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Vicente San Bruno

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Vicente San Bruno
Bienvenido a Biografías

Coronel del Ejército Español en Chile

Soldado Talavera atacado por el pueblo. En Historia de Chile

Vicente San Bruno Rovira (☆ Zaragoza, Aragón, España, 1777- † Santiago, Chile; 12 de abril de 1817). Fue un coronel del Ejército Español en Chile y uno de los militares más conocidos durante la Reconquista debido a su brutalidad cuando era Comandante del destacamento Talavera de La Reina de Santiago. No se conocen grabados o pinturas con su rostro, aunque según escritos era de estatura mediana, de nariz aguileña, color algo sanguíneo y de vientre abultado; de ojos muy vivos y de mirada alegre, casi risueña. Empezaba a perder el cabello, pero tenía bigote abundante y rubio[1].

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Contenido

Fue Cura

San Bruno fue miembro de una orden franciscana como "hermano lego" en Zaragoza.​ Su labor cpmp "Lego" consistia en labores manuales y de los asuntos seculares del monasterio, con el fin de permitir la plena vida contemplativa de los monjes. Estos, en contraste, están abocados principalmente a la liturgia de las horas o al llamado Opus Dei (Obra de Dios; no confundir con la prelatura del Opus Dei) y al estudio.

Así, los hermanos legos tienen como propósito el apoyo práctico en la gestión de talleres, granjas, cocinas y otras dependencias del monasterio, para dejar libertad a los monjes de coro de orar y estudiar. Sin embargo, los hermanos legos también son monjes y dedican una parte importante del día a orar.

Abandonó los hábitos religiosos para dedicarse definitivamente al ejército.

1808

Tomó las armas en contra los franceses, luchó valientemente durante la Guerra de la Independencia y ganó el ascenso a oficial.

1813 Destinado a América

25 de diciembre de 1813: Se embarcó para Perú bajo el mando de Rafael Maroto como coronel del Regimiento Talavera de la Reina, llamado de «Los Talaveras». Desembarcaron en Callao el 24 de abril de 1814 para apoyar al virrey José Fernando de Abascal y Sousa, quien había estado trabajando arduamente para mantener bajo control español su virreinato y los territorios limítrofes.

1814 Chile

Regimiento de Talavera .jpg

19 de julio de 1814: San Bruno y el Regimiento de Talavera fueron destinados a Chile, para imponer orden, por lo que se embarcaron.

13 de agosto de 1814: Llegaron a Talcahuano, al núcleo de la actividad de los realistas.

Llegó a Chile con el grado de capitán y participó en la Desastre de Rancagua (1 y 2 de octubre de 1814) contra los patriotas chilenos.

En Rancagua eran esperados por los patriotas atrincherados en la plaza, pero después de dos días de sangriento combate, los restos de las tropas chilenas lograban escapar, destacando San Bruno en la violenta represión de los derrotados. Fusilamientos, y luego encierro de los heridos, mujeres y niños en el hospital, donde eran quemados vivos por orden suya.

Después de esta derrota, los realistas retomaron Chile sin ninguna resistencia. Todas las ideas de independencia fueron reprimidas en la capital.

En noviembre de 1814, se le encargó ejecutar las órdenes de prisión en contra de los patriotas. Pasó a ser consejero e inspirador del gobernador Casimiro Marcó del Pont, quien le confirió autoridad policial ilimitada y lo designó comandante del destacamento Talavera de La Reina de Santiago.

2 de noviembre de 1814: Se iniciaron en Santiago las detenciones masivas de patriotas, comenzando con aquellos ancianos y enfermos que no pudieron partir al exilio.

Los días 7, 8 y 9 de noviembre de 1814, fueron días de terror o mejor dicho noches de terror con allanamientos y detenciones en hogares de la capital[2]. Se apresó a todos quienes habían tenido alguna participación en los movimientos de la Patria Vieja y se desterró a Juan Fernández a quienes fueron calificados como “motores o cabezas” de los mismos y a quienes habían sido miembros de los gobiernos revolucionarios.

7 de noviembre de 1814: En la noche, cuando más desprevenido estaba el vecindario, fueron reducidos a prisión quince o veinte caballeros de posición ventajosa, y casi todos de vastas relaciones en la alta sociedad colonial. Los ejecutores de estas medidas llegaron a creer que muchas personas se retirarían inmediatamente a los campos para sustraerse a la persecución.

