¡Llegamos a 27.976.956 visitas gracias a ustedes! ☆

Motín de Quillota 1837

De WikicharliE
Banner Historia de Chile en WikicharliE.png
Motín de Quillota 1837
Bienvenido a Departamento Historia de Chile de WikicharliE

3 al 6 de junio del 1837

El Motín de Quillota fue un alzamiento militar ocurrido entre el 3 y el 6 de junio de 1837 en la localidad chilena de ese nombre. La sublevación tenía como objetivos apresar al ministro Diego Portales y luego apoderarse de la escuadra chilena para iniciar así un golpe de estado contra el Presidente José Joaquín Prieto.

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

José Joaquín Prieto Vial

Para 1836, el clima de tensiones entre Chile y la Confederación Perú-Boliviana había alcanzado su punto más álgido. El Ministro Diego Portales que veía a la Confederación como una amenaza para la Soberanía no solo de Chile, sino también de Ecuador y Argentina debido a los intereses expansionistas del boli Andrés de Santa Cruz, consiguió finalmente que Chile le declarada a dicha nación a fines de ese año. Sin embargo, tal conflicto no era entendido ni apoyado por la población, ni por varios políticos, y hasta el mismo Presidente Prieto no estaba del todo convencido. Entre los que se oponían, estaban algunos militares liberales que aun permanecían en el Ejercito, pese a las bajas que Portales había estado realizando desde el fin de la Guerra Civíl de Chile 1829, además de otros oficiales que eran simpatizantes de Santa Cruz. Y fue un grupo de ellos, bajo el auspicio del mismo Andrés de Santa Cruz, que en mayo de 1837, decidió organizar una rebelión para ponerle fin al Gobierno Autoritario de José Joaquín Prieto y al mismo Diego Portales.

Diego Portales Palazuelos

Motin

mayo de 1837

Se acantono en Quillota el batallón Maipú, al mando del coronel José Antonio Vidaurre, quien era considerado por el Ministro Portales, dado sus capacidades, como un militar de confianza. Sin embargo, Portales se equivocó con Vidaurre. El oficial entró en contacto con los conspiradores contra el gobierno conservador, con quienes decidió dar un golpe en Valparaíso, apoderándose de la escuadra, para luego buscar el apoyo del resto del Ejercito, y en caso que esto ultimo no resultaba, huir con las naves al Perú.

La proximidad de guerra contra confederación, llevó a Vidaurre a enemistarse con Diego Portales. Él consideraba ésta, una acción sin sentido. Sin embargo, los preparativos para la guerra continuaron, y el comandante Vidaurre, junto a su batallón, fueron trasladados a la ciudad de Quillota. En el contingente se encontraban los capitanes “Santiago Florín y Palma” y los hermanos “Narciso y Raimundo Carvallo Plaza de los Reyes”. El primero de ellos, hijo, y los otros dos, yernos de su mujer, Valentina Palma.

José Antonio Vidaurre decidió colocarle una trampa al ministro, ante el temor de que hubiera descubierto su conspiración. Si fracasaba en su plan sabía que el único en el país que se atrevería a fusilar a un coronel era Portales. Fue así que el día 27 de mayo escribe el ministro Portales a su colega Tocornal: "Me llaman a Quillota".

2 de junio

El 2 de junio llegó el Ministro junto con el oficial Necochea al lugar, yendo a saludarlo de inmediato el coronel Vidaurre. Al día siguiente empezó a pasar una revista general. El coronel mandó en ese momento a que parte de su regimiento (que no estaba siendo revisado), se dirigiese al flanco izquierdo, formando un cuadro en el que encerraron a Portales y su comitiva.

El capitán Narciso Carvallo le dijo con gran arrogancia: "Dése usted preso, señor ministro, pues así conviene a los intereses de la república".

Sin embargo, mientras Diego Portales y sus acompañantes, Eugenio Necochea, Manuel Cavada y el teniente Federico Soto Aguilar, fueron encerrados en el calabozo, exclamando con tristeza el primero:

Desgraciado país! Hoy se ha perdido cuanto se ha trabajado por su mejoramiento".

