¡Llegamos a 27.976.956 visitas gracias a ustedes! ☆

Rana chilena

De WikicharliE
Revisión a fecha de 01:15 30 sep 2019; WikicharliE (Discusión | contribuciones)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Banner Zoo WikicharliE.png

Presentación

Rana Chilena.jpg

La rana chilena (Calyptocephalella gayi, antiguamente Caudiverbera caudiverbera) es una especie de anfibio anuro de la familia Calyptocephalellidae.[1] Es endémica del centro de Chile, siendo el anfibio más grande de Chile.

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

Características

Su talla va de los 8 a los 20 centímetros, excepcionalmente se han encontrado ejemplares de una forma recesiva que desde el extremo de la cabeza hasta el extremo de las patas llegaron a los 75 cm. Su peso normal es de hasta 0.5 kg; excepcionalmente llegan a superar los 3 kg. Su coloración varía entre el amarillo, el café, y el verde, siendo verde clara en los ejemplares ya maduros, mientras que en los más viejos es gris, o con parches grises sobre un fondo oscuro.

Reproducción

La hembra deposita los huevos en los cuerpos de agua que contengan abundante vegetación. Su vida larvaria dura unos 2 años. Tras la eclosión, la supervivencia de la larva depende tanto de la presencia de vegetación como la existencia de movimientos en el cuerpo de agua que permitan una buena oxigenación de la misma, sin embargo la presencia de un sistema de charcas estacionales con cierto grado de drenaje es fundamental durante la eclosión, pues estos sitios contienen un menor número de predadores para esa etapa del estado larvario. Luego, el transporte de las larvas desde las charcas, hacia cuerpos mayores de agua durante las lluvias,o el transporte de estas entre varios cuerpos de agua facilita la supervivencia y permite un buen desarrollo de las poblaciones. La larva prefiere las zonas más frescas del cuerpo de agua, protegiéndose entre la vegetación acuática, a diferencia de las larvas del sapo de 4 ojos que en las mismas ocupan los sitios más asoleados (pues estas últimas poseen un mayor grado de pigmentación que los protege de los rayos solares).

Taxonomía

Hasta hace poco, la rana chilena era denominada científicamente Caudiverbera caudiverbera. A partir del año 2006, estudios basados en secuencias de ADN, produjeron un reordenamiento taxonómico importante, relacionando a la familia a la que pertenece (junto a Telmatobufo), con la batracofauna australiana aunque en rigor, su ubicación filógenética aún no queda establecida con claridad.

Los análisis de ADN mitocondrial revelan una relación con la familia Myobatrachidae de Australia, y secundariamente una posición basal con respecto al grupo sintético Neobatrachia. Fue descubierto un ejemplar que muestra todos los rasgos osteológicos del género para el cretácico superior de Río Negro en la formación «Los Alamitos», ratificando la equivalencia del género fósil con el actual, lo que sugiere un antiguo éxito del grupo ahora relicto y su salto a la categoría de fósil viviente. Esto soporta la tesis de su vicarianza siendo a la vez un fósil viviente. Junto con la actualización de estos datos, se ha vuelto al anterior nombre de esta especie, Calyptocephalella gayi,[2] aunque debe reconocerse la falta de estudios moleculares para definir una aproximación taxonómica específica todavía irresuelta.

Estado de conservación

Se encuentra en Vulnerable de acuerdo a IUCN, debido, principalmente, a la introducción de Xenopus laevis (conocido en Chile como sapo africano), especie que ha afectado, al igual que en otras partes del mundo, a los anfibios locales al ser portador del hongo quítrido Batrachochytrium dendrobatidis, el cual se infiltra a través de la piel de los anfibios que no están adaptados a este, ante lo cual las células reaccionan frente al agente patógeno, endureciéndose y provocando, como consecuencia, hiperqueratosis y una muerte por asfixia del individuo. Dicho hongo está catalogado como el principal factor en el declive en las poblaciones de anfibios a nivel global, pero que en Chile ha sido reportado recientemente (2009). Otras causas citadas son la competencia que se da entre X. laevis y la rana chilena, sumado a la caza de ejemplares para su comercialización en el mercado de las ancas de rana.[3]

Los peligros que amenazan a la súper rana chilena

Habita la Tierra desde antes que se formara el continente americano, pero en menos de dos décadas podría desaparecer. Eso advierte un grupo de expertos que estudia la posible inminente extinción de la rana grande común de Chile.

Considerado un "fósil viviente", el Calyptocephalella gayi –tal su nombre oficial– tiene un tamaño promedio de 20 centímetros y un peso de más de un kilo, lo que lo convierte en el anfibio más grande de Chile, único país en el mundo donde habita esta especie.

Pero su inusual tamaño es también su punto más débil: en algunas partes de Chile la carne de esta rana es considerada una delicia culinaria, y si bien su caza está prohibida, las autoridades afirman que muchos de los criaderos autorizados para venderlas capturan ejemplares en vez de criarlos.

En 2008, la rana grande chilena fue incluida en la Lista Roja de Especies Amenazadas que compila la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

A pesar de que no se calculó el número exacto de ejemplares, los expertos observaron una reducción de la población "sospechada" en al menos un 30%, por lo que calificaron al animal como "vulnerable", la antepenúltima categoría de riesgo antes de la extinción. Ahora algunos expertos afirman que ese declive se ha pronunciado en los últimos seis años a tal punto que este anfibio podría desaparecer en menos de dos décadas si no se toman medidas para prevenirlo.

Marcela Vidal, bióloga de la Facultad de Ciencias de la Universidad del Bío-Bío y coordinadora nacional de la Red Chilena de Herpetología, dijo a BBC Mundo que la rana grande ya debería ser considerada "en peligro crítico", la categoría más alta de amenaza.

"Hace un par de décadas era común ver poblaciones de 15 o 20 ranas, pero ahora se ven de a una o dos", afirmó. Según la experta, el principal desafío que enfrenta esta especie es la desaparición de su hábitat natural.

"Por desgracia la rana vive en algunas de las regiones más pobladas de Chile y se ha construido mucho sobre los humedales donde habita", señaló.

En peligro

La rana grande chilena tradicionalmente estaba presente en una gran extensión del territorio de ese país, desde Coquimbo, 500km al norte de Santiago, hasta Puerto Montt, 1.000km al sur de la capital. Según Vidal, es uno de los anfibios más voraces del planeta, ya que además de alimentarse de insectos, es capaz de comer un ratón o incluso de alimentarse de otros anfibios y larvas de su especie. Eso explica cómo logró sobrevivir por unos 300 millones de años.

Sin embargo, al ser un animal acuático que sólo sale de los lagos para buscar comida, esta rana no puede vivir sin agua. Por eso la urbanización de muchos de sus hábitats naturales ha significado una sentencia de muerte para gran parte de la especie.

Septiembre y octubre son meses particularmente peligrosos para la rana grande. Es la época del año en la que muchos campesinos realizan la limpieza de acequias y canales de regadío, y suelen consumir las ranas que encuentran.

Conservación

Sandra Díaz, experta en Gestión de Especies del Ministerio del Medio Ambiente de Chile, admitió en conversación con BBC Mundo que no hay mucho que se pueda hacer para evitar el crecimiento de la construcción en las zonas donde habita la rana grande.

Sin embargo, la funcionaria aseguró que su cartera prepara un plan de recuperación, conservación y gestión de los anfibios, que comenzará a implementarse en 2015, y que buscará mejorar la disponibilidad de agua de estos animales. "Hay que restaurar los hábitats, fiscalizar mejor a los criaderos y mejorar las prácticas de la agricultura, ya que los pesticidas son otro factor de riesgo para las ranas", afirmó.

Un estudio de la Universidad de Concepción encontró que en los esteros, lagos y lagunas donde habitan las ranas los niveles de contaminación han afectado la reproducción de la especie, provocando deformidades en los huevos. Y si no fueran suficientes las amenazas de la contaminación, el consumo humano y la destrucción de su hábitat, este anfibio tiene otro enemigo implacable: el cambio climático.

"Se estima que para 2050 la temperatura del planeta aumentará entre cinco y seis grados, y la rana grande no soporta más de 30°, por lo que ese aumento podría ser letal", advirtió.

Beneficios

Los expertos recalcan que no es sólo por el bien de las ranas que se debe evitar su extinción. Todo el ecosistema sufrirá si este anfibio desaparece. "La rana grande es un depredador y un controlador de plagas en los lagos. Si ya no está, habrá invasiones de insectos, como los zancudos", señaló Vidal.

La rana grande sirve directamente al hombre: su presencia en pozos de agua garantiza su limpieza al eliminar insectos y parásitos y permite su consumo.

El canto de la rana grande durante la primavera permite anticipar la proximidad de lluvias, por lo que también los agricultores lamentarán la ausencia de este anfibio si desaparece. Son estos beneficios los que académicos y funcionarios de Medio Ambiente buscan transmitir a la población a través de charlas en escuelas y en las zonas donde habitan las ranas. Según ellos, la educación y la difusión son las únicas herramientas que podrán revertir un declive que por ahora parece inexorable.[4]

Catalogan a la rana que habita en el humedal Llantén como “fósil viviente”

Como un "fósil viviente", fue catalogada la Rana Chilena Grande (Calyptocephalella Gayi), que habita en el humedal Llantén de Puerto Montt, el que actualmente es amenazado por obras de una empresa constructora.

El ejemplar anfibio encontrado por los vecinos, fue identificado por científicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) en Valdivia como un individuo juvenil de esta especie, la que hoy se encuentra en peligro de extinción.

“La Rana Chilena Grande es un verdadero fósil viviente, ya que proviene de un linaje muy antiguo de anfibios. La evidencia científica y el hallazgo de fósiles, demuestra que se trata de una especie que se desarrolló antes de que los continentes se separaran para conformar la actual geografía del planeta”.