8 de noviembre de 1814: A la mañana siguiente, en los momentos en que la noticia de esas prisiones llevaba la consternación y la alarma a las familias de los patriotas, se publicaba un bando solemne por el cual se prohibía a todo el mundo, bajo graves penas, ausentarse a seis leguas de la ciudad sin permiso de las autoridades superiores.

9 de noviembre de 1814: Las prisiones se repitieron las dos noches siguiente y llegaron a contarse cerca de doscientos presos de diversas condiciones y rangos, pero en su mayor parte hombres de edad avanzada y de honrosos antecedentes. Todos ellos fueron encerrados con grande aparato de vigilancia en el espacioso edificio en que había funcionado el Instituto Nacional (el antiguo colegio central de los jesuitas), convertido ahora en cuartel del batallón de Talavera[3]

1815

Matanza de la Cárcel

6 de febrero de 1815: Su fama por el Reino de Chile aumento debido a los terribles asesinatos cometidos en la cárcel de Santiago de Chile.

La matanza fue liderada por San Bruno y su cómplice el sargento Francisco Villanueva de unos presos en la cárcel de Santiago, bajo el argumento de que los prisioneros querían huir.

Esa noche San Bruno se presentó con los soldados del ejército de Talavera, y comenzaron a golpear violentamente a los que estaban ahí recluidos. De estos reos, algunos estaban ahí por deudas, otros por faltas a la ley y algunos patriotas.

El resultado fueron 2 muertos y varios seriamente heridos que no murieron gracias a la intervención del Mayor Luís Urrejola. Ante los gritos y escándalo producidos en el interior de la cárcel, el pueblo de Santiago se empezó a reunir afuera, en la Plaza de Armas, pero fueron controlados por los mismos Talaveras y dispersados, pero los acontecimientos fueron el rumor que acompaño a todos en la capital al otro día. El odio hacia San Bruno y su gente crecía cada día más.

El Incendio

Dentro de las crueldades atribuidas a San Bruno destaca el Gran incendio de la Cárcel de Santiago en 1815, en cual murieron asfixiados por los humos o calcinados por el fuego, gran número de patriotas arrestados en aquel recinto. La versión oficial del Gobierno monárquico, comunicaba que el incendio habría sido provocado por los mismos reos en un intento de motín. Este episodio, que la historia no olvida, calo hondo en los patriotas, quienes no están dispuestos a perdonar.

1816

9 de enero de 1816: Comenzó el cobro de contribuciones por parte del gobierno a todos los chilenos. Y uno de sus cobradores y ejecutores era Vicente San Bruno.

San Bruno y su aporte a las Leyes y castigos al pueblo

12 de enero de 1816: Por ley, se prohibió salir de la ciudad sin licencia del presidente. De no cumplirse esto, se debía enfrentar la pérdida de bienes, azotes y diez años de cárcel. Estos castigos dependían de la condición social del castigado, y también valían para aquellos vecinos que se ausentaran de sus casas.

Se prohibía tener armas y se dieron 3 días para deshacerse de ellas. Ocultar un arma se castigaría con la pena de muerte.

Los que mantuvieran contacto, ya sea por escrito o lo estuvieran ocultando, con algún revolucionario buscado, serían llevados a la horca o fusilados, siendo hombre o mujer. Se levantó la horca en la plaza, anteriormente quitada por Osorio. Una parte de los bienes del fusilado o ahorcado sería para el que lo había denunciado. Tras todas estas nuevas leyes estaba San Bruno

17 de enero de 1816: San Bruno fue nombrado presidente del Tribunal de Vigilancia y Seguridad Pública. Este tribunal estaba integrado por San Bruno y otros 3 comerciantes, elegidos por del Casimiro Marcó del Pont, que supieron equilibrar el fuerte y despiadado carácter de este capitán, descrito por todos los historiadores así. Por lo mismo el Tribunal no fue tan terrible como se pensó en el pueblo. Cada vecino que era procesado, aunque saliera absuelto, salía con más ganas de independizarse.

Vicente San Bruno, completamente odiado por los ciudadanos, debido a que estaba detrás de los mayores hechos de violencia que causaron conmoción en el pueblo. Los Talaveras eran el ejército realista español, saqueaban las casas, apaleaban a la gente sin motivo e incluso mataban al que se atreviera a hacer el menor escándalo, aunque fuera en una cantina. El odio por los Talaveras fue tan popular, que el pueblo se aburrió de la constante represión ocasionada por ellos.

marzo de 1816

Para Marzo llegó el indulto real para los desterrados en el Archipiélago Juan Fernández, el cual Casimiro Marcó del Pont anunció, pero luego, al darse cuenta de que prontamente vendría una revolución, lo eludió y los desterrados debieron esperar aún más tiempo para ser liberados.