Un grupo de soldados observaba lo que pasaba desde un lugar cercano. Los soldados formaban parte de una unidad enviada por el Almirante Manuel Blanco Encalada a petición del mismo Portales para que vigilará en secreto la visita del ministro a Quillota, debido a que días antes, Portales recibió informes sobre un posible alzamiento en ese lugar. Tras lo sucedido con Portales, la unidad informó de inmediato a Blanco Encalada, quien les ordenó preparar el rescate del Ministro, mientras él informaba a Santiago y organizaba la defensa de Valparaíso.

Movimientos insurreccionales y gubernamentales

4 de junio

El día 4 de junio firmaron los conspiradores una acta, en la que decidían "suspender por ahora la campaña al Perú, a la que elementos ciegos de la voluntad un hombre, que no ha consultado otros intereses que los que halagan sus fines particulares y su ambición sin límites".

Vidaurre y el resto alarmados porque la revolución no se propagaba, intentaron como último recurso obligar a Portales a escribir una carta a Manuel Blanco Encalada para que rindiera la plaza. "Si no la escribe, se le darán cuatro tiros. Tiempo que debíamos haberlo fusilado", le dijeron a lo que contesto el ministro: "En nada estimo mi vida, sólo he anhelado el bien del país. He sacrificado mi fortuna y mi reposo en aras de la nación. Como hombre, he podido equivocarme; pero nunca he hecho nada que pueda perjudicarlo o denigrarlo".

Sabiendo que posiblemente Blanco Encalada estaría organizando su rescate, el ministro finalmente acepto escribir la petición (que por demás, sabia que no seria aceptada), para darle mas tiempo. No obstante, agrego también que: "me han asegurado todos que este movimiento tiene ramificaciones en provincias... No haya guerra intestina, capitúlese, sacando ventajas para la patria...". Ello porque si efectivamente el alzamiento tenia un peso considerable, lo mejor era evitar un derramamiento de sangre inútil entre compatriotas.

Blanco rechazó terminantemente la petición de la carta, mientras envió la orden de proceder con el rescate del Ministro.

5 de junio

El día 5, cuando Vidaurre les leyó la respuesta de Manuel Blanco Encalada a sus compañeros, se decidió la suerte de Portales, ya que su vida ya no era de utilidad.

Batalla del Cerro Barón

6 de junio 1837

A las 2 de la madrugada del 6 de junio de 1837 el Batallón Maipú dirigido por el Coronel José Antonio Vidaurre se dirigió a las posiciones del Barón, donde se enfrento a las fuerzas gubernamentales al mando del Almirante Manuel Blanco Encalada, compuestas por cívicos de Valparaíso, y que tenían apoyo de artillería de los buques de la Armada. Los rebeldes mantuvieron un tiroteo (de un extremo a otro) con las fuerzas de Blanco, acabadas las posibilidades de mantenerlo por falta de municiones decidieron lanzarse a la bayoneta a través de la quebrada contra los cívicos, estos, mantuvieron sus descargas de fusil por el frente a la vez que los cañones raleaban el flanco de Vidaurre, pronto las masas de soldados del Maipú que marchaban mas adelantados retrocedieron envolviendo las lineas que lo seguían, vino la confusión y la batalla se transformo en mera cacería. De los 1400 hombres con que entro el Maipú, quedaron en el campo, entre muertos y heridos, 140 y el numero de prisioneros subió a 800.

Manuel Blanco Encalada

La muerte de Portales

El batallón Maipú, llevando encadenados a Portales y su amigo Necochea, avanzó sobre Valparaíso y se dirigió a las posiciones del cerro Barón en la noche del 5 al 6 de junio. En medio de la batalla que se desarrollaba con las fuerzas leales, un oficial llegó hasta el coronel Santiago Florín, hijastro de Vidaurre, y le habló en voz baja. Acto seguido, este reunió a un grupo de 8 soldados e hizo detener el carro en que llevaban al Portales y Necochea.

Después de que llegara el mensajero de Vidaurre con la confirmación del destino de Diego Portales, Florín hizo bajar del "birlocho" (tipo de carruaje) al ministro y ordenó hacer fuego contra él. Después de algunas vacilaciones de los soldados, uno le colocó el fusil frente a la mejilla izquierda. Portales hizo el ademán de desviar o coger el arma, pero el soldado disparó arrancándole el dedo pulgar y atravesando la mandíbula. Un segundo balazo le fue disparado por la espalda, cuando Florín ordenó rematarlo a bayonetazos. Portales solo dijo: ¿es posible soldados, que me tiréis a mí?, y tras un momento de duda de los oficiales, dispararon a quemarropa. Recibió dos balazos, pero aún seguía con vida, por lo que fue rematado con más de 30 bayonetazos. Eran la tres y media de la madrugada del día 6 de junio de 1837.[1][2]

Grabado de la muerte de Diego Portales realizado en 1908
Fusilamiento de Portales, 1837.jpg

Los soldados del Regimiento Valdivia encontraron los restos de Portales y trasladado hasta la denominada Quinta de Portales, donde viviera por varios años, y que estaba ubicada en calle Eusebio Lillo con La Palma, donde hoy se ha levantado un establecimiento educacional.

Allí se le practicaba la autopsia en la misma noche y se le extraía el corazón, ya que una comisión de vecinos había solicitado al gobernador que quedara en Valparaíso.

En las afueras se apretujaba la gente, aún no convencida de que el amado lider y verdadero conductor de la nueva república, yacía allí sin vida.

El cuerpo fue puesto en su mismo dormitorio, sobre una cama y se dispuso que el pintor italiano Camilo Domeniconi hiciera algunos apuntes para un retrato, de aquel hombre que había muerto a los 44 años de edad.

En vida, don Diego se había negado a retratarse, de modo que se hacía necesario conservar su imagen. El pintor solicitó al hermano de Portales, Miguel, que tenía un gran parecido, que le posara, para definir la mandíbula que le fuera arrancada de un balazo.

La escritora Magadalena Petit recrea aquellos momentos.

Era mucho el parecido de las facciones entre los dos hermanos, pero cuan distinta la expresión. Nunca sabría este pintor que no había conocido a don Diego, reproducir aquella boca en cuyos labios finos vagaba -sutil diseño aflorante del alma- una ligera sonrisa, ya benévola, ya burlona o sarcástica; ni podría fijar aquellas pupilas engastadas en un iris claro, que miraban con intensidad y a veces clavaban.

El pintor miraba a su modelo entornando un poco los párpados y medía con el pulgar en alto ciertas misteriosas distancias. Trazó enseguida unas cuantas líneas.

-Basta para este esbozo -dijo-; cuando me ponga a la obra, necesitaré que me conceda usted dos o tres sesiones.

El fiel Antonio Garfias le decía al pintor:

-No volverá usted a ver nunca tan hermosa cabeza: como que cupieron en ella las más altas concepciones. La vida exuberante de don Diego tiene que dejarla usted estampada para siempre en su cuadro.

El corazón queda pues, en Valparaíso y el cuerpo de don Diego, embalsamado por el doctor francés Cazendre, después de 30 días en la Iglesia La Matriz, es llevado a Santiago para las honras fúnebres, escoltado el carro mortuorio por una compañía del Valdivia y otras de las guardias cívicas. Cabe recordar que la figura de don Diego que llevaban los billetes de cien pesos, del año 1975, se basó en el retrato de Domeniconi.

El Corazón de Diego Portales

La resolución oficial de dejar el corazón en Valparaíso, fue adoptada por el Ministerio del Interior el 14 de junio de 1837.

En 1941 la Municipalidad de Valparaíso aprobó el gasto para erigir un mausoleo en el Cementerio Nº 1 que guardaría el corazón del prócer. Los mármoles fueron encargados a Italia y la obra fue entregada en marzo de 1946. El mausoleo era uno de los lugares más visitados del camposanto.

El terremoto de 1906 redujo a ruinas el hermoso mausoleo. Un modesto jardinero del cementerio, Bernardino Castro, fue quien rescató el corazón. Según el historiador porteño, Roberto Hernández, Castro se detenía diariamente con inmenso respeto ante aquel corazón misterioso que se guardaba en una redoma de vidrio. El jardinero tenía verdadera reverencia por la reliquia de Portales y le ofrendaba algunas flores de las que se cultivan en los prados de las tumbas.

Trabajó afanosamente hasta que lo encontró entre las ruinas. La redoma la puso en manos del inspector del cementerio, Abel R. del Canto, quien a su vez lo entregó al gerente del Banco Edwards, Ricardo H, de Ferrari, que en un copón de plata, lo depositó celosamente en una caja de seguridad de la bóveda del banco, donde estuvo hasta el 21 de mayo de 1915, en que fue trasladado a una columna de mármol en la iglesia del Espíritu Santo.

El 6 de junio de 1956, luego que fuera demolida esta iglesia, el copón fue trasladao hasta la Iglesia Catedral, donde hoy permanece. [3]

En Santiago

Al anochecer del día 6 de junio de 1837, llegó a Santiago, la noticia de los sucesos de Quillota y una gran multitud de personas se concentró a las puertas del, Palacio de La Moneda, las cuales permanecían completamente cerradas. Toda la gente, se mantuvo casi en silencio, atreviéndose sólo a hacer comentarios a media voz. De pronto, las puertas se abrieron.

Cuenta el relato de un testigo, que sin salir completamente al exterior del edifico, el coronel Maruri, pidió al pueblo a nombre el primer mandatario, que se retiraran a sus respectivas casas y dijo: "El ministro ha sido asesinado" y volvió a cerrar de golpe las puertas. Se cuenta, que un rumor sordo, prolongado, se escuchó a lo largo de toda la multitud: "viva", "viva". A media voz, el pueblo se manifestaba favorable al hecho funesto, del ya otrora líder indiscutido, de la política chilena por casi diez años.

Fusilamientos y consecuencias

En el libro de don Benjamín Vicuña Mackenna, publicado en 1863 “INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LOS DIEZ AÑOS DE LA ADMINISTRACIÓN MONTT”,[4] se pueden leer las declaraciones y testimonios del juicio realizado en esos años y que terminó con la ejecución del Comandante Vidaurre y los capitanes Santiago Florín, Narciso y Raimundo Carvallo, entre otros oficiales participantes en el motín. De dicho texto se extrae parte de la sentencia en donde se condena a los principales involucrados en la muerte de Diego Portales.

.. todo bien examinado i oídas las defensas de sus procuradores, ha condenado el consejo i condena a los reos ex – coronel del rejimiento de Maipo don José Antonio Vidaurre, ex – teniente coronel don José Antonio Toledo, ex – capitanes don Santiago Florín, don Narciso Carvallo, don Raimundo Carvallo, don Daniel Forelius, ex – teniente don Carlos Ulloa i ex – cabo de serenos Luis Ponce, a que sean pasados por las armas a las doce del día de mañana, i en consideración a no haber verdugo que ejecute la de horca prevenida por ordenanza en el artículo 26 del tratado 8.° título 10; que sean embargados los bienes de don José Antonio Vidaurre, don José Antonio Toledo, don Narciso i don Raimundo Carvallo i don Santiago Florín, para indemnizar los perjuicios irrogados a la caja del estinguido rejimiento Maipo, por ser probado que entre éstos se han repartido de sus caudales

El religioso franciscano Fray José María Pascual, uno de los sacerdotes que acompañaron a los condenados al patíbulo el 4 de julio de 1837, indica que el capitán don Santiago Florín, pocos momentos antes de ser ejecutado, le entregó personalmente una declaración en los términos siguientes:

