa no tuviera con qué continuar sus actos de brujería.

Cuando esta mujer, ya de vuelta en casa y aún en forma de oveja, no encontraba a sus hijos, comenzó a desesperarse, pero lo que más le enfureció fue que de sus pomadas no quedaba nada. Ella sabía que en esa condición física no podría volver a preparar más sus pócimas. En un último intento de recuperar su forma humana, recogió los envases que su esposo había vaciado y como pudo los raspó y logró sacar una mínima porción.

Con mucha dificultad se comenzó a esparcir estos residuos pero lamentablemente sólo le alcanzó hasta la cara, por lo que el cuerpo le quedó de oveja y sólo la cara humana.

Desde ese momento, y en su definitivo cuerpo de oveja y cara de mujer, comenzó la búsqueda de sus hijos y su esposo. Ella logró averiguar que ellos vivían cerca de la entrada norte de Talca y se dirigió hasta allá. Agazapada en las orillas del canal, esperaba que apareciera algún jinete y se le subía a la grupa preguntándole: ¿Eres tú marido mío? ¿Dónde están mis hijos? Pero del herrero y sus hijos, nunca más se supo.

Desde entonces todos los jinetes que pasaban por ese puente de noche eran abordados por La Calchona. Esto dio motivo para que el puente de ese sector fuera desde entonces conocido como El Puente de la Calchona.

1989 Crimen de la Calchona en Talca

María Soledad Opazo de 17 años

24 de junio de 1989: En Talca el brutal asesinato quedó al descubierto la mañana del 25 de junio de 1989, luego que unos niños encontraron en las cercanías del Puente La Calchona, sector norte de Talca, un cadáver con 25 puñaladas en sus extremidades, cuello y zona genital.

Esa noche de San Juan María Soledad Opazo de 17 años, volvía de una "fiesta" a su casa, donde estaba su pololo Antonio Arellano Carter cuidando a la pequeña hija de ambos (Claudia), de un año y medio. Este le enrostro la hora de llegada y su actuar poco maternal hacia su hija, a lo que ella le contesto con gritos y garabatos.

Era sabido que María Soledad, acostumbraba a salir a altas horas de la noche en compañía de hombres a cambio de dinero, según ella era para "parar la olla". Esta prostitución disfrazada era parte de su estilo de vida, pues desde pequeña recibio dinero a cambio de sexo.

Debido a la discusión, muy molesta salio a caminar y encontró la muerte al ser atacada por cinco muchachos, luego arrojaron su cuerpo al canal Baeza, a unos 40 metros del puente "La Calchona.[1]

La dura vida de María

María Soledad Opazo a los 12 años, ya se prostituía con vecinos a cambio de monedas.

La chica había tenido una infancia compleja y solitaria en la población Cancha Rayada de Talca. Su mamá, Gladys Sepúlveda Maureira, amante del fallecido taxista Luis Ahumada Ramírez, cuidaba enfermos durante la noche. La pequeña quedaba en la oscuridad a cargo de su hermano menor.

En 1987, a los 15 años, ingresó por orden judicial al hogar religioso Mi Refugio, por "embarazo precoz, conflictos con su madre, carencias afectivas y abandono de hogar": había quedado embarazada de su pololo, Antonio Arellano Carter, tres años mayor que ella, y su mamá la había golpeado en público y expulsado de su casa.

La trabajadora social María Francisca Aravena Rojas declaró en el proceso que la niña tenía "excelente comportamiento", que era responsable y se vinculaba bien con las demás internas, pero arrastraba un historial de abusos.

En 1984, con 12 años -según se recoge en el expediente- le contó a su mamá que su padrastro había intentado violarla. No obtuvo la protección que esperaba.

"Le molestaba (a María Soledad) que él tuviese atribuciones en su casa, como que llegara cuando su madre no estaba en la casa. Le daba recelo o miedo. Ella había sido violada cuando chica. Lo había hecho un familiar", relató la profesional.

Toño (su marido Antonio) dio más detalles: "Del intento del padrastro de tener relaciones sexuales con María Soledad cuando ella había tenido 12 años, yo lo supe antes de casarme. La señora Gladys no le creyó". También le contó a él que siendo pequeña recibía monedas de vecinos a cambio de dejar que la tocaran. Se puso a llorar. Recuerdo que la calmé y le dije que eso era pasado-, dijo Toño en su declaración.

En la población Cancha Rayada, de casas sociales, calles estrechas y polvorientas y trabajos mal pagados, no abundan árboles ni jardines.[2]

Los hechos

24 de junio de 1989: Esa noche de San Juan de 1989, por el canal Baeza, justo en el puente llamado “La Calchona” pasaba por el lugar un vehículo,un furgón blanco que llevaba a bordo a cinco muchachos (otros dicen tres).

Al parecer uno de ellos, ya conocía a María Soledad (17 años), pues esta le habría prestado "servicios" sexuales anteriormente, a lo que le grito por la ventanilla (según el testigo) del vehículo por su nombre. La chica ni siquiera lo miro, ni se detuvo, pues iba ofuscada y absorta en sus pensamientos debido a la pelea con el padre de su hija.

La chica caminaba sola por la llamada Avenida Lircay y sin mediar aviso se detuvieron y se lanzaron sobre ella, agrediéndola física y verbalmente. La arrastraron al borde del Canal "La Calchona", donde la violaron en reiteradas ocasiones, sin que nadie interviniera, pues en esos años, el lugar era muy solitario.

Los talquinos cuentan que estos muchachos, estaban acostumbrados a cometer barbaridades, pues como era de familias pudientes talquinas, generalmente hacian lo que quieran, quedando siempre en la impunidad.

Su meta, generalmente era beber, pasarlo bien y gastar el dinero de sus padres. Para ellos el violar niñas pobres, o incluso conducirlas a la prostitución por la necesidad económica, era y sigue siendo una tarea fácil y permanente en estos sectores.

María Soledad Opazo Sepúlveda asesinada en Puente La Calchona de Talca

El encuentro

Un testigo cuenta que los muchachos se bajaron del furgón blanco y comenzaron a seguirla, diciéndole piropos y ofreciéndole dinero a cambio de sexo.La muchacha comenzó a caminar más rápido, cabeza gacha y con los brazos cruzados, pero los degenerados le comenzaron a dar agarrones en su trasero y tratando de tocarle los senos, mientras otros le acariciaban el pelo. El terror de la muchacha era evidente, estaba sola en un lugar donde no había ni un alma, salvo el testigo, un Huaso medio ebrio que siguió su camino.

Ante la negatividad de acceder a los cariños de los muchachos, la mujer trato de correr, pero fue tomada por los brazos y arrojada con furia al borde del canal, sobre el césped. Fue en este lugar donde los cinco degenerados dieron rienda suelta a los más bajos instintos.

El asesinato

Puente La Calchona de Talca.jpg

Unos la sujetaron con fuerza de los brazos y cabeza, mientras los otros dos le metieron las manos bajo su falda y le rajaron sus calzones. Ella pateaba con furia defendiendo su vida, pero la fuerza de los orangutanes era mucho más que ella. Le abrieron las piernas y le acariciaron violentamente su vagina, mientras que los otros tres le rasgaban su ropa, dejando al aire sus blancos senos. Trato de gritar pero le taparon la boca bruscamente, con tal fuerza que sus gritos se ahogaron en terror y sangre. El primero de ellos se bajo los pantalones, le abrio las piernas con furia y procedió a violarla, mientras los otros gritaban observando el placer de su amigo. La chica aun seguía peleando cuando el degenerado acabo su acto con un grito gutural de placer.

De inmediato vino el segundo, María mordía la mano que la ahogaba, lo que le valio una docenas de combos en la cara y estomago, que la dejaron sin aliento. El segundo violador, fue más bruto aun, los dolores insoportable, estaban haciendo mella en el vientre de la pobre muchacha. Se reían, gritaban con los ojos desorbitados, mientras la vida de la muchacha se apagaba debido a los golpes y al ahogo que le provocaba su boca y nariz tapada con brutalidad.

Así pasaron los cinco muchachos por la vagina, senos y cuerpo de la pobre chica, para ellos, la mujer era solo un recipiente de placer, desechable y arrojable a la basura.

El cuerpo de María, yacía desnudo, mojado y casi moribunda al borde del canal, fue hay donde reaccionaron estos psicópatas con plata, y se dieron cuenta de lo que habían echo, aunque poco les importaba, pues sabían que nada les pasarla (y tenían razón, nada les pasó). No contentos con lo que habían echo, decidieron asesinarla, "para asegurar la cosa".

Abogando a su maldad humana y poca compasión, procedieron a apuñalar a la muchacha, en reiteradas ocasiones, más de 20 puñaladas en el cuello, brazos, estomago y en la zona genital, luego otro infeliz tomó la cortapluma y cortó su cuerpo desde la vagina, hacia el pecho, igual que un animal en el matadero.

Celebraron su acción con vitoreos y maldad, por lo que procedieron a alejarse rápidamente del lugar, "felices y livianitos". Ellos no lo sabían, pero la muchacha no murió en el lugar, quedo agónica y a la intemperie por horas.

El cuerpo masacrado y lleno de sangre fue encontrado por unos noños del sector que jubaban cerca del canal, avisando a sus padre y vecinos. Estos dieron aviso a Carabineros, los que al llegar al lugar se encontraron con el cuerpo sin vida de la mujer, totalmente desnuda, ensangrentada y con la piel muy blanca.

Ante la brutalidad de los hechos, la noticia se expande por la sociedad talquina. Algunos testigos que vieron a los muchachos prestan declaración y los asesinos son detenidos por la policial, pero son soltados a la horas, gracias al "muñequeo de sus padres, abolengo de apellidos y dinero" (hoy eso se llama Lobby).

Los degenerados y asesinos fueron escondidos por sus familiares, para luego sacarlos secretamente de Chile, inclusive hasta la empleada de uno de ellos que supo todo, desapareció del país para callarla.

Puente La Calchona de Talca. El lugar donde se encontró el cuerpo de María, esta marcado con el nombre de nuestra wiki.

1990 Encarcelan a tres inocentes

Pasa casi un año, y se prepara la acusación de tres inocentes que meten presos a sabiendas que nunca han sido culpables, pero el sistema necesita sangre y culpables. Total eran pobres y sin educación, justo los hombres que se necesitaban para inculparlos, y encarcelarlos.

1994

Los tres acusados injustamente son finalmente liberados después de 4 años de cárcel, gracias al actuar del abogado Roberto Celedón, quien a partir de ese logro judicial.

Los asesinos se pasean por Talca

La impunidad siguió ocultando a los 5 barbaros, la hipocresía social parte importante del alma de los taquinos, solo baja la cabeza, mientras los criminales se pasean por la ciudad. Todos los talquinos saben y conocen quienes son los asesinos, pero los apellidos y contactos, están sobre la justicia.

El Monseñor Carlos González, quien fuera Obispo de Talca en aquella época confeso al periodista Daniel Ortiz: "con un gesto de ira y frustración me dijo conocer la verdad del crimen debido a que uno de los asesinos se le ocurrió confesarlo a un sacerdote, en secreto de confesión”.

No se debe olvidar el crimen y la justicia debería HOY abrir el caso y meterlos presos.

Hoy para los arrogantes y "levantados de raja" como se definen los talquinos, este crimen es solo una historia de fogatas y velas. A nadie le importa, total pasó hace demasiado tiempo y (textual) "la cabra era una más". Fue así como nos contestaron los talquinos cuando fuimos a la ciudad a investigar. Inclusive la gente que vive a los pies del puente, se molesto mucho, y nos agredieron verbalmente por tratar de sacar el barro sobre este crimen.

Conversamos con antiguos vecinos de la zona

Tratamos de conversar con los antiguos vecinos de la zona del crimen, pero solo uno de ellos accedió a conversar con nosotros, un caballero y su señora, mayores de edad que venden churrascas al costado del puente. Claro hoy ya no existe el lugar pues esta totalmente urbanizado y reconstruida la Avenida Lircay.

Estos dos abuelos nos contaron que:

"todo Talca sabe quienes fueron, que los ocultaron y sacaron de Chile, pero...están en Talca ahora, se pasean como "Pedro por su casa" y nadie les hace nada, no ve que son familias de apellido y antiguas".

Quien cometió el asesinato

Los ancianos nos contaron que todo Talquino de esa época sabe quienes asesinaron a la pobre chica María Soledad Opazo en el puente La Calchona. Es un grito a voces que los asesinos fueron hijos de empresario talquinos, con fuerte poder adquisitivo y apellidos de abolengo.

El anciano nos dice

"Uno de los asesinos fue Marcelo Rojas, hijo del empresario millonario E. Rojas, dueño del desaparecido Supermercado Hipersur. El otro es un familiar cercano del dueño del antiguo "Pobre Diablo" y el oros un cercano de la ferreteria ubicada en esos años en las 5 oriente con 1 sur". "Estos junto a otros amigos, también hijos de comerciantes talquinos, abusaron y dieron muerte a la humilde muchacha".

Así es, dice la señora y añade

"Son parientes del Pobre diablo, Panadería Prosperidad y Bananas OK".... me falta la ferretería". "Todo el mundo sabe que se le pago con una "wena" suma de dinero a la madre de la niña asesinada, para que retractase toda demanda judicial". Y hay quedo la cosa.

Otro nos balbucea
"Si..El Aceituno, Carriel y el Perro bulldog Esteban se fueron a Francia y a Alemania". "Al hijo de Bananas OK lo mandaron a Ecuador, Don Emilio pagó varios millones pa´salvar a su hijo asesino y no lo culparan".

Esta entrevista nos da presunciones de quienes fueron, ya que existen evidencias contra ellos, pero al menos dejamos la duda a quien quiera tomar la iniciativa para esclarecer el hecho.

Puente La Calchona en Avenida Lircay de Talca 2018.

Historia de La Calchona del Melocotón, en San José de Maipo

El Melocotón Alto, San José de Maipo Santiago-Chile

Incluimos una de las verdaderas leyendas acerca de La Calchona, sabiendo que tiene más de una versión y por las coincidencias con otros crímenes llamados de la misma forma, "La Calchona"

La historia contada de boca en boca, por los habitantes del Melocotón dice que existió una pastorcita de cabras de 15 años y que respondía al nombre de "Calchoncita" y que vivía en los cerros de Melocotón Alto, en San José de Maipo.

Los hechos

Un día de junio la pastora de 15 años, fue salvajemente asesinada por unos jinetes que iban a un rodeo en San José de Maipo. Fue uno más de esos actos enajenados que inexplicablemente suelen realizar los seres humanos. Aquellos hombres actuaron en grupo.

Los hombres abusaron de ella, dejándola moribunda, después la remataron y, por último, utilizando corvos, mutilaron su cuerpo salvajemente, de su sexo hasta el pecho. Finalmente la enterraron debajo de un sauce que había estero adentro y que hoy lleva el nombre de "Estero La Calchona".

El alma de la pastora comenzó a aparecerse al que pasase por allí de noche. Herida para la eternidad por aquellos violadores de cuerpos y vidas, esta alma humillada juró venganza, y manifestándose como una brisa helada, acompañada de gritos de ultratumba, inició la acción de derribar de sus caballos a los jinetes que osaban pasar por el lugar. Fueron muchos los inocentes que murieron por el impacto de las caídas, y otros sufrieron diversos males. Dicen que a algunos les chupaba la sangre. Los sobrevivientes contaban que una forma blanquecina que hedía a putrefacción y muerte los botaba del caballo al lograr que éstos se espantaran con sus gritos.

Las apariciones de La Calchona duraron mucho tiempo. Los vecinos del lugar aseguraban escuchar extraños gritos y lastimeros aullidos por las noches, provenientes del puente, y también decían ser testigos de las fuertes ventoleras que solían sacudir los árboles del sector, como queriendo arrancarlos de cuajo, mientras la vegetación aledaña permanecía en calma. Era la furia de un alma humillada manifestándose ante la maldad humana.

La gran cruz de hierro

Un día, algunos pobladores se pusieron de acuerdo para expulsar a esta vengativa alma, que les causaba tantos padecimientos y temores. Para ello forjaron una gran cruz de hierro y la hicieron bendecir por alguna santidad. Luego la clavaron en el supuesto lugar donde se aparecía La Calchona. Sin embargo, todo lo que lograron con esta acción fue que su espíritu se pusiera aún más vengativo, pues desde entonces aumentaron sus andanzas y los ataques a los jinetes se hicieron aún más temidos.

Restos encontrados

Pero como todo tiene un fin, un día unos arqueólogos encontraron los restos de la pastorcita. Se reunió la gente del lugar y después de arduas discusiones se pusieron de acuerdo para sepultar aquellos huesos en el cerro en que la pastora guardaba sus cabras antes de ser atacada. Así se hizo, y se bendijo el lugar de su tumba. Desde entonces La Calchona nunca más se apareció por esos lugares y la gente pudo dormir con tranquilidad.

No obstante, hay personas que aún hoy en día aseguran escuchar los aullidos de La Calchona y que piensan que su espíritu todavía no puede despegarse de esta tierra, y que vaga triste por los cerros esperando el día de su verdadera venganza. Pero hay también quienes aseguran que La Calchona ya no volverá, pues su historia aconteció hace tantos años, que sus asesinos ya están muertos y hechos tierra. Si es así, dicen aquellos, de seguro ha sido en otra dimensión donde la pastora y ellos habrán arreglado cuentas.

Falsa Calchona de San Alfonso

Hay una historia que cuenta de una dama que se comenzó a vestir con pieles de cabra y a maquillarse con pinturas blancas. Se les aparecía a los hombres que vivían en San Alfonso y sus alrededores cuando volvían a sus casas, borrachos en sus caballos, de noche. Esta falsa Calchona, seguramente guiada por un sentido solidario con aquella su igual que un día había sido ultrajada, asustaba a los jinetes, se las arreglaba para derribarlos del caballo y les robaba lo que llevasen encima. Pero una noche, un hombre que no conocía el miedo salió a encontrarla simulando que estaba borracho. Cuando la mujer se le acercó, este sacó su pistola y le disparó a quemarropa. La mujer quedó sólo herida y fue encarcelada. Después de esto nunca se volvió a saber de algún incidente de falsas Calchonas en el sector de Melocotón Alto.