Otra medida que tomó Marcó del Pont fue el toque de queda. Si este no era cumplido el ciudadano que lo infringía, recibía un fuerte castigo corporal.

Medidas represivas para el pueblo

Durante los Gobiernos de Mariano Osorio y Casimiro Marcó del Pont se tomaron las siguientes medidas que resultaron represivas para el pueblo y los motivaron a rebelarse en contra del gobierno.

  • Se cobraron fuertes contribuciones.
  • Se formaron Tribunales de vindicación.
  • Se produjo la Matanza de unos presos en la cárcel de Santiago sin razón.
  • Se desterraron ciudadanos comprometidos en la Patria nueva a la Isla de Juan Fernández.
  • Se produce el llamado Secuestro de Bienes
  • Aumentaron las contribuciones.
  • Se prohibió salir de la ciudad sin licencia.
  • Se prohibió tener armas
  • Se prohibió salir a las calles a ciertas horas.
  • Se prohibió mantener contacto de todo tipo con los patriotas emigrados a Mendoza, bajo la pena de muerte.
  • Se formaron los tribunales de Vigilancia y Seguridad Pública.
  • Se dio libertad a los Talaveras para saquear las casas y golpear personas sin mayor razón, con el pretexto de mantener el orden.

La reacción del pueblo

Estas medidas provocaron un disgusto en el pueblo, que en un comienzo se había mostrado pasivo y no se había resistido a volver al mando Español. La reacción del pueblo fue vital para que se produjera el término de la Reconquista, porque no se puede liberar a un pueblo que no quiere ser liberado.

Las políticas de ambos gobernadores fueron distintas debido a que Mariano Osorio buscaba un gobierno tranquilo y sin problemas y lo logró bastante bien, ya que no despertó mayores ganas de independizarse por parte del pueblo. Al contrario, Casimiro Marcó del Pont, despertó un odio tremendo hacia los realistas, lo que produjo la rebelión y el fin de la Reconquista.

Batalla de Chacabuco

12 de febrero de 1817: En la batalla de Chacabuco muchos talaveras fueron muertos en combate y otros tomados prisioneros, incluyendo Vicente San Bruno. Tras el triunfo patriota el batallón del regimiento Talavera se repliega al sur iniciando una serie de revueltas pero por poco tiempo, ya que Ramón Freire acabó con las correrías de los talaveras. Una bandera capturada, atribuida a este regimiento, fue tomada por el Ejército de los Andes en Chacabuco y se conserva en el regimiento de Infantería de Montaña N.º 22 del Ejército Argentino, en Marquesado, provincia de San Juan.

Prisión y condena a muerte

12 de febrero de 1817: Fue hecho prisionero de guerra en la batalla de Chacabuco, junto con su ayudante, el sargento Francisco Villalobos, cuando intentaba organizar la resistencia en dicha batalla.

Bernardo O'Higgins emitió en esa oportunidad una proclama donde se justificó no tratarlos como prisioneros de guerra, definiéndolo como «un monstruo de quien se desdeña la misma potencia a quien pertenezca y la tierra se avergüenza de estar bajo sus pies».​

Fue llevado a Santiago, donde un tumulto trató de lincharlo. En Santiago se le metió en un cuero de vaca fresco,cosido,que al irse secando lo iba apretando poco a poco,dejándole como en un cepo, forma en que fué paseado durante algúnos días por las calles, para expectación del pueblo que tan cruelmente había tiranizado. La gente a su paso, le lanzaba piedras, basura y barro, de modo que descansaba cuando lo metian al calabozo.

Su Juicio

6 de marzo de 1817: Este día San Bruno fue juzgado. Bernardo O´higgins, así como todo el pueblo chileno, estaba con un odio atróz sobre San Bruno. Todos querían su muerte, pero antes, todos querían que sufriere las penas del infierno.

Ya habían pasado 22 días desde su captura. En la cárcel, confinado en una celda, a media luz y sin baño, San Bruno debía convivir con el sargento Francisco Villalobos, ratas, sus propios excrementos, orinas y olores. Fueron innumerables las veces que fue golpeado, escupido y denigrado por los patriotas. Comida se le dio, pero aquella misma que se le da a los perros y cerdos. Agua se le dio para que no muriese. El trato era inhumano, así como el lugar, pero fue el mismo trato que él le dio a cientos de chilenos.

Bernardo O'Higgins ordena a través de un oficio al Auditor de Guerra Don Fernando Vera:

6 de marzo de 1814: ""El prisionero Don Vicente San Bruno no debe gozar de los fueros de la guerra. No se atienda sino a que el nos saco fuera de la protección de las leyes y que un justo derecho de represalia nos autoriza a imponérsela arbitrariamente. Mérecela como un criminal, cuyos delitos han deshonrado la especie humana y escandalizado atrozmente a todo Chile. Júzguesele como a un reo de Lesa Nación, ya que toda ella clama en contra de su perversidad.""

V.S. le instruirá su causa en el termino más breve, hasta sentenciarla, dándome cuenta para mi liberación. Dios guarde a V.S. Santiago 6 de marzo de 1814. Bernardo O'Higgins

Su condena

10 de abril de 1817: Instruido el juicio de San Bruno, tomándose muchas declaraciones por las incidencias que resultaron en contra de algunas personas y sometido al fallo de la Comisión Militar o Consejo de Guerra, Bernardo O'Higgins dirigió al presidente de esta comisión el siguiente oficio:

"La causa en contra de el reo San Bruno, debe quedar hoy sentenciada. Ahórrense todos los tramites que no sean de absoluta necesidad e indispensables. Mi marcha al sur es urgentísima: pero no la formo sin que este asunto este despachado.En este concepto cite V.S. a la comisión. Conclúyase todo en el momento y dese cuenta para mi resolución. Dios guarde a V.S. Santiago 10 de abril de 1814."

Debido a las pruebas y a los cargos presentados, el Consejo de Guerra lo condena a morir fusilado. Una vez escuchada su sentencia fue nuevamente arrastrado al cadalso llorando como un niño, cuya crueldad solo se compara con su odio.

Fusilamiento

12 de abril de 1817: Fue fusilado en la Plaza de Armas de Santiago. Falleció a los 40 años.

Aquella mañana, el día amaneció medio nublado, apenas pasaban los rayos del sol hacia la capital chilena. Eran las 7:00 de la mañana y en la Plaza de Armas ya estaban formados los destacamentos que había dispuesto el gobierno para el fusilamiento de San Bruno y Villalobos. Numerosas personas estaban apostadas al costado de la muralla de la Catedral, donde se llevaría a cabo el fusilamiento.

San Bruno, aún en la cárcel, solo miraba la muralla en silencio, acompañado de un cura Franciscano, que no mucho le saco, pues San Bruno no quiso decir sus ultimas palabras y menos pedir perdón por sus pecados.

El los banquillos para el fusilamiento estaban colocados en el costado occidente de la plaza de armas, en una muralla que estaba en construcción, perteneciente a la Iglesia del Sagrario de la Catedral de Santiago (vea imagen).

Lugar del fusilamiento de Vicente San Bruno y el Sargento Villalobos
La imagen nos muestra el frontis de la Catedral de Santiago, el lugar exacto del fusilamiento de Vicente San Bruno y el Sargento Villalobos. Esto se encuentra ubicada en la pared del sagrario (en esos años sin ventanas) entre la primera puerta de la izquierda (bajo el nombre wikicharlie en blanco) y la puerta tapiada a la derecha. Aunque la fotografía es de 1867, se pueden hacer una idea del lugar de los acontecimientos.
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Los reos fueron sacados del calabozo engrillados de pies y manos y subidos a los primeros pisos de la cárcel. La gente afuera gritaba improperios y los esperaban para abuchearlos. Al salir San Bruno por la puerta principal que daba a la plaza, la gente se silencio dejando sentir la brisa mañanera y las cadenas de sus pies que sonaban con cada paso que daban hacia el patibulo. San Bruno se veía descompuesto, sucio y cansado, pero con entereza y su cabeza en alto. El era un valiente, un súbdito a la corona española que no se doblegaba fácilmente, a pesar de haber pasado las penas del infierno mientras estuvo detenido, tenia claro que él solo había cumplido con su deber. Villalobos por el contrario, se notaba acobardado, lastimoso y destruido.