"Yo, Santiago Florín, capitán del rejimiento Maipo. En fe de que muero como católico cristiano, declaro i confieso que la muerte del señor Ministro don Diego Portales fue obra espontánea de mi voluntad, sin que para ello hubiese tenido orden de mi coronel don José Antonio Vidaurre, ni tampoco hubiese tomado parte ninguna en la precitada muerte; pues, luego que la supo, la sintió mucho i dijo: somos perdidos. I para que esta mi confesión llegue a noticia de todos, i no se denigre a nadie injustamente, pido que se de a luz en los periódicos de la República. Así lo firmo en el mismo momento en que voi a dar cuenta de mi vida al Eterno Juez.- Firmado, Santiago Florín."

Asimismo, el ex – coronel Vidaurre, estando prisionero en el bergantín Teodoro, escribe su testamento. En él, declara por bienes un fundo entre los ríos Biobío y Duqueco, 400 vacas y 80 terneros. Asimismo, en dicho documento reafirma su completa y total inocencia en los hechos que terminaron con la muerte del ministro Portales, y termina encargando a su sus hijos para que se conviertan en personas de bien, y solicita que su desgracia no caiga sobre ellos.

La sentencia se ejecutó de acuerdo a lo establecido por el consejo de guerra, en la plaza de Orrego (actual Plaza Victoria), de acuerdo al informe entregado por el secretario señor Miguel Riofrío. Fray José continúa en su declaración, que se acercó al gobernador de la provincia, don Ramón Cavareda, a quien le mostró el manuscrito de Santiago Florín, junto a una carta despedida de Vidaurre a su familia y a otra de Forelius, quien encomendaba la educación de su pequeña hija a la señora Josefa Larraín. El Gobernador le indicó que no era necesario publicar la carta de Florín, quedándose el con el documento, y devolviendo las otras dos misivas para que fueran remitidas a sus destinatarios.

El diario “El Mercurio” publicaba el mismo día de la ejecución:

En el día de hoy, a la una y cinco de la tarde, fueron fusilados en la plaza de Orrego los reos siguientes: José Antonio Vidaurre, ex coronel; José Antonio Toledo, ex teniente coronel; Santiago Florín, ex capitán; Narciso Carvallo, ex capitán, Raimundo Carvallo, ex capitán; Daniel Forelius, ex capitán; Carlos Ulloa, ex subteniente; y Luis Ponce, ex cabo de serenos. El Consejo de Guerra de oficiales generales que sentenció ayer a los reos que anteceden, omitió la degradación de ordenanza, por estar dados de baja según se dice. Al reo Santiago Florín, según la sentencia del Consejo, se le cortará el brazo derecho y se fijará en una pica en el mismo lugar en que asesinó bárbaramente al finado señor ministro don Diego Portales, como también la cabeza, que se colocará en el mismo lugar en que fue aprehendido. La cabeza del ex coronel Vidaurre se colocará sobre una picota, según la sentencia, en la plaza de Quillota.

Sus acciones despertaron entre sus contemporáneos un fuerte rechazo así como también gran apoyo. A su primo Juan Vidaurre Morla, quien lo había combatido en el cerro Barón, se le concedió el permiso de complementar su apellido con el de Leal hasta por cuatro generaciones, generándose un nuevo apellido, “Vidaurre Leal”.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Memoria Chilena/Memoria sobre el asesinato del ministro Portales. Santiago :Impr. del Ferrocarril,1874. 19 p. ;21 cm.
  2. Barros Arana, Diego (1897-1902). Historia General de Chile. Santiago: Imprenta Cervantes. ISBN.
  3. El Mercurio de Valparaiso/El retrato de don Diego/26 de julio de 2005
  4. Benjamín Vicuña Mackenna “INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LOS DIEZ AÑOS DE LA ADMINISTRACIÓN MONTT”, 1863

Léase en WikicharliE

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el ícono

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas