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Viruela

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Viruela
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Presentación

Mano con viruela.jpg

La viruela fue una enfermedad infecciosa grave, contagiosa, causada por el Variola virus, que en algunos casos podía provocar la muerte. No hubo nunca tratamiento especial para la viruela y las únicas formas de prevención eran la inoculación o la vacunación. El nombre viruela proviene del latín variŭs (variado, variopinto), y se refiere a los abultamientos que se presentan en la cara y en el cuerpo de una persona infectada. Según la OMS, la viruela ha sido completamente erradicada. La viruela y la peste bovina son las dos únicas enfermedades que han sido totalmente erradicadas de la naturaleza por el ser humano.

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Historia

Virus virions TEM PHIL 1849

La viruela era causada por el virus variola que surgió en las poblaciones humanas en torno al año 10.000 a.C.3 Durante varios siglos, sucesivas epidemias devastaron a la población. Era una enfermedad tan letal que en algunas culturas antiguas estaba prohibido dar nombre a los niños hasta que contrajesen la enfermedad y sobreviviesen a ella. Su tasa de mortalidad llegó a ser hasta de un 30% de los pacientes infectados.

En la India se creía que la viruela se debía a la bendición de la diosa de la viruela Shitalá (la Fría), y cuando alguna persona se enfermaba acudían a adorarla (con lo que la epidemia se expandía con más velocidad). Aún hoy, a los bebés en la India se les llama genéricamente kumará ('fácil muerte', siendo ku, 'fácil', y mará, 'muerte').

La viruela fue una enfermedad devastadora en la Europa del siglo XVIII, que se extendía en forma de epidemia matando y desfigurando a millones de personas. Es probable que el siglo XVIII fuera una época especialmente terrible debido a la presencia de la viruela en Europa, ya que la tasa de población creció de manera desmesurada haciendo más fácil la propagación de la enfermedad.

Después de afectar durante milenios al Viejo Mundo, durante la Conquista de América fue contagiada por los recién llegados a los indígenas, que carecían totalmente de defensas ante esa enfermedad desconocida para ellos, causando un colapso demográfico en las poblaciones nativas y colaborando en la guerra con los conquistadores4 . En 1520, apareció entre los aztecas durante el sitio de Tenochtitlán, provocando además la muerte del líder azteca Cuitláhuac. Entre los incas la viruela acabó con el monarca Huayna Capac, provocó la guerra civil previa a la aparición hispana y causó un desastre demográfico en el Tahuantinsuyo, que antes de la llegada de los españoles contaba con 14 millones de habitantes, mientras hacia el siglo XVIII contaba con apenas 1,5 millones.

En Chile, detuvo el avance de los mapuches tras la muerte de Valdivia. En el Viejo Mundo, concretamente en España, provocó la muerte del rey Luis I durante una de las graves epidemias sucedidas en el siglo XVIII en Europa.

Durante cientos de años han ocurrido ocasionalmente epidemias de viruela, sin embargo, después de un exitoso programa de vacunación mundial promovido por la Unión Soviética se logró erradicar la enfermedad. En los Estados Unidos, el último caso de viruela se registró en 1949, mientras que el último caso ocurrido en forma natural en el mundo fue en Somalía en 1977. Una vez que la enfermedad se erradicó en todo el mundo, se suspendió la vacunación habitual de toda la población porque ya no había necesidad de prevenirla. Excepto por las reservas en dos laboratorios, el virus variola está eliminado. Dichas muestras se mantienen en estado criogénico en el Instituto VECTOR de Novosibirsk (Rusia) y en el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (Estados Unidos). Grupos de biólogos han insistido en eliminar ese par de muestras para prevenir que, por un accidente no deseado, alguna de ellas salga del estado de congelación en que se encuentran. Esto no se ha llevado a cabo debido a que el virus como tal nunca fue entendido por completo y se sabía muy poco sobre la forma en que mutaba; aunque se logró dar con la vacuna, su elaboración se hizo de manera empírica, sin conocer con detalle la estructura del virus o su forma de infección; por esta razón, se decidió conservar estas dos únicas muestras.

Vacunación

En China se practicaba la inoculación como medio de prevención de la viruela desde al menos el siglo X d.C, por entonces un monje taoísta de Emeishan (provincia de Sichuán) llevó el método a la capital del imperio a petición del primer ministro Wang Dan.

Siglos más tarde, la británica Lady Montagu (1689-1762) en un viaje a Turquía observó cómo las circasianas que se pinchaban con agujas impregnadas en pus de viruela de las vacas, no contraían nunca la enfermedad. Entonces inoculó a sus hijos y, a su regreso a Inglaterra, repitió y divulgó el procedimiento entre otras personas, siendo éste uno de los mayores aportes a la introducción de la inoculación en Occidente.

El éxito obtenido no fue suficiente para evitarle la oposición de la Iglesia y de la clase médica que siguió desconfiando del método, hasta que el científico Edward Jenner (1749-1823), casi noventa años más tarde, desarrollara finalmente la vacuna.

El fraile jandeliano chileno

No obstante, la utilización de inoculaciones con pus de viruela también registra antecedentes históricos en Sudamérica. El fraile jandeliano chileno, Pedro Manuel Chaparro, religioso que posteriormente iniciaría sus estudios de medicina, en 1765 inició inoculaciones sistemáticas con pus de pústulas de los variolosos para prevenir la viruela. Esta acción fue tan acertada que de cinco mil personas inoculadas (vale decir el equivalente a una ciudad completa del siglo XVIII), ninguna falleció.

Se describe que, entre el 3º y 4º día de la inoculación, aparece una inflamación, con vesículas y pústulas, seguidas de malestar general, alza térmica y aparición de una viruela atenuada en todo el cuerpo, de evolución sorprendentemente benigna y, de modo excepcional, grave y mortal. El proceso terminaba en quince a dieciséis días y dejaba inmunidad frente a la viruela.

Edward Jenner

En 1796 Edward Jenner inició lo que posteriormente daría lugar a la vacuna: un ensayo con muestras de pústula de la mano de una granjera infectada por el virus de la viruela bovina, y lo inoculó a un niño de 8 años. Tras un período de 7 días el muchacho presentó malestar. Pocos días después, Jenner volvió a realizar varios pinchazos superficiales de la temida viruela, que el muchacho no llegó a desarrollar.

En 1798 Jenner publicó su trabajo ("An Inquiry into the Causes and Effects of the Variolae Vaccinae, a Disease Known by the Name of Cow Pox" ), donde acuñó el término latino variolae vaccine (viruela de la vaca), de esta manera Jenner abrió las puertas a la vacunación. En este sentido, Jenner es considerado una figura de enorme relevancia en la Historia de la Medicina, si bien cabe decir que sus métodos de experimentación serían inaceptables hoy en día por contravenir los principios de la ética médica.

Francisco Javier Balmis

Francisco Javier Balmis (1753-1819), fue pionero en el estudio de las aplicaciones de la vacuna, en particular de la viruela, dirigiendo la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna,6 que es reconocida como un hito en la historia de la medicina, aplicando vacunas a lo largo del entonces Imperio Español.

Fases de la enfermedad

Esta niñita se infectó de viruela en Bangladés en 1973. Bangladés fue declarado libre de la viruela en diciembre de 1977 cuando una comisión internacional de la OMS certificó oficialmente que la viruela había sido erradicada de ese país.

Esta niñita se infectó de viruela en Bangladés en 1973. Bangladés fue declarado libre de la viruela en diciembre de 1977 cuando una comisión internacional de la OMS certificó oficialmente que la viruela había sido erradicada de ese país.

Historia natural de la enfermedad

Período de incubación
(Duración 7 a 17 días)
No contagioso

Después de la exposición al virus hay un período de incubación durante el cual las personas no presentan ningún síntoma y quizás se sientan bien. Este período de incubación dura en promedio de 12 a 14 días, pero puede oscilar entre 7 y 17 días. Durante este lapso, las personas no son contagiosas.

Síntomas iniciales
(Duración: 2 a 4 días)

(Pródromo)

Algunas veces contagioso¹

Entre los primeros síntomas de la viruela se encuentran fiebre, malestar, dolor de cabeza y en el cuerpo y, algunas veces, vómitos. La fiebre, por lo general, es alta y puede subir hasta los 38-40ºC. En ese momento, las personas suelen sentirse demasiado enfermas para seguir con sus actividades habituales. Esto se conoce como la fase pródromo y puede durar de 2 a 4 días.

Primera erupción
(Duración: unos 4 días)
Período más contagioso

Distribución de la erupción:

Viruela distribucion por el cuerpo.png

La erupción se manifiesta primero en la lengua y en la boca en forma de manchitas rojas.

Estas manchas se convierten en llagas que se abren y esparcen grandes cantidades del virus en la boca y la garganta.

Más o menos al mismo tiempo en que las llagas en la boca se abren, aparece una erupción en la piel que comienza en la cara y se extiende por los brazos y las piernas, y luego por los pies y las manos. Generalmente la erupción se extiende a todo el cuerpo en un lapso de 24 horas. Cuando aparece la erupción, la fiebre usualmente baja y es posible que la persona empiece a sentirse mejor.

El tercer día, la erupción se convierte en abultamientos.

El cuarto día, los abultamientos se llenan de un líquido espeso y opaco, y a menudo presentan un hundimiento en el centro que parece un ombligo. (Ésta es una carácterística importante para distinguir a la viruela de otras enfermedades).