Ambos acompañados de sus carceleros llegaron a los banquillos de fusilamiento, frente a la catedral, un silencio sepulcral rodeo la plaza y a los cientos de personas que habían llegado a ver la ejecución. Los "cabros chicos" sentados en la tierra en primera fila, las señoras con su habitual vestido de iglesia, envolvían su cabeza con chales negros, dejando solo sus ojos afuera, esperando ver la muerte de los dos condenados.

Un fraile franciscano les dio la ultima reseña y les hizo la señal de la cruz. Los sentaron en el banquillo y los amarraron, mirando hacia la pared para ser fusilados por la espalda, como una forma de denigrar más al condenado, debido a sus grandes crímenes. El populacho casi le había vaciado un ojo, por lo que estaba vendado. Cuando el verdugo le sacó el trapo que le cubria el ojo herido, San Bruno lanzó un chillido agonizante.

Les vendaron la vista y el pelotón se presto a disparar. La orden fue clara... !FUEGO¡...y ambos murieron acribillados. Apenas resonó el eco del atronadores disparos, un grito de !VIVA LA PATRÍA¡ se escucho en la miles de gargantas que llenaban el lugar.

Una vez muertos se procedió a leer la siguiente proclama a los cientos de concurrentes:

"Los aleves San Bruno y Villalobos son extraídos por sus crímenes de la clase de prisioneros de guerra. El vil asesino, el ofensor de la decencia pública, el ultrajante de los más sagrados derechos del honor nacional y del privado decoro de los hombres; el que jamás a respetado los fueros de la naturaleza, de la humanidad y de las instituciones sociales, es un monstruo a quien desdeña la misma potencia a la que pertenece".[4]

Luego los soldados procedieron a sacar los cuerpos de los banquillos y los arrastraron hasta dos horcas instalas afuera de la cárcel frente a la plaza, donde colgaron sus ensangrentados cuerpos, a la vista de todos los que por allí pasaran.

La historia cuenta que allí los dejaron por espacio de casi 15 días, hasta que el olor a putrefacción no se aguantaba, por lo que se ordeno bajarlos y lanzarlos a una fosa común sin marca, ni nombre, perdiéndose sus cuerpos en el tiempo, pero no sus atroces crímenes.

Pizarra

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  • Los Talaveras tenían un privilegio sobre todo el ejército real: salir a la calle, aún sin estar de servicio, con su bayoneta al costado. La predilección con que los miraban el Gobierno y sus partidarios, españoles y chilenos y hasta el sueldo, muy superior al del resto del ejército, les daba una decidida superioridad sobre él. Esta superioridad la reconocía el público, dando hasta a los soldados rasos el tratamiento de Don (De Origen Noble). No sólo los oficiales, sino aún los individuos de tropa, eran admitidos en ciertas familias aristocráticas. Y la historia nos cuenta que más de un sargento casó con bellas mujeres chilenas. Si el temido San Bruno hubiese querido ser diferente, menos despiadado, quizás su vida habria sido diferente, podría haberlo hecho en alguna de esas familias, donde era recibido con gran cariño. En una de ellas lo trataban con tal confianza, que un día le pusieron en el sombrero sobre la escarapela realista otra patriota, con la que, sin advertirlo, atravesó gran parte de la ciudad.
  • El capitán Vicente San Bruno, llegó con el regimiento Talavera y fue encargado de la actividad policial, llevando sus funciones más allá de la delincuencia común, montó un tribunal político cuya desorientación y arbitrariedad le llevó al descrédito y odio. En su momento, Marcó del Pont emitió un bando que ponía precio a las cabezas de Manuel Rodríguez y del montonero José Miguel Neira, amenazando con castigos severos a quienes les dieran hospitalidad. Para empezar, ofrecía doscientos azotes a los componentes del “populacho” (hombres y mujeres) que no acataran su bando. Esta pena infame se aplicaba “en la reja de la cárcel”, a vista y paciencia de los transeúntes, una cobarde forma para que el pueblo viera al detenido azotado y humillado. Conviene recordar que la cárcel estaba al lado del palacio de gobierno (edificio de Correos), en la Plaza de Armas, donde hoy se halla la municipalidad.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Josè Zapiola en su libro "RECUERDO DE TREINTA AÑOS"
  2. lemondediplomatique/La dictadura durante la reconquista en Chile
  3. Barros Arana, X : 23
  4. Encina VII, 1947. Págs: 319 y 320

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