Pero su antigüedad no es la única característica que hace de la Rana Chilena Grande un animal singular. Los ejemplares adultos, “pueden llegar a pesar hasta un kilo, constituyendo el anfibio más grande de Chile, pero como se trata de una especie en peligro es difícil encontrar individuos de este tamaño”. Además de su envergadura, estas ranas criollas son longevas. “Esta especie que habita sólo en Chile, ni siquiera la compartimos con Argentina como es el caso de otros anfibios, pueden llegar a vivir 20 años”.[5]

Expertos advierten que rana chilena está en peligro de desaparecer

Es la “rana común”, que siempre ha estado desde Coquimbo a Puerto Montt, y que, por su tamaño, también en los platos de hogares rurales y restaurantes. Sin embargo, la rana chilena (Calyptocephalella gayi) es un anfibio único en el mundo, el último de su linaje, que surgió hace más de 110 millones de años.

Un fósil viviente, que surgió cuando el planeta aún estaba dividido en dos (Laurasia y Gondwana). Al separarse, y cuando emergió la Cordillera de los Andes, sólo quedó en Chile. “Hoy está declarada como vulnerable (según la IUCN), pero no hay acciones para estudiar ni su estado de conservación ni población. Es una pena, porque es un legado muy importante dentro de la biodiversidad”, dice Marco Méndez, académico del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Universidad de Chile.

Su distribución coincide con el área de mayor densidad poblacional del país, explica, por lo que los impactos, se presume, son altos. No sólo el avance de la urbanización la está afectando, también especies exóticas invasoras -como la rana africana y la tortuga de orejas rojas- y la competencia por el agua con agricultores y forestales. Además, a pesar de que está clasificada como vulnerable, aún es posible verla en restaurantes.

Su captura está prohibida y quienes la comercializan deben reproducirlas en criaderos. Pero como tardan más de tres años en lograr un tamaño comercializable, se sospecha que mucho de lo que se vende son ranas silvestres. Hay poca fiscalización.

“Ha habido sobreexplotación, e incluso uso en laboratorios de veterinaria, donde sacrifican animales de 10 años para clases”, dice Claudia Vélez, experta de la U. Santo Tomás, que dirige un centro de reproducción de la especie. Su trabajo -junto a Paz Loreto Acuña-, por cerca de seis años, les ha permitido obtener información sobre la conservación en cautiverio, para repoblar sitios donde está desapareciendo.

Marcela Vidal, coordinadora de la Red Chilena de Herpetología, dice que aunque se ha intentado desarrollar la ranicultura en el país, no ha resultado sostenible ni lucrativo. Han pedido la prohibición de criaderos en el Ministerio de Medio Ambiente (MMA) y el SAG, sin éxito. “No podemos ser bipolares al momento de definir estrategias para la rana, es decir, ¿es una especie vulnerable o un recurso natural renovable? Si está vulnerable y está prohibida su captura, entonces, ¿por qué considerarla para consumo humano, si en todos estos años ningún criadero ha dado resultados importantes?”, dice.

Los expertos coinciden en que es necesario reclasificarla a “en peligro de extinción”, pero para ello se necesita generar más datos y evaluar su distribución y estado de las poblaciones. “Hay una serie de información que se requiere y que no está”, dice Méndez, quien -junto a Christian Jofré, de la Upla- hizo un estudio que muestra que sólo la mitad de los anfibios del país está distribuido en áreas protegidas. El caso de la rana chilena es el más grave.

Sandra Díaz, experta de la sección Gestión de Especies del MMA, dice que la especie está incluida en el plan de recuperación, conservación y gestión de anfibios en Chile. Pero, según los investigadores, los fondos para estudiarla aún no se han entregado.[6]

  • Según estudios de Corfo, el 83% de la carne es comida en restaurantes, por un consumidor que no pertenece a un grupo socioeconómico específico ni es habitual.
  • Una investigación de 1994 en 14 restaurantes y 28 hoteles de la Región Metropolitana, dio como resultado una demanda de 130.000 ranas de 200 gramos. En 1995 el precio promedio por animal era de $1.242. Actualmente, un animal vivo, cuesta cerca de $2.000 y un plato de ancas de rana, en un restaurante, alcanza los $7.000.
  • En la actualidad, existen 17 ranarios inscritos ante el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), incluido uno en un colegio de Santiago. Entre las empresas figuran Anfigranja Río Bajo (Rengo) y Acuaproduct Ltda. (VII Región); sin embargo, la mayoría de ellas prefiere no entregar antecedentes.[7]

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. M. A. Vidal, A. Labra (2008). Herpetología de Chile. science verlag. ISBN 978-956-319-420-3.
  2. (Vidal, 2010)
  3. wikipedia/Calyptocephalella gayi
  4. bbc/Los peligros que amenazan a la súper rana chilena Veronica Smink BBC Mundo, Cono Sur /3sep 2014
  5. SoyPuertoMontt.cl/Catalogan a la rana que habita en el humedal Llantén como “fósil viviente”
  6. LaTercera/Expertos advierten que rana chilena está en peligro de desaparecer/4ago 2014
  7. Emol/El Atractivo de la Rana Chilena/12dic 1999

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el ícono

Léase en WikicharliE

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas