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(Página creada con «Azuaga, Pedro de. Azuaga (Badajoz) c. 1546 – Santiago de Chile, XI.1597. Misionero franciscano (OFM), gran orador y obispo de Santiago de Chile. A pesar de su importanci...»)
 
m († Su muerte en 1597)
 
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Azuaga, Pedro de. Azuaga (Badajoz) c. 1546 Santiago de Chile, XI.1597. Misionero franciscano (OFM), gran orador y obispo de Santiago de Chile.
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'''Pedro de Azuaga''' (Badajoz c. 1546 –† [[Santiago]] de [[Chile]], noviembre de 1597). Misionero franciscano de la Orden de los Hermanos Menores (OFM), fundada por San Francisco de Asís. Gran orador y obispo de [[Santiago]]. A pesar de su importancia y categoría como misionero, se tiene más bien escasa documentación sobre su persona.  
  
A pesar de su importancia y categoría como misionero, se tiene más bien escasa documentación sobre su persona. Nacido, al parecer, en la villa de su apellido (si éste es realmente su patronímico) hacia 1546, ingresó en la Orden franciscana y probablemente en la provincia de Castilla, pero se desconoce cuándo. Tampoco se conocen los estudios que pudo cursar, además de los correspondientes a la carrera eclesiástica, pero lo que sí se sabe a través especialmente de sus escritos es que poseía una gran formación humana y una sólida formación científica, escolástica, al par que una mente ecuánime. Así, además, lo presentan las escasas referencias, que han sido suministradas por otros escritores franciscanos contemporáneos, y las Actas Consistoriales del Archivo Secreto Vaticano, que lo califican de “Magnus divini verbi contionator et ad docendum habilis”, lo que parece indicar que también se había ejercitado con éxito en la docencia. Se sabe, asimismo, que pasó a Nueva España, a la provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, sin que se sepa cuándo; se tienen escasas noticias de su actividad como misionero en ella, pero de esas pocas noticias se desprende que Pedro de Azuaga no fue uno de tantos, sino que, además de haber ocupado en esa provincia franciscana relevantes cargos, su actividad como misionero no sólo abarcó el aspecto puramente eclesial, religioso, sino que abordó también la esfera de lo civil. Así se sabe que fue definidor de la dicha provincia, pues en una carta del provincial a Felipe II (4 de febrero de 1569) aparece su firma junto con las del resto de los definidores.
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===1546 ===
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Nacido, al parecer, en la villa de su apellido (si este es realmente su patronímico) hacia 1546, ingresó en la Orden franciscana y probablemente en la provincia de Castilla, pero se desconoce cuándo. Tampoco se conocen los estudios que pudo cursar, además de los correspondientes a la carrera eclesiástica, pero lo que sí se sabe a través especialmente de sus escritos es que poseía una gran formación humana y una sólida formación científica, escolástica. Así, además, lo presentan las escasas referencias, que han sido suministradas por otros escritores franciscanos contemporáneos, y las Actas Consistoriales del Archivo Secreto Vaticano, que lo califican de ''“Magnus divini verbi contionator et ad docendum habilis”'', lo que parece indicar que también se había ejercitado con éxito en la docencia.  
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=== 1569 México===
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Pasó a Nueva España, a la provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán en México, sin que se sepa en que fecha.Se tienen escasas noticias de su actividad como misionero en ella, pero de esas pocas noticias se desprende que Pedro de Azuaga no fue uno de tantos, sino que, además de haber ocupado en esa provincia franciscana relevantes cargos, su actividad como misionero no sólo abarcó el aspecto puramente eclesial, religioso, sino que abordó también la esfera de lo civil. Así se sabe que fue definidor de la dicha provincia, pues en una carta del provincial a Felipe II ([[4 de febrero en Chile|4 de febrero de 1569]]) aparece su firma junto con las del resto de los definidores.
  
Pero sobre todo se conservan al menos dos escritos suyos dirigidos personalmente al propio Rey sobre cuestiones muy delicadas. El primero en latín, cuyo título reza De iure regnorum Indiarum quaestiones, que aborda los temas del derecho de los reyes de España a la conquista y posesión de las Indias, y los problemas sobre la gobernación de las mismas, así como de las innovaciones que habría que introducir tanto en el aspecto religioso como en el puramente político y civil para mejorar el gobierno de las mismas.
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'''De iure regnorum Indiarum quaestiones'''
  
El otro escrito en español, cuyo título es Parecer sobre varios puntos acerca de la gobernación y población de Indias, que en el fondo coincide, al menos en buena parte, con el anterior, al que remite con frecuencia. En ambos, el padre Azuaga no se manifiesta simplemente como un cómodo y delirante fiscal denunciador de reales o supuestas conductas ajenas más o menos reprobables desde una cómoda posición social y de una total impunidad, como hicieron otros, sino que, partiendo de su conocimiento personal y directo de la realidad y problemática indiana, cotidiana y largamente vividas codo con codo junto a los defendidos y débiles, se eleva por encima de lo meramente contingente o anecdótico, para darnos una visión de conjunto de toda esa problemática en el orden político, social y religioso, aportando, además, soluciones reales concretas, no utópicas, para el presente y el futuro; a través de cuyos argumentos, el padre Azuaga viene a manifestar también su sólida formación científica, el conocimiento profundo del problema y la mesura y equilibrio de su mente en la proposición de los remedios a los problemas.
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Pero sobre todo se conservan al menos dos escritos suyos dirigidos personalmente al propio Rey sobre cuestiones muy delicadas. El primero en latín, cuyo título reza ''De iure regnorum Indiarum quaestiones'', que aborda los temas del derecho de los reyes de España a la conquista y posesión de las Indias, y los problemas sobre la gobernación de las mismas, así como de las innovaciones que habría que introducir tanto en el aspecto religioso como en el puramente político y civil para mejorar el gobierno de las mismas.
  
No es de extrañar que el Rey lo hiciera venir a España para que expusiera sus opiniones con más detalles ante la Corte, cual si se tratara de recoger el guante que el propio padre Azuaga le lanzara en su Parecer [...], cuando afirma: “Probado lo qual todo me obligo a provar y defender con sana conciencia agora y en todo tiempo, en esta Nueva España y en la Vieja, y donde quiera que menester fuere”. De hecho, el padre Azuaga se encontraba en Madrid en 1576, como se desprende de una cédula de 6 de julio de 1576 en la que “se manda a Antonio de Cartagena que pague a Fray Pedro de Azuaga 73 ducados para recoger y llevar a la ciudad de Sevilla diez y ocho religiosos [...] que lleva al Nuevo Reino de Granada”. En efecto, el padre Pedro Aguado, provincial de la provincia franciscana de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada, había venido a la Corte para exponer el lamentable estado en que se encontraba su provincia religiosa, como consecuencia de la escasez de religiosos, pero, sobre todo, por la vida relajada de algunos de ellos, especialmente de un portugués llamado fray Antonio de Estela. El padre comisario general franciscano en la Corte, fray Francisco de Guzmán, y el Rey ven en el padre Azuaga la persona más idónea para solucionar tan difícil problema y restaurar la disciplina religiosa en dicha provincia, por lo que de consuno le mandan que parta a la provincia de Santa Fe, llevando consigo, en funciones de comisario, al referido grupo, que habría de actuar como fermento para el restablecimiento de la disciplina alterada. Por otra cédula de 15 de mayo de 1577 se comunica a los oficiales de Sevilla la misión que lleva el padre Azuaga, quien después de reunir y seleccionar personalmente a los catorce religiosos, todos ellos de su región extremeña y provincia franciscana de San Miguel, se embarca en Sanlúcar el 16 de noviembre de 1577.
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'''Parecer'''
  
Llegó a su destino en fecha desconocida e inmediatamente se puso manos a la obra encomendada, comenzando por adquirir el conocimiento personal de la verdadera realidad. No mucho después, el problema había desaparecido y la disciplina quedaba restablecida.
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El otro escrito en español, cuyo título es "Parecer" sobre varios puntos acerca de la gobernación y población de Indias, que en el fondo coincide, al menos en buena parte, con el anterior, al que remite con frecuencia. En ambos, el padre Azuaga no se manifiesta simplemente como un cómodo y delirante fiscal denunciador de reales o supuestas conductas ajenas más o menos reprobables desde una cómoda posición social y de una total impunidad, como hicieron otros, sino que, partiendo de su conocimiento personal y directo de la realidad y problemática indiana, cotidiana y largamente vividas codo con codo junto a los defendidos y débiles, se eleva por encima de lo meramente contingente o anecdótico, para darnos una visión de conjunto de toda esa problemática en el orden político, social y religioso, aportando, además, soluciones reales concretas, no utópicas, para el presente y el futuro.  
  
Pero el padre Azuaga, al propio tiempo que abordaba el problema de la indisciplina de sus frailes, no se despreocupó de los problemas sociopolíticos del entorno, como lo demuestran su carta al Rey de 20 de julio de 1581, en la que pide a Su Majestad que ponga remedio al mal gobierno del licenciado Monzón, o la de 29 de marzo de 1583 en favor de los indios.
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A través de sus argumentos, el padre Azuaga viene a manifestar también su sólida formación científica, el conocimiento profundo del problema y la mesura y equilibrio de su mente en la proposición de los remedios a los problemas.
  
Poco después de su llegada al Nuevo Reino de Granada, el padre Azuaga había sido elegido ministro provincial, ostentando al propio tiempo el título de comisario general del Perú para la provincia del Nuevo Reino de Granada y Venezuela, y, además, comisario de Inquisición.
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No es de extrañar que el Rey lo hiciera volver a España para que expusiera sus opiniones con más detalles ante la Corte, cual si se tratara de recoger el guante que el propio padre Azuaga le lanzara en su Parecer [...], cuando afirma:
  
Concluido su mandato como ministro provincial, fue elegido definidor y guardián del convento de Santa Fe, como lo atestiguan sus cartas dirigidas al Rey sobre asuntos relacionados con la gobernación de aquellos territorios.
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''“Probado lo qual todo me obligo a provar y defender con sana conciencia agora y en todo tiempo, en esta Nueva España y en la Vieja, y donde quiera que menester fuere”''.
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=== 1573 Discurso en la Iglesia de Guadalajara ===
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[[1 de abril en Chile|1 de abril de 1573]]: Este jueves Santo, fray Pedro de Azuaga, pronunció un solemne discurso en la iglesia principal de Guadalajara. Todos los hombres ilustres, de poder y autoridades, incluidos obispos, jueces de la audiencia, oficiales del gobierno, iglesia y militares.  
  
El 23 de abril de 1594, Felipe II le anuncia su candidatura al obispado de Santiago de Chile, por fallecimiento de su obispo (el también franciscano fray Diego de Medellín), rogándole al propio tiempo que se traslade cuanto antes a su diócesis, para hacerse cargo de los asuntos de la misma, a lo que Azuaga contesta, el 28 de abril de 1595, que lo hará en cuanto le sea posible. En el consistorio de 29 de enero de 1596 (o 7 de febrero de 1596), el padre Azuaga es promovido a dicha diócesis, pero su episcopado fue demasiado corto, ya que falleció en noviembre de 1597.
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Fray Pedro era de orígenes humildes, pero tenía una sola educación, y habiendo servido en Andalucía y en otros lugares de México, contaba con una basta experiencia. Tenía algo de teórico, además había elaborado un pequeño tratado a favor de España, a recurrir a la fuerza para mantener la paz y castigar el mal, una posición que seria aplaudida por las autoridades municipales de la ciudad de México, deseosas de quien justificase intelectualmente, la esclavitud de los indios, por parte de los colonos españoles.
  
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El sermón levanto polvo entre las autoridades, pues fray había afirmado, ese día desde el pulpito:
  
Obras de ~: Parecer sobre varios puntos acerca de la gobernacion y poblacion de Indias, s. l., s. f. [en L. Torres de Mendoza, Colección de Documentos Inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las antiguas posesiones españolas, vol. XI, Madrid 1869, págs. 170-178]; De iure obtentionis regnorum Indiarum quaestiones tres, s. l., s. f. [ed. en Missionalia Hispanica (MH), 21 (1964), págs. 208-223]; Abominación del Pecado, s. l., s. f. (inéd.).
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''"Cada uno puede salvar en su ley, el moro en la suya y el judío en la suya"''
  
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Un testigo y cura franciscano, contó que después de esta frase de inmediato se formó un bullicio en la iglesia. Dos de los Oidores de la Audiencia, que asistían a la iglesia. Pidieron a uno de los franciscanos más viejos y antiguos que se acercara al pulpito y pidiera a Azagua que corrigiera sus palabras. Fue su hermano de religión Fray Pedro de Zamora, quien le dio un tirón a Azagua en la Casulla (Vestidura que se pone el sacerdote sobre el alba para celebrar misa), con el objeto de llamar su atención, pero en el clamor y ardor del sermón, fue imposible hacerle parar.
  
Fuentes y bibl.: Archivo Secreto Vaticano, Actas Consistoriales.
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No solo quiso alterar sus palabras, aseverando que eran correctas, pero que explicaría sus motivos en un nuevo sermón. Sus argumentos no eran convincentes, por lo que acabo siendo denunciado a la Inquisición. No obstante el Fray Pedro Azuagua, sabía de lo peligroso de su posición ante la Inquisición, por lo que monto una hábil estrategia. En primer lugar alego que sus palabras habrían sido un ''Lapsus Linguae'', y que lo que él defendía no era que los infieles podían salvar su alma en su fe, sino mediante la Ley Natural que es la razón.Solo así podía explicarse, que quienes habían sido criados como gentiles, hubiesen podido llegar a ser santos, citando a Job y a San Gregorio. En todo caso reconoció que la fe católica, era el camino para alcanzar la salvación. Azauaga se amparó en el viejo argumento de las leyes naturales, el cual junto a su contradicción habrían de jugar a su favor.
  
A. López, “Documentos inéditos del siglo XVI referentes al Nuevo Reino de Granada (Colombia)”, en Archivo Ibero Americano, XX (1923), págs. 363-385; A. Eguiluz, “Fr. Pedro de Azuaga, O.F.M., nuevo teorizante sobre Indias”, en MH, 21 (1964), págs. 173-223.
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Los Inquisidores le obligaron a abjurar, lo privaron de predicar y de intervenir en todas las actividades de su orden por dos años. Le exigieron que se retractase formalmente, de sus declaraciones iniciales, en un documento que reza de así:
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''"Conviene a saber guardar la Ley Natural, apartándose de los malos en aquella ley enseñados y permitidos, y de esta manera alumbrará Dios para que venga en conocimiento de la fe católica de nuestro señor Jesucristo, para que ella se salve, de manera que la salvación nadie la pueda alcanzar, si no es la fe de nuestro señor Jesucristo, y lo que yo dije absolutamente, es que en todas la leyes se puede salvar al hombre el falso y herético, y como tal lo detesto,y abjuro por mandato de los señores Inquisidores, de estas provincias"''.
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Azuagua de esta forma se salvó de la muerte y salvo su carrera, pero el problema teológico no dejaría de existir y la idea de que no solo los católicos podían alcanzar la redención, seguiría en boca de muchos.<ref>Libro "Cada uno en su ley: Salvación y tolerancia religiosa en el Atlántico ibérico", Autor Stuart B. Schwartz, Páginas 194 y 195.</ref>
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=== 1576 Madrid ===
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[[6 de julio en Chile|6 de julio de 1576]]: El padre Azuaga se encontraba en Madrid en 1576, como se desprende de una cédula con esta fecha en la que:
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''“se manda a Antonio de Cartagena que pague a Fray Pedro de Azuaga 73 ducados para recoger y llevar a la ciudad de Sevilla diez y ocho religiosos [...] que lleva al Nuevo Reino de Granada”''.
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En efecto, el padre Pedro Aguado, provincial de la provincia franciscana de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada, había venido a la Corte para exponer el lamentable estado en que se encontraba su provincia religiosa, como consecuencia de la escasez de religiosos, pero, sobre todo, por la vida relajada de algunos de ellos, especialmente de un portugués llamado fray Antonio de Estela. El padre comisario general franciscano en la Corte, fray Francisco de Guzmán, y el Rey ven en el padre Azuaga la persona más idónea para solucionar tan difícil problema y restaurar la disciplina religiosa en dicha provincia, por lo que de consuno le mandan que parta a la provincia de Santa Fe, llevando consigo, en funciones de comisario, al referido grupo, que habría de actuar como fermento para el restablecimiento de la disciplina alterada.
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=== 1577 ===
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[[15 de mayo en Chile|15 de mayo de 1577]]: En esta fecha una cédula comunica a los oficiales de Sevilla la misión que lleva el padre Azuaga, quien después de reunir y seleccionar personalmente a los catorce religiosos, todos ellos de su región extremeña y provincia franciscana de San Miguel.
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[[16 de noviembre en Chile|16 de noviembre de 1577]]: El padre Azuagua se embarca en Sanlúcar.
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'''Llega al Nuevo Reino de Granada'''
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Llegó a su destino en fecha desconocida e inmediatamente se puso manos a la obra encomendada, comenzando por adquirir el conocimiento personal de la verdadera realidad. No mucho después, el problema había desaparecido y la disciplina quedaba restablecida.
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=== 1581 ===
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Pero el padre Azuaga, al propio tiempo que abordaba el problema de la indisciplina de sus frailes, no se despreocupó de los problemas sociopolíticos del entorno, como lo demuestran su carta al Rey de [[20 de julio en Chile|20 de julio de 1581]], en la que pide a Su Majestad que ponga remedio al mal gobierno del licenciado Monzón.
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=== 1583 ===
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[[29 de marzo en Chile|29 de marzo de 1583]]: Con esta fecha le escribe una carta al Rey, en favor de los indios.
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Poco después de su llegada al Nuevo Reino de Granada, el padre Azuaga había sido elegido ministro provincial, ostentando al propio tiempo los título de:
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*Comisario general del Perú. 
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*Comisario general para la provincia del Nuevo Reino de Granada.
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*Comisario general de Venezuela
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*Comisario de la Inquisición.
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Concluido su mandato como ministro provincial, fue elegido definidor y guardián del convento de Santa Fe, como lo atestiguan sus cartas dirigidas al Rey sobre asuntos relacionados con la gobernación de aquellos territorios.
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=== 1594 ===
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[[23 de abril en Chile|23 de abril de 1594]]: Felipe II le anuncia su candidatura al obispado de [[Santiago]] de [[Chile]], por fallecimiento de su obispo (el también franciscano fray Diego de Medellín), rogándole al propio tiempo que se traslade cuanto antes a su diócesis de Chile, para hacerse cargo de los asuntos de la misma,
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=== 1595 ===
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[[28 de abril en Chile|28 de abril de 1595]]: Azuaga contesta al Rey que lo hará en cuanto le sea posible.
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=== 1596 LLega a Chile===
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[[29 de enero en Chile|29 de enero de 1596]] (o [[7 de febrero en Chile|7 de febrero de 1596]]): Llega a Chile en pleno verano a asumir su cargo de Obispo de Santiago. Lamentablemente no existen escritos de su mandato, pues enferma gravemente.
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===† Su muerte en 1597 ===
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Su episcopado fue demasiado corto, ya que falleció en noviembre de 1597. Sus restos descansan en la Iglesia de San Francisco, en la alameda de Santiago de Chile.  Le sucede en el cargo Juan Pérez de Espinosa, O. F. M.
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*En Rancagua existe un Pasaje llamado Monseñor Pedro De Azuaga.
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*Parecer sobre varios puntos acerca de la gobernación y población de Indias, s. l., s. f. [en L. Torres de Mendoza, Colección de Documentos Inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las antiguas posesiones españolas, vol. XI, Madrid 1869, págs. 170-178]
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*De iure obtentionis regnorum Indiarum quaestiones tres, s. l., s. f. [ed. en Missionalia Hispanica (MH), 21 (1964), págs. 208-223]; Abominación del Pecado, s. l., s. f. (inéd.).
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*Archivo Secreto Vaticano, Actas Consistoriales.
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*A. López, “Documentos inéditos del siglo XVI referentes al Nuevo Reino de Granada (Colombia)”, en Archivo Ibero Americano, XX (1923), págs. 363-385  
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*A. Eguiluz, “Fr. Pedro de Azuaga, O.F.M., nuevo teorizante sobre Indias”, en MH, 21 (1964), págs. 173-223.
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Última revisión de 17:25 23 mayo 2020

Pedro de Azuaga
Bienvenido a Biografías de WikicharliE

Obispo de Santiago de Chile en 1597

Pedro de Azuaga (☆ Badajoz c. 1546 –† Santiago de Chile, noviembre de 1597). Misionero franciscano de la Orden de los Hermanos Menores (OFM), fundada por San Francisco de Asís. Gran orador y obispo de Santiago. A pesar de su importancia y categoría como misionero, se tiene más bien escasa documentación sobre su persona.

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[editar] 1546

Nacido, al parecer, en la villa de su apellido (si este es realmente su patronímico) hacia 1546, ingresó en la Orden franciscana y probablemente en la provincia de Castilla, pero se desconoce cuándo. Tampoco se conocen los estudios que pudo cursar, además de los correspondientes a la carrera eclesiástica, pero lo que sí se sabe a través especialmente de sus escritos es que poseía una gran formación humana y una sólida formación científica, escolástica. Así, además, lo presentan las escasas referencias, que han sido suministradas por otros escritores franciscanos contemporáneos, y las Actas Consistoriales del Archivo Secreto Vaticano, que lo califican de “Magnus divini verbi contionator et ad docendum habilis”, lo que parece indicar que también se había ejercitado con éxito en la docencia.

[editar] 1569 México

Pasó a Nueva España, a la provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán en México, sin que se sepa en que fecha.Se tienen escasas noticias de su actividad como misionero en ella, pero de esas pocas noticias se desprende que Pedro de Azuaga no fue uno de tantos, sino que, además de haber ocupado en esa provincia franciscana relevantes cargos, su actividad como misionero no sólo abarcó el aspecto puramente eclesial, religioso, sino que abordó también la esfera de lo civil. Así se sabe que fue definidor de la dicha provincia, pues en una carta del provincial a Felipe II (4 de febrero de 1569) aparece su firma junto con las del resto de los definidores.

De iure regnorum Indiarum quaestiones

Pero sobre todo se conservan al menos dos escritos suyos dirigidos personalmente al propio Rey sobre cuestiones muy delicadas. El primero en latín, cuyo título reza De iure regnorum Indiarum quaestiones, que aborda los temas del derecho de los reyes de España a la conquista y posesión de las Indias, y los problemas sobre la gobernación de las mismas, así como de las innovaciones que habría que introducir tanto en el aspecto religioso como en el puramente político y civil para mejorar el gobierno de las mismas.

Parecer

El otro escrito en español, cuyo título es "Parecer" sobre varios puntos acerca de la gobernación y población de Indias, que en el fondo coincide, al menos en buena parte, con el anterior, al que remite con frecuencia. En ambos, el padre Azuaga no se manifiesta simplemente como un cómodo y delirante fiscal denunciador de reales o supuestas conductas ajenas más o menos reprobables desde una cómoda posición social y de una total impunidad, como hicieron otros, sino que, partiendo de su conocimiento personal y directo de la realidad y problemática indiana, cotidiana y largamente vividas codo con codo junto a los defendidos y débiles, se eleva por encima de lo meramente contingente o anecdótico, para darnos una visión de conjunto de toda esa problemática en el orden político, social y religioso, aportando, además, soluciones reales concretas, no utópicas, para el presente y el futuro.

A través de sus argumentos, el padre Azuaga viene a manifestar también su sólida formación científica, el conocimiento profundo del problema y la mesura y equilibrio de su mente en la proposición de los remedios a los problemas.

No es de extrañar que el Rey lo hiciera volver a España para que expusiera sus opiniones con más detalles ante la Corte, cual si se tratara de recoger el guante que el propio padre Azuaga le lanzara en su Parecer [...], cuando afirma:

“Probado lo qual todo me obligo a provar y defender con sana conciencia agora y en todo tiempo, en esta Nueva España y en la Vieja, y donde quiera que menester fuere”.

[editar] 1573 Discurso en la Iglesia de Guadalajara

1 de abril de 1573: Este jueves Santo, fray Pedro de Azuaga, pronunció un solemne discurso en la iglesia principal de Guadalajara. Todos los hombres ilustres, de poder y autoridades, incluidos obispos, jueces de la audiencia, oficiales del gobierno, iglesia y militares.

Fray Pedro era de orígenes humildes, pero tenía una sola educación, y habiendo servido en Andalucía y en otros lugares de México, contaba con una basta experiencia. Tenía algo de teórico, además había elaborado un pequeño tratado a favor de España, a recurrir a la fuerza para mantener la paz y castigar el mal, una posición que seria aplaudida por las autoridades municipales de la ciudad de México, deseosas de quien justificase intelectualmente, la esclavitud de los indios, por parte de los colonos españoles.

El sermón levanto polvo entre las autoridades, pues fray había afirmado, ese día desde el pulpito:

"Cada uno puede salvar en su ley, el moro en la suya y el judío en la suya"

Un testigo y cura franciscano, contó que después de esta frase de inmediato se formó un bullicio en la iglesia. Dos de los Oidores de la Audiencia, que asistían a la iglesia. Pidieron a uno de los franciscanos más viejos y antiguos que se acercara al pulpito y pidiera a Azagua que corrigiera sus palabras. Fue su hermano de religión Fray Pedro de Zamora, quien le dio un tirón a Azagua en la Casulla (Vestidura que se pone el sacerdote sobre el alba para celebrar misa), con el objeto de llamar su atención, pero en el clamor y ardor del sermón, fue imposible hacerle parar.

No solo quiso alterar sus palabras, aseverando que eran correctas, pero que explicaría sus motivos en un nuevo sermón. Sus argumentos no eran convincentes, por lo que acabo siendo denunciado a la Inquisición. No obstante el Fray Pedro Azuagua, sabía de lo peligroso de su posición ante la Inquisición, por lo que monto una hábil estrategia. En primer lugar alego que sus palabras habrían sido un Lapsus Linguae, y que lo que él defendía no era que los infieles podían salvar su alma en su fe, sino mediante la Ley Natural que es la razón.Solo así podía explicarse, que quienes habían sido criados como gentiles, hubiesen podido llegar a ser santos, citando a Job y a San Gregorio. En todo caso reconoció que la fe católica, era el camino para alcanzar la salvación. Azauaga se amparó en el viejo argumento de las leyes naturales, el cual junto a su contradicción habrían de jugar a su favor.

Los Inquisidores le obligaron a abjurar, lo privaron de predicar y de intervenir en todas las actividades de su orden por dos años. Le exigieron que se retractase formalmente, de sus declaraciones iniciales, en un documento que reza de así:

"Conviene a saber guardar la Ley Natural, apartándose de los malos en aquella ley enseñados y permitidos, y de esta manera alumbrará Dios para que venga en conocimiento de la fe católica de nuestro señor Jesucristo, para que ella se salve, de manera que la salvación nadie la pueda alcanzar, si no es la fe de nuestro señor Jesucristo, y lo que yo dije absolutamente, es que en todas la leyes se puede salvar al hombre el falso y herético, y como tal lo detesto,y abjuro por mandato de los señores Inquisidores, de estas provincias".

Azuagua de esta forma se salvó de la muerte y salvo su carrera, pero el problema teológico no dejaría de existir y la idea de que no solo los católicos podían alcanzar la redención, seguiría en boca de muchos.[1]

[editar] 1576 Madrid

6 de julio de 1576: El padre Azuaga se encontraba en Madrid en 1576, como se desprende de una cédula con esta fecha en la que:

“se manda a Antonio de Cartagena que pague a Fray Pedro de Azuaga 73 ducados para recoger y llevar a la ciudad de Sevilla diez y ocho religiosos [...] que lleva al Nuevo Reino de Granada”.

En efecto, el padre Pedro Aguado, provincial de la provincia franciscana de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada, había venido a la Corte para exponer el lamentable estado en que se encontraba su provincia religiosa, como consecuencia de la escasez de religiosos, pero, sobre todo, por la vida relajada de algunos de ellos, especialmente de un portugués llamado fray Antonio de Estela. El padre comisario general franciscano en la Corte, fray Francisco de Guzmán, y el Rey ven en el padre Azuaga la persona más idónea para solucionar tan difícil problema y restaurar la disciplina religiosa en dicha provincia, por lo que de consuno le mandan que parta a la provincia de Santa Fe, llevando consigo, en funciones de comisario, al referido grupo, que habría de actuar como fermento para el restablecimiento de la disciplina alterada.

[editar] 1577

15 de mayo de 1577: En esta fecha una cédula comunica a los oficiales de Sevilla la misión que lleva el padre Azuaga, quien después de reunir y seleccionar personalmente a los catorce religiosos, todos ellos de su región extremeña y provincia franciscana de San Miguel.

16 de noviembre de 1577: El padre Azuagua se embarca en Sanlúcar.

Llega al Nuevo Reino de Granada

Llegó a su destino en fecha desconocida e inmediatamente se puso manos a la obra encomendada, comenzando por adquirir el conocimiento personal de la verdadera realidad. No mucho después, el problema había desaparecido y la disciplina quedaba restablecida.

[editar] 1581

Pero el padre Azuaga, al propio tiempo que abordaba el problema de la indisciplina de sus frailes, no se despreocupó de los problemas sociopolíticos del entorno, como lo demuestran su carta al Rey de 20 de julio de 1581, en la que pide a Su Majestad que ponga remedio al mal gobierno del licenciado Monzón.

[editar] 1583

29 de marzo de 1583: Con esta fecha le escribe una carta al Rey, en favor de los indios.

Poco después de su llegada al Nuevo Reino de Granada, el padre Azuaga había sido elegido ministro provincial, ostentando al propio tiempo los título de:

  • Comisario general del Perú.
  • Comisario general para la provincia del Nuevo Reino de Granada.
  • Comisario general de Venezuela
  • Comisario de la Inquisición.

Concluido su mandato como ministro provincial, fue elegido definidor y guardián del convento de Santa Fe, como lo atestiguan sus cartas dirigidas al Rey sobre asuntos relacionados con la gobernación de aquellos territorios.

[editar] 1594

23 de abril de 1594: Felipe II le anuncia su candidatura al obispado de Santiago de Chile, por fallecimiento de su obispo (el también franciscano fray Diego de Medellín), rogándole al propio tiempo que se traslade cuanto antes a su diócesis de Chile, para hacerse cargo de los asuntos de la misma,

[editar] 1595

28 de abril de 1595: Azuaga contesta al Rey que lo hará en cuanto le sea posible.

[editar] 1596 LLega a Chile

29 de enero de 1596 (o 7 de febrero de 1596): Llega a Chile en pleno verano a asumir su cargo de Obispo de Santiago. Lamentablemente no existen escritos de su mandato, pues enferma gravemente.

[editar] † Su muerte en 1597

Su episcopado fue demasiado corto, ya que falleció en noviembre de 1597. Sus restos descansan en la Iglesia de San Francisco, en la alameda de Santiago de Chile. Le sucede en el cargo Juan Pérez de Espinosa, O. F. M.

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  • En Rancagua existe un Pasaje llamado Monseñor Pedro De Azuaga.

Fuentes y Enlaces de Interés

  • Parecer sobre varios puntos acerca de la gobernación y población de Indias, s. l., s. f. [en L. Torres de Mendoza, Colección de Documentos Inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las antiguas posesiones españolas, vol. XI, Madrid 1869, págs. 170-178]
  • De iure obtentionis regnorum Indiarum quaestiones tres, s. l., s. f. [ed. en Missionalia Hispanica (MH), 21 (1964), págs. 208-223]; Abominación del Pecado, s. l., s. f. (inéd.).
  • Archivo Secreto Vaticano, Actas Consistoriales.
  • A. López, “Documentos inéditos del siglo XVI referentes al Nuevo Reino de Granada (Colombia)”, en Archivo Ibero Americano, XX (1923), págs. 363-385
  • A. Eguiluz, “Fr. Pedro de Azuaga, O.F.M., nuevo teorizante sobre Indias”, en MH, 21 (1964), págs. 173-223.
  1. Libro "Cada uno en su ley: Salvación y tolerancia religiosa en el Atlántico ibérico", Autor Stuart B. Schwartz, Páginas 194 y 195.

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