En ese momento, la fiebre suele subir otra vez y se mantiene alta hasta que se forman las costras sobre los abultamientos.

Erupción con pústulas
(Duración: unos 5 días)

Contagioso
Los abultamientos se convierten en pústulas—muy altas, generalmente redondas y firmes al tacto, como si hubiese un objeto pequeño y redondo debajo de la piel. Las personas dicen a menudo que sienten como si tuvieran balines incrustados en la piel.
Pústulas y costras
(Duración: unos 5 días)
Contagioso
Las pústulas comienzan a formar una cascarilla y luego una costra. Al final de la segunda semana después de aparecer la erupción, la mayor parte de las llagas han formado costras.
Las costras empiezan a caerse
(Duración: unos 6 días)
Contagioso
Las costras comienzan a caerse y dejan marcas en la piel que por último se convierten en cicatrices en forma de hoyos. La mayoría de las costras se caerán a las 3 semanas de haber aparecido la erupción. La persona sigue siendo contagiosa hasta que todas las costras se hayan caído.

Las costras se han caído
No contagioso

Las costras se han caído. La persona ya no es contagiosa, aunque no es muy seguro.
¹ La viruela puede ser contagiosa durante la fase de pródromo, pero alcanza su máxima capacidad infecciosa durante los primeros 7 a 10 días después del comienzo de la erupción.

Clasificación

Según la forma clínica de presentación de la viruela, se clasifica en:

  • Viruela mayor: era la forma grave y más común de la viruela, que ocasionaba una erupción más extendida y fiebre más alta. Hubo cuatro tipos de viruela mayor: la común (era la más frecuente y se observaba en 90% o más de los casos); la modificada (leve, y se observaba en personas que se habían vacunado); la lisa; y, por último, la hemorrágica (éstos dos últimos tipos eran raros y muy graves). Históricamente, la viruela mayor ha tenido una tasa general de mortalidad de aproximadamente el 30%; sin embargo, la viruela lisa y la hemorrágica solían ser siempre mortales.
  • Viruela menor: era un tipo menos común de la viruela y una enfermedad mucho menos grave, cuyas tasas de mortalidad fueron históricamente del 1% o menores.

Transmisión

Para que la viruela se contagiase de una persona a otra, hacía falta que estuvieran en contacto directo y prolongado, cara a cara. La viruela también podía transmitirse por medio del contacto directo con fluidos corporales infectados o con objetos contaminados, tales como sábanas, fundas o ropa. Rara vez el virus de la viruela se ha propagado transportado por el aire en sitios cerrados como edificios, autobuses y trenes. Los seres humanos eran los únicos portadores naturales del virus de la viruela. No se conocen casos de viruela transmitidos por insectos o animales.

Una persona con viruela podía ser contagiosa cuando empezaba la fiebre (fase pródromo), pero alcanzaba su máxima capacidad para contagiar cuando empezaba a salir la erupción. Por lo general, en esta etapa la persona infectada estaba muy enferma y no podía desplazarse en su comunidad. La persona infectada era contagiosa hasta que se le caía la última costra de viruela. Comúnmente solicitaban a los pacientes que no debían de rascarse los granos o costras ocasionadas por la viruela porque quedaba marcado su cuerpo

Erradicación

Durante años cada país realizaba sus propias campañas de vacunación hasta que en 1958, Víktor Zhdánov, el Viceministro de Salud de la Unión Soviética, propuso a la Asamblea Mundial de la Salud una iniciativa global conjunta para erradicar la viruela. La propuesta fue aprobada en 1959 bajo el nombre de "resolución WHA11.".

La erradicación de la enfermedad, que en esa época afectaba a casi dos millones de personas cada año, se transformó en el principal objetivo de la OMS.

En la década de 1950 la Organización Panamericana de la Salud logró por primera vez erradicarla de todo el continente americano. En 1967, bajo el liderazgo de Karel Raška, se inició una poderosa campaña de vacunación, llegándose a combatir 15 millones de casos en 31 países. La versión Variola major fue detectada por última vez en octubre de 1975 en Bangladés en la niña de dos años Rahima Banu. El 26 de octubre de 1977, se divulgó el último caso de viruela (versión Variola minor) contraída de manera natural, en la localidad de Merca, Somalia en un hombre de 23 años llamado Ali Maow Maalin.

Después, lamentablemente en 1978, un accidente por mala manipulación del virus en un laboratorio de Gran Bretaña, la fotógrafa médica Janet Parker contrae el virus y fallece el 11 de septiembre de dicho año, significando la última muerte humana registrada por este virus en el mundo.

Oficialmente sólo se guardaron dos muestras del virus, estas fueron puestas en estado criogénico en los dos laboratorios tecnológicamente más avanzados del mundo, una en los Estados Unidos y la otra en la Unión Soviética.

El 8 de mayo de 1980, la XXXIII Asamblea de la OMS aceptó el "Informe final de la Comisión Global para la certificación de la erradicación de la viruela". Esto provocó que el gobierno británico destruyera su muestra y confiara la defensa sanitaria de su pueblo a Estados Unidos de América.

Actualmente el debate es si destruir o no las últimas cepas del virus.

El debate

Según un acuerdo firmado entre Estados Unidos y la Unión Soviética en 1990, la destrucción del virus debería haber ocurrido antes del fin del año 1993.

Poco después de este tiempo el doctor Brian Mahy, a la sazón conductor de un equipo de investigadores de seis países del CDC, reconoció que la destrucción de los virus depositados en Estados Unidos y Rusia no constituye una garantía total: "Siempre es posible que un virus de viruela haya estado deliberadamente conservado en algún lugar del mundo por gobiernos o grupos sociales con el fin de contar con esa arma biológica."

Aunque el doctor Mahy y su equipo abogaban por la destrucción del virus, este mismo reconocimiento es el principal argumento usado por el doctor Wolfgang Joklik y su equipo compuesto por investigadores estadounidenses, rusos y británicos (Universidad de Duke, E.U.A.) para oponerse a la destrucción: "la destrucción del virus aislado bajo vigilancia en los laboratorios de Atlanta y Moscú no quita la amenaza de la viruela en el mundo."

De hecho, recientemente se ha constatado la existencia de cepas del virus congeladas en momias siberianas de fallecidos por la enfermedad.[1]

Tumba de Siberia en la que han aparecido restos del virus de la viruela

Peligro latente

Con respecto a la erradicación de la enfermedad, hay un efecto que no hace deseable que se guarden muestras del virus: la humanidad no solamente ha perdido la inmunidad al virus, sino que tampoco tiene ya memoria genética. Ante un eventual escape o -principalmente- hasta en un ataque biológico, el tiempo de reacción de la industria y la consecuente vacunación mundial no sería suficientemente rápido como para evitar la muerte de cientos de millones de personas.

La vacuna no contiene el virus de la viruela. Se conservaba una reserva periódicamente renovada de unos cuatro millones de dosis de vacunas con fines defensivos. A partir de 2001, el gobierno de Estados Unidos de América tomó medidas para que hubiera suficiente existencia de vacunas como para inmunizar a toda su población

El virus desaparecido que podría volver como un arma apocalíptica

Mascaras anticontagio.jpg

Aunque el último caso de contagio natural de viruela se registró en 1975, aún se mantienen muestras en dos laboratorios autorizados. Sin embargo, no serían los únicos. Por eso, recrudeció el temor a que sean utilizadas como un arma bioquímica.

Un brote en Estados Unidos podría ser contenido gracias a que posee las reservas de vacunas. Sin embargo, el resto del mundo sufriría las consecuencias.

La segunda pregunta a responder debería ser por qué podría haber riesgo de que eso ocurra, si el último caso se registró hace 40 años. La enfermedad se controló, sin embargo, aún hay reservas del virus.

El último contagio natural del virus de la viruela común, se dio en la isla Bhola, en Bangladesh. La protagonista de esa historia fue una niña, Rahina Banu. Fue en 1975 y una delegación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) viajó hasta esas tierras para asistir a la joven y logró salvarle la vida.

Después, hubo una sola muerte por ese tipo de viruela ―enfermedad que mató a 300 millones de personas en la historia― y fue en un accidente de laboratorio. Ocurrió en 1978, cuando la fotógrafa médica Janet Parker se contagió en la Universidad de Birmingham.

Tras este accidente, la OMS instó a todos los países a destruir las reservas congeladas del virus o enviarlas a los dos laboratorios autorizados, uno ubicado en Estados Unidos y el otro en Rusia. Además, fijó como fecha para su destrucción total el año 1993. Esto no se cumplió. El plazo se extendió, primero a 1999 y luego a 2002.

Sin embargo, los ataques a EE.UU. de 2001 hicieron cambiar los planes, por lo que la OMS permitió que se mantuvieran las muestras para su estudio en laboratorios de Atlanta y de Moscú, en especial, ante el temor a que terroristas se apropiaran del virus y lo utilizaran como un arma bioquímica. Frente a esta posibilidad la Casa Blanca aseguró que tiene reservas de vacunas para contener un eventual brote en su país. Lo que ocurriría en el resto del mundo no se sabe.

Un último dato preocupa a la comunidad internacional: los laboratorios autorizados no serían los únicos que tendrían el virus, ya que en 2014 se encontraron muestras en un depósito de la Administración de Alimentos y Medicamentos en Maryland.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. esmateria/La viruela ‘reaparece’ en unas momias congeladas en Siberia

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